Jesse Eisenberg, Kristen Stewart y Woody Allen durante el rodaje.

‘Café Society’, Woody Allen y Nueva York

El festival de cine francés arrancó con la nueva tragicomedia de Woody Allen, Café Society, una bella oda del cineasta a su querida Nueva York protagoniza por Jesse Eisenberg, Kristen Stewart y Blake Lively.

2016/05/11

Por Carlota Moseguí* Cannes

Pocos directores saben representar la esencia de Nueva York como Woody Allen. Sea cuales sean las tramas de sus películas o la época en que transcurran, el director de Manhattan sigue descubriéndonos el corazón de su ciudad y el significado de ser neoyorquino. Café Society, su nueva película encargada de inaugurar el Festival de Cannes (fuera de competición), tiene lugar durante los años treinta. Sin embargo, los motivos, las aspiraciones y los deseos que sienten sus personajes no se identifican con el espíritu de esa década, sino con el vínculo emocional que mantienen con su lugar de nacimiento. En otras palabras, el relato podría ocurrir en cualquier otro tiempo, pero no en otra ciudad.

Jesse Eisenberg interpreta al protagonista, un joven soñador y enamoradizo que funda un club para la alta sociedad neoyorquina, tras regresar desencantado de Los Ángeles. En la primera parte, sin embargo, presenciamos los intentos de Bobby por encajar en California. El menor de una familia de judíos de origen humilde, es enviado a Los Ángeles para probar suerte en el mundo del espectáculo bajo la tutela de su tío (un gran magnate de Hollywood). Pero el resultado no será el esperado debido a un traumático desengaño amoroso con la bella Vonnie (Kristen Stewart). De este modo, será de nuevo en su Nueva York donde resurgirá de sus cenizas con la ayuda de su nueva musa (Blake Lively).

Allen recicla el lugar común sobre la inadaptación del neoyorquino fuera de su hábitat al que tantas veces ha recurrido en su extensa filmografía. A sus 80 años, el director de Annie Hall se encuentra en una fase de plagiarse y reelaborarse a sí mismo. Sin ir más lejos, Irrational Man –su penúltima película presentada hace un año en el Festival de Cannes–, es un remake deslucido de su obra de culto Delitos y faltas. No obstante, Café Society se aprecia como un oasis entre aquellos títulos producidos en la última década.

Dulce, amable y activadora, muestra un Allen mejorado, capaz de combinar a la perfección sus autoparodias sobre judíos con cómicas escenas de gánsteres o románticos paseos a caballo por Central Park, como hizo en sus grandes hitos cinematográficos de antaño. Pues la hibridación genérica y temática siempre fue su punto fuerte. En esta ocasión, el maestro de las tragicomedias le hará pronunciar al protagonista la siguiente cita shakespereana que define su cine: “la vida es una comedia escrita por un sádico”.

También cabe resaltar la exquisita fotografía a cargo de Vittorio Storaro. El italiano transporta al público por un universo de luces y sombras, una metáfora del estado de ensoñación del que es esclavo aquel que se siente bajo los efectos del amor.

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