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Detrás de cámaras

Aunque hasta hace unos años la producción era un oficio casi inexistente en la industria de cine nacional, varios jóvenes están armando empresas para garantizar que el buen momento de la cinematografía colombiana no solo sea asunto de un día.

2010/03/15

Por Margarita Cuéllar Barona

El cine colombiano siempre ha sido un poco ingrato con la figura del productor. Pocas veces se mencionan sus nombres o el papel que estos juegan dentro y fuera del rodaje. En Colombia, la figura ha estado ausente durante décadas de cinematografía nacional y por lo general han sido los propios directores, a través de gestores, becas, premios y apoyos privados, los que han conseguido los recursos para realizar sus filmes. Pocos saben que el rol del productor tampoco se limita a conseguir dinero y que su papel es orquestar todos los detalles del rodaje para que el director pueda concentrarse en dirigir y no en organizar al equipo de trabajo. Sin embargo, a falta de productores profesionales, muchas veces han sido los mismos directores quienes han hecho la labor de producir sus películas. Para Rodrigo Guerrero, un caleño que estudió cine en Nueva York, ese, quizá, ha sido uno de los grandes vacíos que ha tenido el cine en Colombia desde hace años.

Guerrero es uno de los tres fundadores de Dynamo, una empresa especializada en la gestión de proyectos cinematográficos, que funciona en una modesta oficina en el norte de Bogotá. Dynamo es también la empresa que financió y produjo Satanás, la primera película del realizador caleño Andi Baiz. Guerrero ha trabajado en cine durante varios años en los cuales también se ha desempeñado como director de fotografía. Su primer éxito como productor asociado fue, junto al fallecido Jaime Osorio, María llena eres de gracia. Vivía en ese entonces en Nueva York, pero tenía la idea de regresar a Colombia y buscaba quién le concretara un plan de negocios sostenible a una idea que le venía dando vueltas en la cabeza desde el momento en que se aprobó la Ley de Cine. Así aparecieron Andrés Calderón, un inversionista de banca, y Diego Ramírez, un consultor y director de estrategias. Y dynamo despegó. El proyecto marcha, las películas ya están en cartelera. Pero, ¿qué hacen y cómo lo logran?

Producción a la colombiana

La productora comenzó siendo sólo Dynamo Capital. Según Guerrero es un modelo de empresa que ofrece soluciones para la gestión de proyectos cinematográficos en Iberoamérica. El negocio empezó por atacar el mayor problema para la producción de cine en Colombia: la falta de recursos. Apoyados en la Ley de Cine colombiana (que ofrece un 42,5% de retorno de inversión a manera de beneficios tributarios sobre el impuesto a la renta), Dynamo Capital, se dedicó a realizar un plan de negocios que resultara atractivo a inversionistas privados que quisieran invertir en arte y en el “negocio” del cine. La idea es la de creer un fondo de capital de riesgo a través del cual invertir en la producción de películas, reduciendo el nivel de riesgo del inversionista pues el fondo no invierte en una sola película, sino que diversifica la inversión entre varias películas. La Ley de Cine también ha sido un gran apoyo: de entrada se le garantiza al inversionista un retorno de casi la mitad de su dinero; además, se han creado vehículos para que dineros extranjeros puedan ser nacionalizados y puedan gozar de los mismos beneficios tributarios.

Si antes los cineastas solo buscaban apoyo financiero con que rodar sus películas, Dynamo tiene claro que el presupuesto debe incluir una estrategia de mercadeo porque sin ella el proyecto no tendría cómo despegar. Si la idea es producir diez películas en dos años, se necesita tener bastante capital. De ahí la necesidad de crear un fondo para financiar los proyectos pero también que le garantice al inversionista cierta rentabilidad.

Sin embargo, a medida que el proyecto maduraba se dieron cuenta de las carencias en el campo de producción, mercadeo y distribución. A la falta de recursos se sumaba la no profesionalización del oficio del productor y la nula proyección en áreas claves como mercadeo y distribución. Por eso montaron otras cuatro divisiones que llamaron: Dynamo Factory, Dynamo Vista, Dynamo Pix y Dynamo Mart. A pesar de ello, la empresa es consciente de que, por mas estructuras, mecanismos y profesionalismo que se invierta en el negocio de producir y vender películas, la clave del éxito está en el contenido.

Dynamo Factory, a cargo de Verónica Triana, es la encargada de desarrollar proyectos de cine en papel o, como la llaman ellos, “la primera incubadora de guiones en Colombia”. Dynamo Vista, a cargo de Rodrigo Guerrero, es la encargada de ejecutar y supervisar los proyectos cinematográficos desde su desarrollo hasta su postproducción, suministrando la asesoría necesaria para garantizar que estos no se salgan de su presupuesto y que cumplan con el tiempo y el plan de rodaje. Dynamo Vista presta sus servicios, tanto a los proyectos incubados por Dynamo Factory, como a aquellos que hayan sido desarrollados por terceros y que quieren contratar los servicios de la productora para estructurar, ejecutar y supervisar su producción y su postproducción. Dynamo Pix, a cargo de Andrés Felipe Zuluaga (director del exitoso cortometraje animado Una de espantos), se encarga de dar apoyo a proyectos de animación. Y, finalmente, Dynamo Mart, a cargo de Diego Ramírez, es la encargada de hacer toda la gestión de salida de los proyectos. Se trata de mantener lazos con los festivales de cine nacionales e internacionales y el mercadeo y distribución de las películas una vez estas han sido terminadas. Dynamo Capital, bajo la supervisión de Andrés Calderón, es la principal división de la empresa, y se dedica a la recolección de dineros. Las proyecciones de Dynamo Capital son financiar diez películas en dos años.

Así Dynamo pasó de ser una idea liderada por tres empresarios a una empresa con más de treinta empleados. A su equipo se han unido otras personas como Cristian Conti, otro ex banquero, con tanta fe en el proyecto que se retiró de su trabajo en banca de inversión y pronto viajará a Barcelona para abrir la sucursal en España. En tan solo un año y medio ha producido y coproducido cinco películas: Satanás, Perro come perro, La milagrosa, un corto de animación, y Doctor Alemán, una coproducción alemana.

Los guiones no se han hecho esperar. El dinero poco a poco va llegando y con él se afianzan los ánimos de trabajo. Dynamo marcha, con este equipo en el panorama pareciera que el futuro del cine colombiano fuera por buen camino.

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