Nina Simone

“Desearía saber qué se siente ser libre”

Nina Simone, la primera afro-americana en presentar un solo show en Carnegie Hall, terminó su vida en un exilio autoimpuesto en Liberia. Un nuevo documental de Netflix revela la vida miserable y llena de ira de la activista que revolucionó la historia del jazz.

2015/07/07

Por María Alejandra Peñuela

What Happened, Miss Simone? (¿Qué pasó, Miss Simone?) abre con una frase de la poeta y activista afroamericana  Maya Angelou de 1970: “Miss Simone, you are idolized, even loved, by millions now. But what happened, Miss Simone?” (Srta. Simone, usted es idolatrada, incluso amada, por millones de personas. Pero, ¿qué pasó, Srta. Simone?). El documental que se estrenó en el festival de Sundance en enero explora la inigualable voz de Nina Simone en su faceta de enamorada, activista y después durante su depresión.

En 1990, algunos años después de que Nina Simone dejara Estados Unidos, recibió la visita de un periodista en su casa en Francia. Cuando le preguntó por su participación en el movimiento de derechos civiles, Simone contestó: “No hay derechos civiles. No hay ninguna razón para cantar esas canciones, no está pasando nada. No hay ningún movimiento de derechos civiles. Todos se han ido”. El documental muestra cómo Simone pasó de ser una cantante de jazz, a convertirse en un pilar del movimiento activista por los derechos civiles, que la llevó a encontrarse con sus demonios más oscuros, con la ira y el resentimiento.

En 1963 explotó una bomba en una iglesia Bautista en Birmingham, Alabama, dejando muertas a cuatro niñas negras que acababan de terminar su estudio bíblico. Este suceso llevó a Simone a participar de una manera directa y activa con el movimiento por los derechos civiles de los negros, arriesgando su fama y éxito musical. “Are you ready to burn buildings?” (¿Están preparados para quemar edificios?), empezó a cantar Simone en sus conciertos. Su activismo dejó de ser ambivalente y su objetivo en la vida era lograr la libertad, costara lo que costara.

 

“Mississippi Goddam”, una de sus canciones, se convirtió en el himno de la revolución. “Alabama´s got me so upset, Tennessee made me lose my rest, and everybody knows about Mississippi goddam!”(Alabama me tiene muy molesta, Tennessee no me deja descansar y todo el mundo sabe lo que pasó en Mississippi, ¡maldita sea!). Simone compuso la canción como respuesta a la muerte de Medgar Evans, un activista que luchó por la igualdad de educación en la Universidad de Mississippi y a la explosión que causó la muerte de las cuatro niñas. A Evans le dispararon el 12 de junio de 1963 al salir de un estacionamiento en su carro y un hospital en Jackson, Mississippi, le negó el acceso por su raza. Finalmente lo atendieron porque los doctores se enteraron de que era un activista y no querían una revuelta. De todas formas, 50 minutos después murió en el hospital.

Lisa Celeste Stroud, la hija de Simone, recuenta en el documental que una vez, al cantar “Mississippi Goddam”, su madre tenía tanta rabia, que su voz se quebró y jamás volvió a alcanzar la misma octava a la que llegaba antes con tanta facilidad. Su voz no fue lo único que se quebró. Tras los linchamientos, revueltas y asesinatos, su vida profesional y personal empezó a sufrir. A pesar de que Simone era reconocida tanto por la gente del común como por personajes de la vida pública estadounidense como Dick Gregory (comediante y candidato presidencial), quienes la apoyaron en su movimiento radical asegurando que ningún hombre negro era capaz de decir lo que ella cantaba, las cadenas de televisión, estaciones de radio y grandes disqueras dejaron de invitarla pues temían que con sus canciones y rebeldía suscitara revueltas.

Nina Simone empezó a tocar piano desde que era niña en una iglesia Bautista y confiesa que tal vez la afectó la muerte de las cuatro niñas en Alabama porque para ella la iglesia siempre había sido su recinto musical y el lugar donde se formó. La dueña de la casa donde su mamá trabajaba vio su talento musical y decidió enseñarle a tocar piano clásico. El sueño de Simone siempre fue convertirse en la primera pianista negra en tocar música clásica en Carnegie Hall pero su sueño se vio frustrado al ser rechazada por su raza del Curtis Institute of Music en Philadelphia.

Su obsesión por presentarse en un solo show en Carnegie Hall fue tal, que su esposo, Andrew Stroud, contrató con el dinero de su pensión a Felix Gerstman, el concertino con más renombre en Nueva York, para que se pudiera presentar.  Pero Simone solo pudo cumplir su sueño a medias, pues los organizadores del concierto no le permitieron tocar música clásica –lo que quería– y limitaron su repertorio al jazz y a sus canciones de protesta. Luego Simone diría: “Yo podía cantar para ayudar a mi pueblo y ese se convirtió mi sueño, no la música clásica, no el jazz, no el blues: la música de los derechos civiles”.

 

El final de su vida estuvo marcado por su odio hacia una sociedad que había truncado su sueño a pesar de su éxito. Siempre resintió no convertirse en la primera mujer afroamericana en tocar piano clásico en Carnegie Hall. Hacia 1974 y cansada con lo que ella llamaba “United Snakes of America” (las Serpientes Unidas de América) se mudó a Liberia, una de las dos colonias (la otra fue Sierra Leone) en el mundo fundada por esclavos y sus descendientes quienes crecieron libres y se independizaron de Estados Unidos. Dos años después, pobre y peor de su salud mental, se mudó de África a Francia a cantar en pequeños bares. Sus amigos músicos finalmente la ayudaron a recuperarse y volvió a presentarse en algunos conciertos, pero nunca se recuperó del todo. El documental muestra su fuerte temperamento con la audiencia en los conciertos en los que no dejaba que nadie se parara y en donde en algunas ocasiones dijo que se oponía a tocar su música para gente blanca.

Su hija dice en el documental: "People think that when she went out on stage, she became Nina Simone. My mother was Nina Simone 24-7, and that's where it became a problem." (La gente piensa que ella se convertía en Nina Simone cuando se montaba al escenario. Mi madre era Nina Simone 24-7, y ahí es donde se convirtió en un problema).

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