Fotograma cortesía de RTVC

Ángeles perdidos: se encuentra una película colombiana de 1958

‘Dos ángeles y medio’ se grabó en Bogotá bajo la dirección del ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta. La película será proyectada en Bogotá delante de su protagonista, Gustavo Corredor Ortiz, quien a sus 69 años es probablemente el actor colombiano vivo más antiguo.

2016/05/19

Por Ana Gutiérrez

Dos niños indigentes recorren Bogotá con un bebé perdido. Son los protagonistas de Dos ángeles y medio, una película de 1958 que se creyó perdida hasta 2014, cuando se verificó su hallazgo dentro del archivo de RTVC. No figuraba en los registros, pero estaba entre el material cinematográfico aportado a la Fundación Patrimonio Fílmico. Con el apoyo del Ministerio de Cultura, la fundación participa en el proyecto Señal Memoria para restaurar y digitalizar el patrimonio audiovisual  del archivo. Después de años de trabajo, la película está lista para ser proyectada. 

La cinta fue producida, protagonizada y desarrollada por colombianos en Bogotá, pero dirigida por el escritor y cineasta ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta, una figura importante dentro de la historia cinematográfica de su país. Por eso Dos ángeles y medio fue restaurada y digitalizada con el apoyo de la Cineteca de Ecuador y la Embajada ecuatoriana. La directora de la Fundación Patrimonio Fílmico, Alexandra Falla, explica que "al tener un director ecuatoriano de tal importancia, quisimos hacer algo conjunto, y tenemos un convenio de cooperación nacional. Ellos tenían el interés de rescatarla. La idea es seguir, no solo esta película, sino otras varias".

Una historia de familia

La producción fue iniciativa de Carlos Corredor Pardo, un comerciante bogotano que aportó los recursos, su casa como locación de grabación y la actuación de su hijo. La directora de Señal Memoria, Tatiana Duplat, señala el valor que tiene al "hacer un registro de cómo era Bogotá en esa época. Se grabó en el barrio Santa Ana, en el Parque Nacional y en el barrio Egipto del centro. Corredor fue un pionero. Gracias a personas así tenemos una industria de cine.”

Además del valor histórico de la película, narra la historia de los Corredor y el inicio de la carrera de Gustavo Corredor Ortiz, el hijo de Corredor Pardo, que a sus 69 años es probablemente el actor más veterano vivo en Colombia. "Mi papá era un hombre comerciante, hizo la película por hobby. Pero a mí me fascinó la actuación, quedé encantado. En esa época, siendo finales de los cincuenta y principios de los sesenta, no se veía bien que un muchacho se dedicara a algo artístico, así que me alejaron de eso. Volví al arte cuando se me acabó la plata que me dejó mi papá, la perdí en pésimos negocios porque no serví para eso. Me dediqué a las actividades artísticas en vez", explicó Corredor Ortiz, con una sonrisa.  

El bogotano interpretó a uno de los dos ‘ángeles‘, niños indigentes que rescatan a un bebé de una familia pudiente y cruzan con él la ciudad. Su coprotagonista, Luis Alberto Martínez, era un "actor natural", es decir, un indigente de verdad. Le decían ‘Chispas‘ y la familia Corredor le ofreció un hogar y educación. Sin embargo, él no quiso dejar la libertad de su vida y se fue. Los dos actores se reencontraron de casualidad unos 20 años después, como contó Corredor Ortiz en su página de Facebook: "resultamos almorzando juntos en un restaurante, donde me contó que a veces se arrepentía de haber perdido la oportunidad de ser un profesional con una vida muy distinta a la que llevaba, pero que por lo general, sobre todo cuando veía la forma de ser de algunos de sus muy elegantes clientes, muchos de los cuales desempeñaban sus actividades a una cuadra de ahí, en el Capitolio Nacional, le agradecía a la vida por haberlo guiado a tomar la decisión de irse de nuestra casa, y no haber corrido el riesgo de llegar a parecerse a esa … -perdón pero sería una falta de respeto con Chispas el cambiar su expresión-…manada de hijueputas".

Los dos no se volvieron a ver, y Corredor Ortiz se "había resignado a que nunca iba a ver la película o saber de ella". Su hijo Tomás estudió cine y mostró un interés por la cinta pero no pudo encontrarla. Ambos habían parado de pensar en ella cuando la Fundación Patrimonio Fílmico llamó a contarles del hallazgo. Ahora, dice Corredor, "está más viva que antes".

Dos ángeles y medio estuvo perdida entre las latas del archivo de RTVC por casi 60 años. Cuando se encontró, viajó hasta Ecuador para ser restaurada y digitalizada. El jueves 26 de mayo será proyectada en la Embajada de Ecuador delante de su protagonista Gustavo Corredor y de su hijo Tomás. Duplat resume la historia en una breve frase: "se necesitaron muchas voluntades en torno de hacer la película y después muchas voluntades en torno de restaurarla". Es un recurso invaluable al retratar la historia de Bogotá, la del cine colombiano y la de una familia.  

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