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El collar de la ignominia

PVC-1, la ópera prima colombiana que más ha obtenido premios y logros comerciales alrededor del mundo, por fin podrá verse en el país el próximo 14 de noviembre en estreno nacional.

2010/06/30

Por Martha Ligia Parra

La escena hace parte de esas imágenes brutales que han visto los colombianos durante décadas: una mujer campesina lleva un collar bomba en su cuello. Ha sido víctima de una abominable forma de extorsión y el registro de su padecimiento quedó en la memoria de todos como un retrato de la ignominia de la guerra. Así le ocurrió al realizador colombo-griego Spiros Stathoulopoulos, quien se inspiró en este doloroso hecho para su debut cinematográfico. Este cineasta, que ha vivido entre Grecia y Colombia, se radicó desde los 23 años en Los Ángeles con el sueño de estudiar y hacer cine. Aunque mucho se ha hablado de su película PVC-1, en Colombia hasta ahora se estrena. Y esto a pesar de haber competido por la Cámara de Oro en el Festival de Cannes y ser seleccionado en la Quincena de realizadores en Cannes 2007, de haber sido vendida a tres continentes —América, Europa y Asia—. La película, además, obtuvo un contrato de distribución con IFC Films, una de las más importantes empresas de cine independiente. PVC-1 está siendo distribuida en Estados Unidos, Canadá, Bahamas, Japón y Grecia. Este año ha recibido el Gran Prix Kinnaree de Oro, en la competencia oficial del Festival Internacional de Bangkok, Mención Especial en Lisboa, el Premio a la Evolución en la Expresión Moderna del Cine en el Festival Internacional de Sofía, en Bulgaria; el Premio Mejor película del Jurado Joven del Festival Internacional de Cine Digital, de Barcelona y el Premio Cinematheque Award de la Universidad de California y Hollywood Press Association.

PVC-1 es un thriller en plano secuencia, sin cortes, inspirada en el hecho del collar bomba. Todos los comentarios y reseñas en publicaciones internacionales coinciden en los logros técnicos de la cinta, en su fuerza narrativa y en la audacia del director, teniendo en cuenta la exigencia física y mental y la gran precisión para realizar una toma única de 85 minutos. En Barcelona fue calificada de electrizante ejercicio de tensión narrativa que tiene como aliada la inmediatez del cine digital. El director se entrenó durante tres meses para poder soportar el peso del steadycam, caminar por terrenos difíciles, moverse hacia atrás y dirigir a los actores. El crítico Alin Tasciyan, de Fipresci, se refiere a PVC-1 como un brillante debut con un alto nivel.

Stathoulopoulos comenzó en el cine como editor de la película Hábitos sucios, de Carlos Palau. “Entre los 22 y 25 años realicé los cortos: Autobahn, Thessaloniki, Resplandor, Scooter y Nekropolis. Este último fue mi primer cortometraje de guerra. A los 26 años escribí el guión de PVC-1”, dice.

De ahí a Cannes el camino no parecía fácil, y menos si se tiene en cuenta que Spiros no tenía padrinos. “Envié una copia en video de PVC-1 y fue seleccionada para dos categorías competitivas: La Quincena de Realizadores y La Semana de la Crítica. Pero finalmente decidieron que era más adecuado presentarla en la primera. El comité de La Quincena escogió 23 largometrajes después de ver alrededor de 1.500. Para las categorías competitivas del Festival son seleccionadas anualmente unas 40 óperas primas entre más de 5.000 títulos de todo el mundo. PVC-1 fue una de estas 40 óperas primas y uno de los 23 largos de La Quincena”.

Los contrastes están presentes en su actividad: la doble nacionalidad, el pasar de un bajo presupuesto a uno considerable, trabajar con un equipo reducido a uno de 300 personas, ser su propio productor a tener un agente como Endeavor y una gran productora como Warner, fueron los siguientes pasos y las puertas que se le abrieron después del festival francés. “Ser director independiente vs. director de un estudio es un ejercicio que fortalece el intelecto. Lo hace a uno más versátil y con mayor capacidad artística. Dirigir cine independiente es como hacer ejercicios cardiovasculares y dirigir para los estudios es como ejercitar la elasticidad muscular. El uno tonifica el corazón, el otro los músculos. Y de la misma manera como el cuerpo humano necesita ejercitar su salud cardíaca y tonicidad para combatir el deterioro de las células, el director que tiene la oportunidad de dirigir para un estudio debe seguir ejercitándose con las películas independientes para mantener la salud artística”.

Uno de los aspectos notables de esta ópera prima, que se verá desde el próximo 14 de noviembre, es la parte técnica, el trabajo de cámara (steadycam) y el desafío de rodar un plano secuencia. Además Stathoulopoulos hizo prácticamente todo (guión, dirección, fotografía, cámara, producción). Como en el sueño de Hitchcock, el director hoy confiesa que grabó sin cortes por varias razones, “la primera es que debía existir coherencia entre la historia y la manera de narrarla. El factor predominante de la historia era la inalterabilidad del tiempo. Cuando nacemos estamos predeterminados a morir sin poder alterar el tiempo y el collar bomba es un símbolo de ese límite de vida. Y para representar el tiempo inalterable, la solución más real era filmarlo sin cortes. La segunda razón para hacerlo es lograr mayor realismo en el desarrollo de los personajes. Si en el minuto 50 la protagonista tiene que expresar frustración y cansancio físico, su actuación va a ser más natural, pues lleva cargando un collar de cinco kilos durante ese tiempo, mientras camina asfixiada por la selva con la temperatura del mediodía. Una actuación más realista involucra al espectador en la historia y en la emoción que esta debe transmitir. Y por último, quiero que el espectador, al ver PVC-1, guarde en su memoria la vida y muerte de una de las tantas víctimas de la guerra”.

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