Bouchareb fue nominado a la Palma de Oro en el 2010 por su película 'Hors-la-loi'. Foto: Alvaro Tavera/Arcadia.

“No quiero ahondar en el terrorismo como un acto brutal de violencia”

‘Camino a Estambul’, la más reciente película del nominado a la Palma de Oro en Cannes Rachid Bouchareb, se estrena el 24 de noviembre en Colombia. Hablamos con el cineasta.

2016/11/24

Por Santiago Serna Duque

Fiel a un cine lleno de cuestionamientos, principalmente detonados por actos terroristas o la influencia del yihadismo en países europeos, el director de origen argelino Rachid Bouchareb presenta su nuevo largometraje: Camino a Estambul. En él, una campesina belga de 19 años llamada Elodie (Pauline Burlet), decide huir con su novio a Siria para enfilarse en algún grupo islámico. La monotonía bucólica de su madre (Astrid Whettnall) se desploma. Desesperada y sin entender los motivos -¿por qué?, ¿dónde?, ¿con quién?-, emprende un viaje a la frontera entre Turquía y Siria para recuperarla.

Hablamos con el director francés de 63 años sobre su película.

Es verdad que su trilogía de películas sobre terrorismo -por ahora A la orilla del río y Camino a Estambul- va a concluir acá en Colombia?

No.

¿Por qué esa insistencia de narrar el terrorismo a través de la víctimas?

Estos temas me interesan porque puedo tratar de profundizar sobre la dimensión humana y emocional de las personas que viven esas situaciones. En mi cine no quiero ahondar en el terrorismo como un acto brutal de violencia, donde se evidencia el desmembramiento, la sangre y la muerte. A la orilla del río es un buen ejemplo para evitar la violencia explícita: cuando un padre musulmán y una madre católica pierden a sus hijos en los bombardeos del 7 de julio de 2005 en Londres, es un momento en el que se crea una brecha, una ruptura entre comunidades de la sociedad europea. Me parecía interesante juntar a personas que tienen ideas opuestas y que, perdidos en la obligación de encontrar a sus hijos, se olvidan de las reticencias para luchar por un mismo objetivo. Esa motivación de la que le hablo es la misma que impulsa a la protagonista de Camino a Estambul.  

¿Por qué Camino a Estambul en un principio se desarrolla en el campo, uno de los espacios menos afectados por el terrorismo en Europa?

La película, además de hablar de terrorismo, es más que todo la búsqueda de una madre desamparada por su hija que está en la frontera entre Turquía y Siria. En medio del campo belga la soledad de esta madre se maximiza, pues no hay elementos alternos de distracción. Ese traumatismo producido por un absurdo -¿por qué una joven campestre se convierte al islam radical?-, se potencia si narramos el viaje que emprende la madre desde aquellos pastales a la ciudad.

Astrid Whettnall, protagonista de la película, me decía que para entender la conversión al islam radical, pasó varios meses con familias que vivieron esa situación. ¿Cómo fue su proceso de inmersión?

Para entender ese fenómeno se requiere estar en la cabeza del individuo, y eso no es posible así usted pase mucho tiempo con ellos. Es imposible saber por qué encontramos a un chino o un japonés en Siria apoyando a las milicias, es una incógnita. Cada individuo, independiente de su origen, toma decisiones personales relacionadas con sus vivencias y lo que lo rodea.

Ciudades como Alepo o Daraya son bombardeadas por gobiernos como el ruso, el estadounidense, el francés... ¿Son tan malvados los del Estado Islámico, y nosotros, los occidentales, tan buenos?

Es difícil responder eso. Yo le puedo hablar sobre mis películas. Quiero hablar con usted de cine.

Su cine es de historias pequeñas enmarcadas en grandes eventos...

Así es. Es exactamente lo que pasa en A la orilla del río y en Camino a Estambul. Son temáticas como estas las que me permiten salirme de las historias que frecuentemente se narran en tiempos de guerra, que son un poco aparatosas y estridentes. Yo toco la fibra de los individuos, destaco las pequeñeces en un gran fenómeno violento. 

Astrid hace un papel austero, realista...

Es una actriz formidable. Era muy cercana al personaje que me estaba imaginando.

¿Y Pauline Burlet, que hace el papel de la hija?

Ella tiene algo muy sorprendente y es que es un poco iluminada, no necesita hablar para que uno vea que ella está cargada de vitalidad. Me recuerda a algunas pinturas del renacentismo, tiene una cara de religiosa católica.  

Esta pregunta no es sobre cine y también se la hice a Astrid. ¿Por qué esos niños europeos quieren experimentar con el yihadismo?

Es muy difícil tener una respuesta. Es un tema que debaten sociólogos, antropólogos, políticos y nadie sabe el porqué. Es muy complejo y depende de cada individuo. Lo siento, pero no tengo la respuesta.

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