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El fin del DVD

Para los que creían que la oferta de cine pirata era la única respuesta –una especie de pecado irresistible y necesario– para poder ver buen cine, hay una nueva opción. Y para alivio de muchos, es completamente legal...

2010/03/15

Por Jesse Tangen-Mills

‘Auteurs’ es un vocablo francés, pero aparece en el Oxford Dictionary, el diccionario canónico de la lengua inglesa. Se utiliza en inglés para designar al “visionario creativo detrás de una obra, o más exactamente, de una película”. Y The Auteurs, así, en plural, es el nombre con el que se ha bautizado uno de los más revolucionarios websites del año. Una especie de sala de teatro portátil (si usted tiene un laptop), para ver todo el gran cine de autor del mundo.

Es cierto que a comienzos del siglo XXI, empresas masivas como Blockbuster empezaron a ofrecer un servicio de internet con una selección de miles de películas, todas disponibles en unos segundos –o, como ellos dicen, en un clic–. Pero esta oferta nunca ha estado disponible fuera de Estados Unidos. Aun si lo estuviera, la verdad es que la mayoría de las películas que se puede bajar de estas páginas web tan comerciales pertenece al archiconocido y architrajinado circuito del star system de Hollywood. ¿Otra de Julia Roberts? ¿De George Clooney? ¿De los dos juntos? Para eso están los domingos por la noche en la ciudad.

The Auteurs es una revolucionaria red social de cine que ofrece su biblioteca de nuevas películas de cine-arte a todos los países del mundo. Y además de ofrecer una riquísima selección de cine-arte contemporáneo, también promueve una red social completa con perfiles, fotos y blogs. Dado el contexto, añade una dimensión nueva al ejercicio de ver películas, sobre todo si consideramos lo impersonal que es una sala de cine: los espectadores aislados en la oscuridad, todos concentrados en la pantalla que muestra actores que ni nos escuchan ni saben de nuestra existencia. Ahora, ese solitario ejercicio se puede convertir, si se quiere, en algo tan gregario, trivial e interactivo como un chat.

Claro, ha habido festivales de cine durante muchos años, pero estaban reservados para quienes participaban y, en algunos casos (más recientes), para los espectadores. Hasta en estos festivales es difícil imaginarse haciendo amigos en la cola para ver una película.

De origen turco, el dueño de The Auteurs, Efe Cakarel, explica cómo se le ocurrió la idea. “En el 2007 estaba en Tokio solo, con un laptop con banda ancha, y quería ver una película. Específicamente, quería ver The mood for love, de Wong Kar Wai, y me sorprendió comprobar que no podía verla online; de hecho, había muy pocas películas buenas online”. Este fue el punto de partida: ese día decidió que crearía una cinemateca global ideal en la red.

En esa época, Efe trabajaba para Goldman Sachs, una de las empresas de inversiones más grandes del mundo, cuna de los yuppies de los años noventa: Impensable entrar a Goldman Sachs en los noventa si no se llevaba encima un traje de Ferragamo y una corbata de Armani. Como es obvio, sus empelados no conforman el típico perfil del cinéfilo. Pero las ideas innovadoras de Cakarel tal vez sí reflejen su formación de corte empresarial y su buen instinto para los negocios.

Por ejemplo, Cakarel logró firmar una asociación interesante con Facebook y se convirtió así en el primer programador que mostraba videos en esa red.

Los clientes de Theauteurs.com son ideales para una empresa advenediza: expertos cineastas, productores y aficionados cultos y, en su mayoría, jóvenes y adinerados. Gracias a esa sofisticación de sus miembros, y a su apasionada erudición sobre el mundo del cine, la página de The Auteurs ha tenido un incremento constante de usuarios, que suben artículos, discusiones y debates sobre las películas que ven. Por ejemplo, antes del Festival de Cine en Toronto The Auteurs ya había publicado, con dos meses de anticipación, reseñas de todas las películas que se iban a estrenar. Entre los comentarios uno se topa con entradas como esta: “Voy a estar en el festival de Toronto del 10 al 17. Si alguien más va a estar, mándeme un mensaje”. El miembro también puede entrar a foros creados por miembros sobre los festivales. El foro sobre Toronto incluye listas de las mejores películas del festival, presumiblemente escritas por espectadores de otros festivales que ya han visto algunas de ellas.

Además de foros y comentarios, los miembros reciben un artículo diario. Pero no son los artículos típicos que nos hemos acostumbrado a recibir de la industria cultural, que se leen como notas de prensa tan omnipresentes ahora como el spam; estos artículos son eruditos y astutos. En uno sobre las dos nuevas películas del director alemán Werner Herzog se emplea el concepto de díptico para interpretar la decisión de Herzog de estrenar dos películas a la vez.

En contraste con otros servicios de video en internet, The Auteurs funciona bien en Colombia, gracias a una tecnología que se llama “geo-focalización”, que reconoce la ubicación de cada país desde donde se entra a la red y verifica si se tienen los derechos para ese país. Por ahora no todas las películas están disponibles en Latinoamérica, pero The Auteurs, en cooperación con el millonario argentino Eduardo Costantini, de Costa Films, está en el proceso de conseguir los permisos necesarios para mostrar cualquier película para que los suscriptores puedan cumplir el sueño de tener una cinemateca global.

Por seis dólares al mes The Auteurs ofrece toda su base de datos de películas. Por dos dólares por película en el plan limitado. Convertido a pesos no es tan caro. Es el doble de lo que cuestan las películas de cine-arte piratas en la calle (más o menos un dólar), pero no más que el Festival de Cine de Bogotá, que cobra casi cinco dólares por entrar a verla. The Auteurs también ofrece películas gratis, entre ellas Ver Berlin, 24 horas, el episodio de televisión más largo jamás grabado –en tiempo real–.

Cuando Efe Cakarel describe el mundo del cine en Estambul, suena muy parecido a Bogotá, o a tantas ciudades del mundo: “Hay salas multiplex con los últimos estrenos de Hollywood, y unas pocas salas de cine-arte frecuentadas por un puñado de cinéfilos”. Tal vez innovaciones como The Auteurs conectarán a esa gran minoría y veremos que no estamos tan solos. ¿Muy idealista? En las palabras del director Federico Fellini: “Hablar de sueños es hablar del cine”.

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