Liam Neeson y Olivia Wilde en "Third Person" (2013)

Amores infieles: narrar la confusión

Con una trama ambigua y entrecortada, la película “Amores infieles”, del director Paul Haggis, deja mucho que desear. Se estrenó el 21 de mayo en salas del país.

2015/05/21

Por María Camila Pérez B.

Nueve años después de dirigir Crash (2004) y escribir Million Dollar Baby (2004), el director, guionista y ganador del Óscar Paul Haggis sorprende con su más reciente proyecto Third Person (2013), traducido como Amores infieles.

Desde un principio, la traducción del título elimina un detalle esencial para entender la trama. “Third person” o “en tercera persona” hace referencia al elemento literario utilizado por muchos autores para contar una historia. Y es precisamente la voz elegida del protagonista de la película. 

Michael (Liam Neeson) es un reconocido escritor entrado en desgracia que decide refugiarse en una habitación en París mientras escribe su nueva novela y donde recibe a su amante, Anna (Olivia Wilde), tiempo después de haber abandonado a su esposa. Por otro lado, en Roma, Scott (Adrien Brody) conoce a una atractiva gitana que necesita dinero para recuperar a su hija de las manos de un mafioso rumano. El tríptico lo completa Julia (Mila Kunis), una fallida actriz de telenovelas convertida en mucama, que lucha contra su ex esposo Rick (James Franco) para obtener custodia de su hijo.

En Third Person, Haggis recurre una vez más al uso de narrativas que se entrelazan, construyendo puentes entre personajes e historias que parecen no tener nada en común. Una jugada difícil, pero que el canadiense había manejado con éxito en Crash, la cinta que le valió el Óscar a Mejor película, Mejor guion y Mejor montaje en 2005.

Aunque en un principio la historia se mueve ágilmente, saltando entre personajes, la trama se hace cada vez más densa debido a la incesante necesidad de conectar los tres relatos en todos los aspectos. En un momento, Michael ordena cientos de rosas para llenar la habitación de Anna, con quien acaba de tener una pelea. Mientras tanto, en Nueva York, una de las habitaciones a las que entra Julia aparece misteriosamente llena de las mismas rosas que están en París, intercalando la historia de estas dos mujeres bruscamente. Así, el trabajo de edición se vuelve cortante, confuso e innecesario a medida que el espectador descubre más acerca de los personajes arquetípicos interpretados por un elenco de primera.



Y es que de los elementos rescatables de Third Person está la elección de los actores, pues cada uno logra darle vida, a pesar de los huecos narrativos, a un personaje que sufre y debe luchar contra su dolor. La escena en la que Julia ve a su hijo por primera vez después de mucho tiempo es chocante, pues la interpretación de Kunis hace que el espectador sienta el desespero de una madre que tiene prohibido ver o tocar a su hijo. Por su lado, la actuación de Brody como un hombre que ha perdido a su hija y que escucha una y otra vez un mensaje que ella dejó en su contestadora también impresiona, especialmente durante el ataque de ira que siente cuando su compañía telefónica elimina el mensaje. A pesar de esto, queda un vacío al final, pues las historias tienen finales tan ambiguos que los personajes se desvanecen como espectros ante los ojos del público.

La constante mención a la pérdida de un ser querido es uno de los factores conductores que intenta unir todas las historias, pero que termina fallando por lo exagerado y forzoso que parece una vez puesto en escena. En su búsqueda por unirlos a todos, Haggis encuentra una salida fácil: hacía el final se descubre que la mayoría de los personajes hacen parte de una ficción dentro de la película. Un recurso que en vez de sorprender, decepciona. Y enerva.

Con 136 minutos, la película de Haggis es difícil de digerir. Por intentar volver a hacer una cinta tan compleja como Crash, Haggis termina enredado con un guion que tiene más interrogantes que respuestas. Como si la complejidad fuera lo mismo que la confusión.


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Sorprende que llegue al país una película que se estreñó en 2013 en Estados Unidos y que hace un año se encuentra disponible en DVD.

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