Woody Allen, director de la nueva película 'Hombre irracional'

Hablar de cine o hablar de Woody

‘Hombre irracional’, la nueva película de Allen, ha generado interés por la línea que se puede trazar entre la ficción y la vida real de su director. Estreno nacional el 3 de septiembre.

2015/09/03

Por Laura Martínez Duque

Woody Allen es mucho más que un director. Es un concepto, un arquetipo, una etiqueta. Sirve para describir un cierto tipo de cine, de espectador y hasta de personalidad. Nombrarlo es evocar la Nueva York de la segunda mitad del siglo XX. También representa un lugar común de la neurosis y del esnobismo intelectual. Y más o menos desde 2000, Woody Allen es un evento: juró estrenar una película por año y viene cumpliendo.

Además de la alegría que esto suscita en sus devotos seguidores, a la industria del cine también le sienta muy bien. Finalmente, es inevitable enterarse qué hizo y con quiénes cada año. Es parte de la diversión, saber quiénes son sus elegidos.

Después, en términos de historia y argumento, hay algo recurrente, esperable. Esa precipitación de las cosas hacia el final, esa resolución rápida de quien empaca todo, apaga las luces y se va, dejando preguntas en el aire y personajes desatendidos. Es su estilo, al menos en gran parte de su más reciente producción fílmica. Algunas veces cuenta con actores y actrices tan poderosos que sostienen magistralmente la frágil estructura narrativa y argumental, como es el caso de Cate Blanchett en Blue Jasmine.

El nuevo film de Woody Allen discurre sin sobresaltos entre buenas actuaciones, algunas risas y las convenciones a las que se atiene quien va a ver sus películas. Pero Hombre Irracional es imperdible por una razón extracinematográfica: la relación entre la historia narrada en esos 96 minutos y la vida real de Allen.

Emma Stone y Joaquin Phoenix en una escena de la película 'Hombre irracional'

El escándalo surgió en febrero del año pasado, cuando Dylan Farrow, hija adoptiva de Allen y la actriz
Mia Farrow, publicó una carta abierta en el New York Times describiendo con perturbadores detalles el abuso sexual al que fue sometida desde los siete años por parte del director de cine. Un escándalo que no se convirtió en debate o discusión, sólo sirvió para promocionar y vender películas, noticias y temporadas de premios. Fue un gran ingrediente y nada más, rápidamente el mundo puso sus ojos en otra cosa.

Es Woody Allen quien vuelve a traer el tema a colación. En sus propios términos, claro: El personaje de Joaquin Phoenix, un hombre tan brillante como atormentado, es el nuevo profesor de filosofía que llega a una universidad  alterando la vida de dos mujeres, Rita Richards (Parker Posey), una colega en busca de compañía que espera olvidar con él su horrible matrimonio, y  la de Jill Pollard (Emma Stone) su mejor estudiante, una jovencita ingeniosa que parece tener toda la libertad para decidir sobre su vida y su deseo, y que no descansará hasta invertir su rol de Lolita y ser ella quien lleve a la cama al profesor. Todo esto se interrumpe cuando ambos, Jill y Abe, escuchan una conversación ajena que impulsa a nuestro antihéroe hacia la redención. Hombre Irracional parte de la premisa de que es necesario cometer un delito para mejorar la vida personal. Los personajes poseen una moral intachable y una capacidad suprema de emitir juicios irrefutables, y es así como justifican sus acciones absurdas, con la convicción enfermiza de que los principios establecidos están mal planteados porque siempre terminan perjudicando al más débil.

En esta nueva construcción de Allen, abundan las discusiones sobre moral y ética. Cuándo se puede mentir, cuándo se puede matar; Un juez, agente de la justicia y la verdad, en el film es quién destroza la vida de una buena mujer y merece morir. El relativismo de “lo bueno” y “lo malo” finalmente se zanja con una muerte absurda. Y hasta ahí llega la elaboración propuesta por Allen. Lo  mejor de la película es la línea que puede trazarse entre la ficción y los polémicos eventos de la vida real del director.

Hombre Irracional vuelve y juega con los elementos propios de Woody Allen como director, como película y como evento. Espectadores que no saben bien dónde reírse y comienzan a hacerlo nerviosamente ante cualquier asomo de comedia, terminan conformándose con una primera parte plagada de referencias filosóficas muy a lo “Kant para principiantes”. Kierkegaard también aporta lo suyo y una alusión a Simone de Beauvoir viene a atenuar la presentación  misógina del universo femenino y sus personajes.

Woody Allen es mucho más que un director de cine. De un tiempo para acá se ha convertido en un tema de discusión que incomoda y divide las aguas. Entre quienes piensan que genio y moral pueden, (y deben) ir por vías separadas. Que debe juzgarse la obra y no la vida del artista. Hombre Irracional vuelve a poner estas cuestiones sobre la mesa. Y que el cine suscite esto, no está nada mal.

Vea el trailer aquí:

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