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La carretera: El diario del director

Filmar la apocalíptica novela de Cormac McCarthy implicó buscar los paisajes más desolados de Estados Unidos, trabajar a temperaturas bajo cero y crear un mundo sin sol. He aquí apartes del diario de rodaje del director, John Hillicoat.

2010/03/16

Por Traducción de Manuel Kalmanovitz

Fue una forma endiablada de comenzar nuestro viaje en La carretera. Era mi primera película en Estados Unidos, igual que para mi colaborador, el diseñador de producción Chris Kennedy. También era su primera vez en Estados Unidos. Trabajábamos en las oficinas de la compañía de financiación y producción, en un edificio en Beverly Hills, y Chris había salido a fumarse un cigarrillo cuando oyó un ruido horrible y un cuerpo aterrizó a 20 pies de él. Alguien había saltado de otra oficina. Chris estaba en shock cuando volvió; dijo que ese sonido lo acompañará siempre. Luego, nuestro productor, Nick Wechsler, le dio una palmada en la espalda y le dijo “bienvenido a Hollywood”.

Todo había comenzado años antes, cuando Nick y yo tuvimos una reunión en Los Ángeles y hablamos de nuestra admiración por Cormac McCarthy. A comienzos de junio del 2006, Nick me envió el manuscrito de La carretera, sobre un padre y su hijo tratando de sobrevivir en un mundo virtualmente destruido por una catástrofe global. Lo terminé parado frente a la puerta de mi casa en Brighton, con unas olas furiosas y el aullido del viento atrás, tras haberlo leído sin parar desde el tren de Londres. Las últimas páginas me afectaron como un tsunami emocional. Entré a mi casa y abracé largamente a mi niño, Louie (a quien le dediqué la película). Luego me sentí sobrecogido por el reto: ¿cómo recrear la profundidad de ese sentimiento y crear un mundo así? ¿Cómo hacerle honor a semejante libro? Pero mi mayor preocupación era encontrar un joven actor que pudiera hacerlo (en el libro, el niño tiene ocho o nueve años). Era un reto, pero un regalo a la vez.

6 de julio de 2006

Invitamos a Cormac a ver mi película anterior, The Proposition. Le gustó mucho y vio la influencia de su libro Meridiano de sangre. Conseguimos los derechos. Afortunadamente para nosotros, todos los estudios se distanciaron del material oscuro del manuscrito.

Octubre

Se han discutido varios guionistas, incluidos varios pesos pesados de Hollywood, pero escogimos a Joe Penhall, un escritor anglo-australiano, un dramaturgo talentoso que ha mostrado gran destreza en adaptaciones cinematográficas. Joe no se distrae con la brillante poesía de la prosa; quiere concentrarse en el diálogo que hay y en sacar la esencia de la historia y los personajes.

Junio de 2007

Llegaron los primeros borradores del guión. Cada semana, paso un par de días repasando todo con Joe. En medio de este proceso comencé a pensar en el elenco. Quiero ver si es posible proteger al chico de parte del material para que no sepa lo que hacemos (me enteré hace poco de que el excelente niño actor en El Resplandor de Kubrick ni siquiera sabía que era una película de horror). Pero el amplio registro emocional y el compromiso con el material son imprescindibles.

La carretera comienza después de un desastre global –pudo haber sido una guerra nuclear o una catástrofe ambiental– y comencé a buscar imágenes de desastres naturales o causados por el hombre. La carretera me recuerda Las uvas de la ira de Steinbeck. Viendo imágenes de Dorothea Lang, la fotógrafa de la Depresión, me di cuenta de que el rostro que cuadraría con un mundo así sería el de Viggo Mortensen. Parece estar en medio de una lucha interna sin siquiera hablar, y sabía que necesitaba de alguien que diera todo de sí.

Septiembre

Chris ha estado revisando todo Estados Unidos en Google Earth, acercándose a cualquier manchón oscuro. Así encontró las grandes montañas de ceniza que dejaron las minas de Nemacolin en Pensilvania.

Fuimos a verlas. Hacía muchísimo frío. Estábamos en una camioneta alquilada con ventanas oscuras y cuando salimos nos pusimos pasamontañas. De repente, un par de vehículos frenaron estruendosamente con guardias armados. Resultó que había una nueva prisión de altísima seguridad del otro lado. Obviamente estaban preocupados de que organizáramos una fuga.

9 de octubre

Comenzamos a buscar locaciones en los estados con los mayores incentivos tributarios que, afortunadamente, parecen tener los paisajes más apocalípticos. Muchos son lugares abandonados cuando la industria los agotó.

Decidimos que las locaciones de ciudad son problemáticas porque esa iconografía se ha visto demasiado en el género apocalíptico. Esta es una película de carretera y un libro con la clara sensación de que algo traumático le pasó a la tierra. El Monte St. Helens, en el estado de Washington, fue una locación clave (la mitad de la montaña explotó en una erupción volcánica en 1980) para el comienzo de la película. También fuimos a Nueva Orleans; fue una experiencia reveladora ver todo lo que hace falta después de tanto tiempo.

Noviembre

Francine Maisler, nuestra directora de casting, ha buscado al niño en Estados Unidos y Canadá, en clubes de drama escolares, grupos de teatro aficionados y, en general, regando la noticia. Ya tenemos una preselección fuerte, pero oí hablar de un niño australiano llamado Kodi Smit-McPhee, que acaba de cumplir 11 años.

No había pensado en buscar en Australia, por la presión adicional de aprender el acento estadounidense (luego resultó que no lo necesitó). Kodi acababa de hacer una película llamada Romulus, My Father con Eric Bana. La cinta de audición de Kodi fue toda una sorpresa. Su padre, Andry, interpretaba la parte de Viggo. Andy, también un actor, mide más de dos metros, tiene un bigote de motociclista y está lleno de tatuajes (luego lo escogimos para que interpretara a uno de los más tenebrosos miembros de la pandilla de caníbales). Hicieron otras escenas aparte de la que les había pedido, incluyendo la que más me preocupaba, en la que el padre le enseña cómo quitarse la vida con una pistola antes de dejarse capturar por caníbales. Para mí este fue un mensaje de que este chico podía lidiar con todo esto –eso, o que estaban totalmente locos.

Los niños preseleccionados estaban entre los ocho y los 11 años. Pero cuando vimos la dinámica de los chicos más jóvenes con Viggo, el significado de todas las escenas cambió y ahora eran sobre el pobre muchacho en peligro –parecía inconcebible que un chico tan joven dé la claridad moral en la relación, que se enfrente a su padre y le devuelva su humanidad y que, al final, logre seguir adelante tras quedar solo–. Pero con Kodi la dinámica se veía compleja de una forma interesante; se veía cómo este chico podía retar a su padre y salir al otro lado.

Enero de 2008

Nos reunimos para concretar el resto del equipo. Quería a Javier Aguirresarobe, un maestro de la luz natural, como director de fotografía. Queremos tratar de lograr todo “en cámara”, usando los efectos digitales como último recurso.

Nos quedamos en apartamentos en una antigua fábrica de corchos remodelada cerca del río en Pittsburgh. Javier y yo pasamos días hablando de cómo crearemos un mundo sin sol. Nuestro mantra es “el sol es nuestro enemigo”. Podemos filmar en invierno con los cielos encapotados, pero si hay sol tendríamos que taparlo con grandes pantallas y dejar los planos generales para el final del día, cuando el sol está bajo y distante.

Febrero

Robert Duvall es uno de mis actores favoritos, así que me emociona que participe. Interpreta a un viejo que encuentran en el camino. En sus actuaciones más recientes, Robert ha encarnado una sensibilidad dura y poderosa, así que hablamos de volver a su lado más vulnerable.

Joe, nuestro guionista, llegó para los ensayos. Repasamos el guión con Kodi y Viggo y exploramos el subtexto y significado, ya que no podremos hacerlo por falta de tiempo en las locaciones.

Le he pedido a Viggo que pase tiempo con Kodi y fueron a la exhibición Bodies en Pittsburgh, con cientos de especímenes de cadáveres humanos. Luego encontraron paquetes de insectos comestibles en una tienda local –grillos y gusanos con sabores a chile, sal o vinagre. Decidimos usar los grillos con chile en la película.

27 de febrero

Comenzó el rodaje. Hay unas 50 locaciones y en el último momento tuvimos que cambiar el itinerario de rodaje debido a una tormenta de nieve.

3 de marzo

Hoy rodamos una escena cargada emocionalmente. Cuando el niño se recupera del primer encuentro con caníbales, su padre (que le voló la cabeza al caníbal) le limpia en un río la sangre y los sesos que le salpicaron. Fue una escena extraordinaria para todos, porque de pronto Kodi comenzó a llorar de verdad. Todos los técnicos comenzaron a mirarme, era mi momento ético clave como director. Pero justo cuando iba a ordenar que cortaran, oí a Kodi, entre sollozos, continuar la escena, con Viggo respondiendo tiernamente y confortándolo. (Resultó que Kodi no habló del frío que le estaba dando y el agua estaba helada). Mientras Viggo sostenía a Kodi, Andy se adelantó, pero luego hizo la cosa más extraordinaria: se detuvo y retrocedió. Luego explicó que a pesar de que esto era terrible para él, vio que era un momento clave para que se compenetraran los dos. Tenía razón.

8 de marzo

El clima ha mejorado, con cielos azules y sol –es un infierno–. Todos han tenido que trabajar el doble para tratar de bloquear el sol. Cuando está nublado y con frío miserable nos sentimos en la cima del mundo.

10 de marzo

De vuelta en los Montes de ceniza, la presencia de Robert Duvall en el set parece un enlace real con el mundo de McCarthy y nos ha inspirado a todos. Pero el diálogo en la escena de la fogata, aunque es genial, se sentía un poco cerebral. Hablé discretamente con Robert para tratar de conseguir algo extra, para que fuera más doloroso y personal. Entonces abrimos la última toma para que Viggo y él improvisaran. Robert salió con algo extraordinario y conmovedor en medio de la escena, sobre haber tenido un hijo alguna vez. Después de gritar “corte” hubo aplausos y vitoreos espontáneos.

5 de mayo

A Nueva Orleans, donde contratamos como técnicos a algunos de los locales que sobrevivieron al Katrina, lo que hace que todo sea aún más conmovedor. Escuchamos historias increíbles: después del huracán, la primera pandilla que llegó a saquear el centro comercial donde filmábamos eran todos policías –el sistema colapsó así de rápido.

10 de mayo

Pasamos a Óregon, a la playa de arena gris cerca de Astoria. Tuvimos suerte con el clima –estaba nublado, frío y llovía con vientos feroces–. Cormac McCarthy vino a visitar el set con su hijo John, a quien presentó como coautor del libro. Kodi quedó impresionado con la forma de hablar del hijo, diciéndole “papá” a Cormac. Es un chico brillante y curioso, como en el libro.

17 de mayo, Portland

Charlize Theron (quien aparece en la película en flashback) llegó al set como una brisa refrescante y tranquilizadora. Su parecido con Kodi es impresionante y lo reforzamos haciendo que Kodi herede su ropa en la película. Kodi, como el resto del equipo, quedó enamorado de inmediato de Charlize. Su ingenio y fuerza interior brillan claramente y Kodi la siguió a todas partes como un perrito, totalmente encantado; hasta intentó una que otra frase de levante.

27 de julio, Monte St. Helens

Pedazos de la carretera han colapsado y rodado por la montaña por exceso de nieve, lo que nos favorece porque ayuda a crear nuestro mundo en descomposición. Todos están de buen ánimo, especialmente cuando vieron estos árboles gigantes de primera generación que habían sido destrozados por la explosión de 1980 y estaban todavía desnudos en la montaña. El agua del lago salió expulsada por la ladera de la montaña y cayó de vuelta, arrastrando árboles arrancados en su camino. Da una sensación de humildad observar la fuerza de la naturaleza.

6 de noviembre

Hoy fue el día del juicio. Joe Penhall y yo fuimos a Nuevo México a mostrarle la película a Cormac McCarthy, que vive en Santa Fe. Cormac llegó en un Cadillac viejo y entramos a este estudio supertecnológico, gigante y vacío. Al final, cuando se prendieron las luces, Cormac no dijo nada. Se excusó para ir al baño y tardó como 20 minutos y nos quedamos pensando “esto no está bien”. Por fin volvió y dijo simplemente “Esta muy buena. No se parece a nada que haya visto”. Cuando empecé a presionarlo para que me diera detalles, me cortó diciendo “Mira, no vine hasta acá para halagarte”. Luego nos invitó a un almuerzo de siete horas. Lo único que le hizo falta del libro fueron cuatro líneas de diálogo, que afortunadamente habíamos filmado y volvimos a poner en la película. Le encantó.

3 de septiembre de 2009

La carretera no es una película de verano, así que decidimos estrenarla en otoño. Hicimos la premier en Venecia y hubo una reacción increíble. Aplausos durante 11 minutos, con gente llorando y, sin saber qué hacer, nos salimos.

Epílogo, diciembre de 2009

La broma en el set y en la edición fue que había que sacar esta película antes que se hiciera realidad. Irónicamente, la industria del cine ahora enfrenta su apocalipsis. La tormenta perfecta llegó a Hollywood: depresión económica más piratería. Termino el año como debería: viendo el apocalipsis de mi propia industria.

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