Michael Keaton protagoniza 'Hambre de poder'.

‘Hambre de poder’: la historia de McDonald's en la gran pantalla

Una nueva película narra la vida de Ray Kroc, un frustrado vendedor de batidoras que construyó un imperio a partir del invento de los hermanos McDonald. Una mirada cruda a la falta de escrúpulos imperante en el mundo de los negocios llega hoy jueves 25 de mayo a las salas de cine de Colombia.

2017/05/25

Por Daniela Hernández

Hambre de poder, de John Lee Hancock, lleva al cine la verdadera historia detrás de la cadena más famosa de hamburguesas en el mundo. Ray Kroc, interpretado por Michael Keaton, se dedicaba a la venta ambulante de batidoras cuando conoció a los hermanos Mac y Dick McDonald cuando manejaban el primer local de lo que sería la cadena de comida rápida en San Bernardino, al sur de California.

La velocidad en el servicio y la sinfonía de eficacias que representaba este modelo de negocio, inexistente hasta ese momento, fueron una revelación para Kroc. El método lo convirtió en un torbellino imparable que sacó máximo provecho de un invento ajeno. Las claves de su éxito: perseverancia, determinación, hambre de poder y una que otra jugada sucia. La película que cuenta los orígenes de McDonald‘s se estrena el 25 de mayo en Colombia.

La película, ambientada en los años cincuenta, hace un recorrido por la arquitectura, la cultura, la estética y los valores de los Estados Unidos de la época incuyendo un ambiente en el que se respira la necesidad de abrazar el sueño americano, cueste lo que cueste. 

El trato entre Kroc y los McDonald, que inició de manera transparente y contempló todos los trámites legales que implicaba incluir a Kroc en el negocio, terminó por quedarse solo en el papel bajo una particular justificación: “los corazones y los contratos están para romperse”.

Jamás se trató, según cuenta la película, de un plan corrupto para robar la idea de los hermanos, pero ellos se oponían a la expansión y estaban cómodos con su pequeño puesto de comidas rápidas y el óptimo funcionamiento que tenía. Para Kroc, tal conformismo era inconcebible. Expandió el negocio por toda la nación, se alió con Coca-Cola para hacer de la carta del restaurante un anuncio publicitario e hizo de la venta de franquicias, un negocio inmobiliario que resucitó la cadena de una crisis que los dejó sin capital. Con o sin aprobación de Mac y Dick, siguió su instinto e hizo de McDonalds lo que su ambición desaforada le dictó.

Quienes inventan una idea, no son necesariamente quienes son más aptos para desarrollarla. Hace falta visión, coraje y nervios de acero para asumir cualquier riesgo, atributos que le sobraban a Kroc: “Algunas personas siente miedo de arriesgar algo para alcanzar la grandeza. La ambición le da sentido a la vida. La fortuna ayuda a los audaces”.

La transformación de Kroc, que pasa de ser un vendedor con excelente idea de cómo vender, pero con poco éxito, a ser un magnate de la comida rápida que termina enceguecido por el poder se evidencia con una revelación contundente: “si mis competidores estuvieran ahogándose, me levantaría y les pondría una manguera en la boca”.

Es una historia narrada con cierta candidez, que incluso podría tratarse como un caso de estudio para una escuela de negocios. La película, lejos de ser un infomercial, es una mirada crítica e impiadosa sobre la obsesión por él éxito, la codicia y la falta de moral en los negocios, que pueden llevar a traicionar a quienes se oponen al ‘progreso‘.

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