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El imaginario Pixar

‘Intensa-mente’ es el 15° largometraje producido por Pixar desde sus inicios en 1986. La compañía, conocida por estar en la vanguardia del mundo de la animación digital, crea historias cada vez más emocionales y poderosas que apelan a niños y adultos por igual.

2015/07/03

Por RevistaArcadia.com

Pixar no siempre fue la compañía que se conoce hoy. En 1979, y bajo el insípido nombre de ‘Computer Graphics Division’, el proyecto nació como parte de Lucasfilm porque George Lucas quería ahondar en la exploración de la animación gráfica. Cinco años después, la empresa debutó con su primer cortometraje Las aventuras de André y Wally B. Aunque pocos la conocen, esta película se destacó por el uso de tecnologías innovadoras con las que crearon personajes flexibles y texturas pintadas a mano.

En 1986, después de que Apple lo despidiera, Steve Jobs compró la compañía por 5 millones de dólares, cambió su nombre y la bautizó Pixar. Para esa época, alrededor de 44 personas trabajaban ahí, incluidos Ed Catmull y John Lasseter, quienes habían estado en la empresa desde sus inicios. Ese mismo año, Pixar lanzó el cortometraje Luxo Jr. Además de ser la primera película tridimensional en ser nominada a un Óscar en la categoría de Mejor cortometraje animado, también creó la figura emblemática que caracteriza a la compañía hasta el día de hoy: la lámpara de escritorio que se lanza sobre la “I” de PIXAR al comienzo de cada película.

Fueron casi diez años de producción de cortometrajes hasta que en 1991, tras la firma de un contrato entre Pixar y Disney, ambas compañías unieron fuerzas para realizar largometrajes animados. Toy Story (1995), dirigida por John Lasseter, fue la primera de estas películas en ser producida. La historia de Woody y Buzz Lightyear, dos juguetes que cobran vida cuando su dueño no los mira, se convertiría en la cinta más taquillera del año con 192 millones de dólares en Estados Unidos y 362 millones a nivel mundial. Cuatro años más tarde, Pixar rompería récords una vez más con el estreno de Toy Story 2 (1999), la primera película en ser creada, masterizada y proyectada digitalmente y la primera secuela en generar más ganancias que su predecesor. Entre 2000 y 2006, Pixar produjo cinco largometrajes y cuatro cortometrajes: For the Birds (2000), Monsters, Inc. (2001), Mike’s New Car (2002), Buscando a Nemo (2003), Boundin’ (2003), Los Increíbles (2004), One Man Band (2005), Cars (2006) y Lifted (2006).  

Woody y Buzz Lightyear en Toy Story (1995).

El éxito de esos proyectos fue tan rotundo, tanto comercial como críticamente, que Disney decidió comprar la compañía en 2006 por 7.4 mil millones de dólares, convirtiendo a Steve Jobs en su mayor accionista con un 7% del conglomerado de entrenamiento. La primera película en ser estrenada después de la compra fue Ratatouille (2007), que obtuvo el Óscar a ‘Mejor película animada’ en 2008. La compañía continuó creciendo con el estreno de Wall-E (2008), UP (2009) y Toy Story 3 (2010) que serían galardonadas con el mismo premio en los años siguientes, además de contar con nominaciones y galardones en otras categorías como ‘Mejor canción original’ y ‘Mejor banda sonora’. Durante los últimos tres años, Pixar ha producido y estrenado tres películas que, al igual que las anteriores, han gozado de reconocimiento por el público y la crítica. Valiente (2012), por ejemplo, fue alabada por muchos debido a la decisión de crear un personaje principal femenino e independiente.

A través de la creación de mundos imaginarios y personajes memorables, las cintas de Pixar dejan enseñanzas poderosas en los espectadores más jóvenes, y en ocasiones en los más adultos. En Toy Story, por ejemplo, se resalta el valor de la amistad; en Buscando a Nemo, la importancia de la familia; y en Ratatouille lo esencial que es no renunciar a los sueños.     

Este año, el lanzamiento de su más reciente largometraje Intensa-mente ha causado furor y muchas personas se preguntan si es posible que Pixar se supere después de esto.


Un viaje al interior

No es exagerado decir que Intensa-mente, la nueva película de Pixar, ha sido el proyecto más ambicioso de ese estudio de animación. Pues, en últimas, busca visibilizar los procesos de la mente humana –sus sueños, emociones, pensamientos, impulsos inconscientes– y a la vez maquetarlo todo dentro de un escenario que no solo sea agradable para la vista, sino además entendible. Por eso no sorprende que Pete Docter, su director, se haya demorado más de un lustro en escribir el guion y que haya tenido que acudir a varios psiquiatras de renombre para destrabar su proceso creativo. Entre los expertos que consultó el estadounidense se encontraba Paul Ekman, quien había identificado seis emociones básicas en los seres humanos: el miedo, la tristeza, la rabia, el asco, la felicidad y la sorpresa. Docter entonces se basó en el esquema de emociones de Ekman para desarrollar la trama de Intensa-mente, con la excepción de que fusionó el miedo y la sorpresa.


Las cinco emociones que controlan a Riley: alegria, miedo, rabia, asco y tristeza.

La idea del guion se le ocurrió a Docter después de ver los cambios de ánimo que empezó a sufrir su hija de 11 años. Y es precisamente una niña de esa edad la protagonista de la cinta. El mundo de Riley, una pre-adolescente que ha tenido una vida apacible, marcada por el hockey y la alegría, se torna patas arriba cuando sus padres deciden que van a dejar su pueblo en Minnesota para mudarse a San Francisco. El brusco cambio, empeorado por una serie de infortunios, hace que sus cinco emociones, quienes la manejan desde una especie de hangar futurista dentro de su mente, se vean obligadas a lidiar con un contexto ajeno y, hasta cierto punto, aterrador. Y todo empeora cuando la alegría y la tristeza, las dos protagonistas de la cinta, se pierden por los recovecos de la memoria de Riley y se ven obligadas a entenderse para volver a la base de operaciones y controlar la situación.

Aunque Intensa-mente pareciera una película para niños, conceptualmente está formulada para adultos. Un hecho que, de todas formas, carece de importancia, pues la cinta la puede disfrutar cualquiera. Su interpretación de la mente, aplaudida tanto por críticos como por psicólogos, aplica para cualquier ser humano. Y su fuerza emotiva, característica del estudio que la creó, afectará a quien la vea. Sea niño o adulto. Otra obra maestra para el Olimpo de Pixar.

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