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La operación Wachowski

Los hermanos realizadores de la rentable trilogía Matrix dejaron de dar entrevistas después de su triunfo con esta historia de ciencia ficción. Hace pocos días estrenaron Meteoro, pero la prensa está más pendiente de las locuras de Larry (el mayor), que de la nueva obra.

2010/03/15

Por Francisco J. Escobar S

¿Se había operado Larry? Semanas antes del estreno de Meteoro, la nueva película de los creadores de la trilogía Matrix, los titulares de los periódicos sensacionalistas y de los programas de chismes contaban en letras rojas sobre los rumores de otra locura del hermano mayor de los Wachowski. ¿Se había operado Larry? ¿Se había cambiado de sexo? La noticia la confirmaban en muchos sites de internet dedicados al cotilleo barato. Pero era rectificada por Fox, que explicaba que eso no era cierto. Se decía que Larry, ya no era Larry, que después de la operación era una chica y que su nuevo nombre sería Lana. “Eso es mentira –le contaba a la cadena de televisión el productor de Warner Joel Silver–, lo que pasa es que como ellos (los Wachowski) no dan entrevistas, entonces todo el mundo les inventa cosas”.

Razón tenía Silver. Pero razones también tenían los medios amarillistas para sus conjeturas. Es verdad que Larry (42 años) y su hermano menor Andy (40) dejaron de dar entrevistas poco después del éxito obtenido con The Matrix (1999), el filme que los convirtió en los nuevos niños genios de Hollywood, en el dúo que revitalizó el desprestigiado cine de ciencia ficción y que les valió figurar en la lista de la revista Première de los personajes más poderosos de la industria cinematográfica. Es verdad, también, que su silencio despertó la curiosidad de los tabloides de todo el mundo por sus vidas privadas. ¿Por qué no hablaban? ¿Escondían algo?

Hasta un aprendiz de reportero de prensa rosa habría encontrado en las actitudes de Larry el titular anhelado. Los particulares hábitos del director comenzarían a conocerse: pronto quedó al descubierto su afición por vestirse de mujer –aunque era un hombre de familia felizmente casado con Thea Bloom– y en 2003 se confirmó su romance con una famosa dominatrix, Ilsa Strix, a quien había conocido en un club de sadomasoquismo. Toda la historia de su nueva relación, su posterior divorcio de Bloom (en 2002), y sus apariciones públicas con Ilsa (se les vio juntos caminando por la alfombra roja del Festival de Cannes en 2003) fue publicada en 2006 por la revista Rolling Stone. Hasta los medios más serios y conocidos se dejaban tentar por las andadas de Larry.

La Matrix del dinero

Los hermanos Wachowski no rompieron su voto de silencio. Por ese entonces, más que realizadores, eran una potente máquina de hacer dinero. Aunque las críticas a la esperadísima The Matrix Reloaded (2003), la segunda parte de la saga, fueron demoledoras (“Mientras más avanza, menos te importa lo que pasa”, decía el crítico de Time Out) el dinero seguía llegando a sus arcas por millones. De hecho, al final del año, Reloaded y la tercera y última parte de la historia, Revolutions, habían recaudado más de 420 millones de dólares. Hasta ese momento Larry y Andy habían demostrado su inteligencia para sacar el máximo lucro de su Matrix, que parecía un pozo petrolífero inagotable. La película se convirtió en video juego y este en un verdadero fenómeno: en menos de 20 días se habían vendido más de un millón de copias. Así sucedió con los DVD de los filmes. Y eso que estos ni siquiera traen comentarios de los directores en el material extra (sí, los Wachowski no hablan, producen, facturan, ganan).

Los hermanos vivían una etapa de fama y fortuna que no esperaban. Era demasiado éxito para dos jovencitos del sur de Chicago, hijos de una enfermera (Lynne) y un negociante (Ronald), que ni siquiera terminaron sus estudios universitarios. Ante su fracaso estudiantil se emplearon como pintores de brocha gorda, trabajaron en construcción e hicieron algunas historias para Marvel Comics. Recuerdan ellos, en las pocas entrevistas que concedieron, que su llegada al cine se dio después de leer el libro de Roger Corman (director de culto, realizador de filmes Serie B): De cómo realicé centenares de películas en Hollywood y nunca perdí ni un centavo.

La primera película que escribieron fue Asesinos (1995), protagonizada por Antonio Banderas, aunque ellos en realidad querían rodar Carnivore, una historia de caníbales que devoran ricachones. Un año después debutaron como directores con Bound, un thriller producido por Dino de Laurentis en el que Gena Jershon y Jennifer Tilly encarnan a dos lesbianas Con este obtuvieron sus primeras buenas críticas, y luego sigue la parte del relato que todos conocemos: The Matrix, una obra que, en 1996, tres años antes de que los Wachowski se convirtieran en la máquina de dinero que son hoy, presentaban como “un proyecto de ciencia ficción tan caro que las productoras nos dicen: ‘ya veremos, ya veremos’”.

Y ya vimos qué pasó. Tras la trilogía, los Wachowski escribieron el interesante filme V de venganza (2006), dirigido por su amigo James McTeigue, asistente de dirección de las tres Matrix. El pasado 9 de mayo estrenaron a nivel mundial Meteoro, adaptación de la serie de televisión japonesa, una cinta que, como dijo Susan Sarandon (actriz de la película): “Tiene todo el color que Matrix no tuvo”, una que será recordada especialmente por su derroche tecnológico y su apuesta formal: “Utilizamos un método similar al del animé, en el que el primer plano, como lo que está de fondo, están siempre enfocados”, explica John Gaeta, el director de efectos especiales. Pero este Meteoro es un héroe para niños –¡cómo se echa de menos a Neo!– y un personaje de lo que en los últimos tiempos han hecho mejor los Wachowski: videojuegos (el juego para consolas ya está a la venta en Estados Unidos). Mientras el joven piloto sigue maniobrando su auto, el Mach 5, en las pantallas de todo el mundo (entre aplausos y bostezos), la prensa amarillista continúa atenta a la película que más les interesa: la vida de Larry Wachowski (o Lana). ¿Se operó?

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