Fotograma de 'Mañana a esta hora'.

"En Bogotá me sentía asfixiada”: Lina Rodríguez

‘Mañana a esta hora’ es sobre las relaciones familiares y lo fugaz del presente. Se estrena hoy, 10 de agosto. Arcadia habló con su directora.

2017/08/10

Por Laura Isabel Rivera

Mañana a esta hora es una película independiente sobre la cotidianidad de una familia antes, durante y después de una tragedia. Este es el segundo largometraje de la colombiana Lina Rodríguez, que actualmente reside en Toronto, Canadá. Hablamos con ella sobre lo que fue hacer esta película.

¿Cómo empezó a interesarse por el cine?

Nací y crecí en Bogotá en una familia de clase media. Durante toda mi adolescencia me sentí incómoda. Mi madre me decía que era parte de la ansiedad adolescente y que pasaría. Pero no pasó. No pasó porque estaba creciendo en una sociedad con expectativas muy específicas sobre el papel de ser mujer, sobre lo que se supone que deben ponerse y deben decir en cada momento. Fue así como se hizo evidente que Bogotá no me podía dar el espacio suficiente o necesario para ser yo misma en ese momento, y empecé entonces a buscar marcos de referencia más diversos. Me encontré con el cine cuando me fui a estudiar Producción en Toronto gracias al apoyo incondicional y sacrificio de mis adorados padres. Fue algo increíble, porque después de todos estos años de sentirme perdida, finalmente me sentí como en casa. El cine me dio una plataforma para enfrentar el mundo, me brindó una forma de expresión personal y una voz para explorar y cuestionar la realidad a través de mi perspectiva. Hoy, 17 años después, vivo entre Colombia y Canadá. Mi identidad es y estará siempre dividida.

¿Cómo nace la idea de la producción? ¿Se siente identificada con esta historia? 

Desde niña, mi papá siempre me ha dicho “uno no debe preocuparse tanto por las cosas, porque las cosas pasan, todo pasa”. Él tiene razón, hasta cierto punto: la vida en efecto nos pasa de lado, desde los detalles mundanos del día a día, hasta los momentos más dramáticos y decisivos de nuestras vidas. Tal como pasa una tormenta o como una nube va atravesando el cielo, es innegable que hay un antes, un durante y un después. Mañana a esta hora surge de la curiosidad y el miedo que me genera la transitoriedad. Siempre me he sentido dividida entre mis recuerdos de lo que ha pasado, los efímeros segundos que vivo en el ahora y los sueños y posibilidades que puede traer el futuro. Mientras buscaba formas de ilustrar el dolor y la belleza del paso del tiempo, decidí diseñar la película en torno a una tensión constante entre la presencia y la ausencia, lo que es y lo que ha sido, lo que escuchamos pero no vemos. Esta estrategia me llevó a enfocarme en una familia, en los ritmos de sus vidas cotidianas, antes y después de un trágico incidente, y crear así una atmósfera íntima y melancólica que nos invita a reflexionar acerca de la naturaleza fugaz del mundo.

¿Por qué el nombre "Mañana a esta hora"?

Es una narración sobre lo efímero que es el presente. Una invitación a preguntarnos "¿en dónde estaré mañana a esta hora?" "¿Con quién? El futuro es impredecible, y no es fácil estar presente, pero finalmente el estar ahora y acá es lo único que tenemos con seguridad, y hay que aprovecharlo, pues se nos va deslizando por los dedos.

¿Cuál fue el mayor reto de hacer su película?

Antes de hacer mis dos largometrajes, hice cortos experimentales, instalaciones y performance con mis propios recursos. Por esta razón, no fue fácil para mi encajar dentro de las categorías oficiales de financiación tanto en Colombia como en Canadá. No recibí apoyo de ninguna de las dos industrias y tuve que crear mis propias oportunidades. Decidí seguir adelante y hacer las películas que quería hacer y las hice de manera independiente, principalmente con el apoyo de unas instituciones estatales canadienses.  

Los retos más grandes los enfrenté durante el rodaje de Señoritas, mi otro largometraje, pues tuve que empezar casi de cero ya que no tenía conexiones con la industria cinematográfica en Colombia. Con la ayuda de mi coproductor y co-editor, Brad Deane, el apoyo de mi familia (mi padre fue Jefe de Producción, mi madre hizo de mamá en la pelícua y mi hermano fue Asistente de Sonido), y la colaboración del elenco y el equipo técnico, logramos hacer la película de forma muy precaria. Estos retos se convirtieron en oportunidades porque me obligaron a desarrollar un modelo de producción y una metodología de trabajo que funciona para mí y que me ha ayudado a crecer inmensamente.

¿Qué sigue en su carrera?

En este momento estoy desarrollando el guion de mi tercer largometraje, que quiero rodar en Toronto en inglés y en español, como una coproducción entre Colombia y Canadá. Además empiezo una maestría en Producción de cine en septiembre y mi tesis de grado es un retorno a mis raíces experimentales: pienso hacer un ensayo audiovisual sobre Chipaque, el pueblo donde nació mi padre, que queda entre Bogotá y Villavicencio.

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