Los suicidas son hombres y mujeres, entre los 14 y los 25 años, nacidos en familias indígenas y escolarizados

Una denuncia silenciosa

El documental sobre los indígenas suicidas del Vaupés elige contemplar el fenómeno de tal forma que cada espectador pueda sacar sus propias conclusiones. Se estrena el 31 de marzo.

2016/03/29

Por Laura Martínez Duque

La selva inflada nació a partir de una noticia del periódico El Tiempo sobre el alarmante número de indígenas suicidas en la región del Vaupés. Alejandro Naranjo, el director, pensó que había muchas hipótesis alrededor de los motivos que llevan a estos jóvenes a quitarse la vida pero ninguna certeza concluyente. Por eso viajó y se internó en la zona para ver lo que sucedía.

Naranjo se encontró con la realidad que viven cientos de hombres y mujeres indígenas en un proceso de escolarización que los arranca de su cultura originaria bajo una promesa de futuro, bienestar y superación personal que no se cumple.

El gobierno debe responder por la cuota de educación indígena. Una vez que los niños y niñas indígenas terminan la primaria –donde han aprendido sobre su cultura en su propia lengua- son llevados hasta la capital del Vaupés para cursar la secundaria. Allí son internados en los colegios que ofrece el plan de estudios nacional.

Lejos de sus familias y de su cultura, los jóvenes deben aprender el español y adquirir las costumbres del “hombre blanco”, esto es, vestirse como la mayoría, escuchar la música de las emisoras populares, aprender a beber para divertirse y entender el funcionamiento y la importancia del dinero, que no existe en sus comunidades. Para comprar el gel y la ropa que los hará lucir menos indígenas o para poder pagar la cerveza y la chicha, deben hacer trabajos como picar piedra o lavar carros.

Una de las primeras secuencias de La selva inflada registra una clase a la que asisten los protagonistas del documental próximos a graduarse. El profesor imparte una lección sobre las tres cosas que rigen al mundo actual: las TICS, la preservación del medio ambiente y sobre todo, el inglés, “el idioma oficial de la globalización”. También hace una advertencia al grupo de jóvenes indígenas que lo escuchan desafectados: “El que no habla inglés esta ‘out’”.

Otra secuencia muestra a José –personaje protagonista- en la Registraduría Nacional. Le robaron la billetera, perdió su cédula y debe tomarse las fotos del duplicado. La mujer que opera la cámara modifica la imagen de José con Photoshop para cambiar su torso vestido con camiseta deportiva y poner en su lugar un modelo predeterminado de traje y corbata. También corrige las imperfecciones de su cara, el acné producido por los cambios de alimentación y por la falta de pescado y fruta que seguramente antes consumía en abundancia y que ahora no puede pagar. José obtiene su nueva identidad: un hombre de tez perfecta vestido de traje. Un plano abierto del lugar muestra las diferentes opciones disponibles para la foto de identidad: trajes con corbata, uniformes de policía y ejército, camisa y saco de lana.

Más adelante, otro par de personajes se reúnen en un bar donde el vallenato y el reggaetón aturden. No parecen estar muy felices pero se quedan allí hablando muy bajo en su lengua indígena, casi con miedo de ser escuchados. Los gritos de los borrachos que entonan las canciones parecen no molestarles mientras comparten un pescado. La escena contrasta con un momento posterior en el que los jóvenes protagonistas sonríen genuinamente mientras bailan y cantan al ritmo de sus instrumentos.

Hacia la mitad del documental aparecen unas imágenes de archivo que aluden al suicidio de un joven estudiante. A continuación, el realizador conversa con dos compañeros del joven muerto. Ellos tampoco tienen respuestas pero afirman que el fenómeno viene sucediendo con mucha frecuencia, acusan la distancia de los familiares, las carencias de todo tipo y señalan el exceso de alcohol como un factor presente en todos los casos. Dicen no saber por qué pasa lo que pasa y al mismo tiempo cada uno esboza su teoría al respecto.

La selva inflada no arroja cifras, ni conclusiones ni testimonios desgarradores. Es un documental que observa a unos jóvenes y se toma el tiempo para contemplar y registrar con sutileza la realidad que les toca. La denuncia es cruda pero está hecha con los recursos del cine: imagen, sonido y tiempo.

El realizador sabe detenerse para captar la mirada inerte de un montón de jóvenes obligados a aprender sobre tecnologías de la información y la comunicación, a perder sus lenguas ancestrales para adquirir un inglés que de nada les servirá en un futuro laboral que solo ofrece la posibilidad real de manejar un moto-taxi. Del futuro en general, que implica volver a sus hogares solo para darse cuenta que jamás volverán a ser los mismos.

Dicho en sus propias palabras:

“Si no lo logro ir a estudiar tendré que buscar un pequeño trabajo en Mitú o regresar a mi comunidad y no podré ayudarla como espero. Si eso no sucede pronto en este incierto panorama, seguramente seré tentado por la guerrilla, los paramilitares, la policía o el ejército para que ingrese a sus filas. O quizás algún narcotraficante me proponga opciones de vida en donde la inflación no tenga importancia”.

Mitú, un caso de inflación que ensombrece mi futuro, ensayo escrito por estudiantes del colegio José Eustasio Rivera

Vaupés, Mitú. 2009

 

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación