Amat Escalante

La violencia incómoda

Amat Escalante, premiado como Mejor Director en Cannes en 2013, estará en Bogotá en el Simposio de Cine de Autor. Su más reciente película, Heli, sorprendió a la crítica y dividió opiniones en su país por su retrato crudo de la violencia. Arcadia habló con él.

2014/05/20

Por Ricardo Castro

 

 

Amat Escalante nació en Barcelona y se crió en los Estados Unidos donde creció entre pandillas californianas. A los 15 años abandonó el colegio y no estudió cine porque creía que cualquier escuela le restringía la imaginación. El año pasado fue reconocido como el Mejor Director en el Festival de Cine de Cannes por su película Heli, una cinta cruda y desgarradora, con algunas escenas que resultaron intolerables para algunos. Escalante estará en Bogotá, invitado al Simposio Internacional de Cine de Autor que empieza el 26 de mayo (hasta el 30) en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Usted es un cineasta empírico ¿Desde cuándo lo fascinó el cine?

Como a muchos chicos a mí me gustaba ver películas. Más adelante, cuando tenía como ente doce y quince años me fui dando cuenta más de lo que era el cine y empecé a verlo como algo especial. Descubrí que alguien lo hacía y que había actores y que había gente que dirigía y todo eso y ahí fue cuando me empezó a dar mucha más curiosidad. De niño veía muchas películas, pero después de los quince empecé a ver películas de otra forma, pensando ya que quería hacer cine. Entonces analizaba películas y me repetía millonadas.

¿Qué películas lo maravillaron?

El mago de Oz es una que vi muchísimas veces. Desde que estaba muy pequeño me fascinaba y la veía una y otra vez. Y E.T, La guerra de las galaxias, ese tipo de películas me encantaban. Luego, a los 15 años vi La naranja mecánica de Stanley Kubrick, y esa película fue la que me sembró la afición por hacer cine.

¿Qué lo llevó a querer hacer cine?

Creo que fue una combinación entre La naranja mecánica y El mariachi, de Robert Rodriguez. Con Naranja mecánica vi lo que se podía lograr con el cine, auditiva y visualmente; y con El mariachi vi pues que cualquiera, si quería, podía hacer una película. Esa combinación fue lo que me llevó a querer empezar a hacer cine como director. Y ya. A los 15 años abandoné la escuela y me dediqué a tratar de lograrlo

¿Cuál es el punto de partida de sus películas?

Casi siempre cuando estoy editando, en el descanso que hay entre la filmación y la edición ahí es cuando empiezo a pensar en qué es lo que quiero hacer. Las ideas llegan cuando no estoy pensando en ellas, y para mí son las mejores: las que te llegan cuando no estás tratando de que se te ocurran. Casi siempre parto de una imagen, alguna escena. Algo que me gustaría que pasara y de ahí voy desarrollando los lados, y hacía adelante y hacía atrás para crear la historia.

Usted cree que las escenas fuertes causan sensaciones en quien las ve. ¿Qué le interesa de producir esas sensaciones?

Parte de esas escenas pasa por eso: por hacer saltar, o sudar, o gritar, o que te marees. Pero hay muchas películas que se dedican solamente a eso. Hay géneros de terror que tienen como meta final hacer que salte el público. Esa no es mi intención final. Sí me gusta eso, que la gente se emocione o que salte o que ría, pero también me interesan muchas otras cosas. Si no, haría películas de terror y ya. Pero me interesa hablar de donde estoy, de dónde soy, de lo que veo a diario, de lo que me parece injusto y me causa angustia. Entonces esas escenas se inscriben en ese contexto en el que están puestas. Eso es importante. En mis películas no hay escena violenta tras escena violenta. Están donde y cuando creo que deben estar, nada más.

¿No es complicado que trasciendan el shock inicial? Muchos se han salido de las proyecciones de Heli

Yo tengo la idea de tomar riesgos siempre. Si no tomas un riesgo creo que no vale la pena hacerlo. Creo que eso se siente con una película. Hay un punto de ambigüedad en ello. Lo que es bueno para ti a otra persona le parecerá una falla. Mostrar esas escenas fuertes, que confrontan al público, me gusta porque… no sé bien porque la verdad. Tengo una curiosidad por ellas, y bueno, hasta ahora creo que en mis películas han trascendido. A algunas personas no les va a gustar, pero a muchas sí.

En Heli, el que sean niños los que cometen actos brutales resalta aún más la incomodidad que produce.. ¿Pensó en eso antes del rodaje?

Sí. Heli trata sobre una infancia perdida, una juventud apresurada, que no existe para mucha gente en México. Por eso vemos a gente tan joven en esas situaciones para las que ni un adulto está preparado. Es horrible si son adultos los que cometen esos actos, pero cuando hay niños haciéndolo es todavía peor. Aquí en México, y me imagino que en Colombia también en su momento, y en muchos otros países, los niños toman parte de ese tipo de situaciones. Entonces por eso era importante para mí.

Heli levantó algunas voces de protesta que decían que esas realidades no había que mostrarlas por la imagen negativa que se crea del país por fuera. En Colombia se ha visto algo similar. Cuando artistas quieren dar cuenta de la realidad hay estamentos que lo ven como algo indeseable, que es mejor que eso no se sepa. ¿Usted qué opina?

Eso pasó. Hubo alguno que pensaba exactamente eso: que era mejor que eso no se viera. Pero nadie puede negar eso. Creo que cualquier persona que se oponga a que enseñen la realidad de un país es alguien ingenuo, y casi malo. Me parece una posición malvada querer esconder y tapar el sufrimiento de miles y miles de personas de un país por pena, o por querer que el turismo no baje. Yo hice mi película por amor a mi país, por preocupación por mi país. La secretaría de turismo tiene que hacer su trabajo, pero yo no trabajo para ellos.

Dijo sentirse decepcionado de las críticas que se centraban en la violencia de Heli

Bueno, es que la película no solo habla de violencia. Es una historia de amor, es una situación preocupante en México, con resultados muy violentos y por eso yo sentí que tenía que usar esa misma crudeza. Tenía que ser coherente. Pero muchos críticos simplemente se quedaron con esa parte violenta.

¿Cómo se están abordando las dramáticas situaciones de violencia al interior de México desde las artes?

    Creo que parte de lo que tiene México y que lo termina salvando es la cultura. Es casi que lo último que nos queda aquí. Y es muy importante poder reflejar el país ahí. No solo entretener con telenovelas y cuentos eróticos o cómicos. La mayoría de las películas y libros y todo es entretenimiento puro para distraerse, y hay pocas películas, porque son pocas, que tienen su importancia para mejorar el país. Entre más nos reflejemos ahí y entre más veamos cómo estamos pues más fácil nos convencemos de mejorar.  

 

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