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Las nueve películas favoritas de Gabo

Gabriel García Márquez alguna vez afirmó que su relación con el cine era como “un matrimonio mal avenido”. Con motivo de resaltar esa unión, el Ficci 2015 preparó una retrospectiva de las cintas que más lo impactaron.

2015/03/13

Por Christopher Tibble

Una pasión frustrada. Así se podría resumir la relación entre el nobel y el séptimo arte. El cataquero manifestó en varias ocasiones que de joven su sueño era ser cineasta. Su incursión en la literatura, de hecho, provino de un reto: cuando en 1947 le envió La tercera resignación, su primer cuento, a Eduardo Zalamea Borda, lo hizo para probarle que su generación sí podía escribir.

Después del Bogotazo, el nobel de literatura trabajó como crítico de cine en Cartagena y Barranquilla y en 1954 realizó en Puerto Colombia su primer corto: La langosta azul. Un año después se matricularía para estudiar cine en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, pero no acabaría la carrera, en parte porque jamás logró dominar el aspecto técnico de las películas.  

Durante el resto de su vida, García Márquez se acercaría de forma intermitente al séptimo arte y fomentaría su realización en América Latina a través de iniciativas como la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, que fundó en Cuba. Se calcula que, entre las películas en las que él participó como productor, director o guionista, y las adaptaciones de sus libros, hay más de 50 producciones. 

Sin embargo, tanto la crítica como el mismo Gabo nunca estuvieron satisfechos con los resultados, un hecho que muchos apuntan a la dificultad (por no decir imposibilidad) de adaptar el realismo mágico de sus novelas y cuentos al formato cinematográfico. Ya de viejo el cataquero diría: “Mis relaciones con el cine son las de un matrimonio mal avenido, que no pueden vivir juntos ni separados”.

Con el fin de resaltar esa unión, el 55 Ficci decidió llevar a cabo un un ciclo sobre las nueve películas que más impactaron al nobel. El resultado: una lista dispersa y ecléctica, que va desde la nouvelle vague hasta una cinta realizada para la televisión.

 

1.     2001: Odisea del espacio (1968)

La obra maestra de Kubrik que revolucionó el género de la ciencia ficción. Es un largometraje ambicioso, que traza la historia de la humanidad y la evolución del hombre, desde un grupo de primates que descubren la violencia hasta una misión intergaláctica. “La invasión de Mango fue la primera epopeya interplanetaria que sólo pude reemplazar en mi corazón muchos años después con la Odisea del espacio”, aseguró el nobel en Vivir para contarla, su autobiografía.

2.     El general de la rovere (1959)

Una cinta que reúne a dos de los grandes cineastas del neorealismo italiano. Dirigida por Roberto Rossellini, en la película Vittorio de Sica actúa como un estafador que hace las veces de un exmilitar que ayuda a los presos políticos durante la ocupación alemana en Italia. En el libro El olor de la guayaba, el cataquero le aseguró a Plinio Apuleyo Mendoza que El general de la rovere era su película favorita de todos los tiempos.

3.     El hombre de la torre Eiffel (1949)

Filmada sin trucos o efectos, esta cinta del estadounidense Burgess Meredith cuenta la historia de un ladrón incriminado injustamente por el asesinato de dos mujeres en París, y la inusual estrategia a la que recurre un detective para revelar la verdadera identidad del criminal.  “Una película admirable…constituye un triunfo de técnica, de maestría fotográfica”, escribió Gabo en el periódico El Heraldo.
 

4.     El retrato de Jennie (1948)

Dirigida por el alemán William Dieterle, es un drama romántico bastante inusual para la época por sus saltos temporales y estructura narrativa. Un pintor, quebrado y sin ideas, recobra su inspiración tras conocer a Jennie, una adolescente, quien le pide que la espere hasta que crezca. “Una película que no se ve todos los días y que por tanto, una vez vista, debe seguirse viendo indefinidamente”, escribió el nobel.

5.     Jules y Jim (1962)

La película más celebrada de Francois Truffaut junto a Los 400 golpes. Narra como se desenvuelve un triángulo amoroso entre dos amigos, un francés y un alemán, y Catherine, una mujer caprichosa e inestable que es incapaz de decidirse entre los dos. Según le contó Gabo a Plinio Apuyelo, se trata de su segunda película favorita, después de El general de la rovere.

6.     Ladrón de bicicletas (1948)

La obra maestra de Vittorio de Sica y el referente insigne del neorralismo. “Es la película más humana que jamás se haya realizado…los italianos están haciendo cine en la calle, sin estudios, sin trucos escénicos, como la vida misma”, escribió el cataquero en 1950. En los años de la posguerra, Antonio, un obrero quebrado, pierde su bicicleta el día en que consigue trabajo y decide encontrarla a toda costa junto a su hijo Burno.

7.     Manos peligrosas (1953)

Un ladrón recién salido de la carcel roba a una mujer y sin saberlo se lleva una película con información secreta del Estado que le podría interesar a los comunistas. Manos peligroas retrata la paranoia estadounidense durante los años de la posguerra. En 1954 Gabo comentó que “la cinta tiene un mérito apreciable: es cinematográfica desde la primera escena hasta la última”.

8.     Rashomon (1950)

Ganadora del León de oro en Venecia, es la película que introdujo al Akira Kurosawa al mundo occidental. Considerada una obra maestra del modernismo, recrea desde cuatro puntos de vista la violación de una señora en el bosque por parte de un famosos bandido. “Cuando vi Rashomon por primera vez…me impresionó tanto la lluvia dela primera escena, que me dije: ‘Con este aguacero la película tiene que ser muy buena’. ¿Era una lluvia real? No. Era artificial”, le confesó García Márquez a Kurosawa cuando lo conoció en Japón.

9.     Una historia inmortal (1968)

Es la primera película de Orson Welles a color y fue hecha para la televisión. Un sirviente le cuenta a su maestro la historia de un millonario que, obsesionado con la leyenda de un señor que contrató a un marinero para fecundar a su esposa, reúne por una noche a una desconocida con un marinero desventurado. En El olor de la guayaba, Gabo confesó que Welles era uno de los directores que más admiraba, “sobre todo por Una historia inmortal".

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