Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti protagonizan ‘Locas de alegría’.

‘Locas de alegría’: una aventura hilarante y desgarradora

Una condesa charlatana y una aparente criminal, recluidas en una institución psiquiátrica, se dan a la fuga. Así comienza una travesía delirante que devela el éxtasis y la tragedia que conviven en la locura. La película llega hoy, 18 de mayo, a las salas de cine colombianas.

2017/05/18

Por Daniela Hernández

El director italiano Pablo Virzi lleva la locura a la gran pantalla con una historia que parte de la realidad de un manicomio. Es una aventura volcánica, llena de gracia y ternura contenida, sin exageraciones vulgares ni actuaciones desbordadas. Es cruda cuando tiene que serlo y tan cómica como un universo de desequilibrio mental puede resultar.

Narra una huída, una búsqueda desesperada de dos mujeres que han perdido lo que aman, pero encuentran chispas de alegría en la locura, y en una amistad irremediable. Locas de alegría, galardonada con la Espiga de Oro a Mejor Película y distinciones a Mejor Actriz para ambas protagonistas en el Festival Internacional de Cine de Valladolid, llega hoy, 18 de mayo, a las salas de cine de Colombia.

Beatrice es una rubia millonaria, un ciclón que no para de hablar. Recorre los jardines de Villabiondi, la clínica de reposo en la que está recluída, con una elegante sombrilla que la protege del sol, mientras va repartiendo órdenes y regaños a las demás enfermas mentales. Está convencida de hacer parte de las altas esferas mundiales, perfuma a sus compañeras con finas fragancias y encabeza operativos para robar pastillas antidepresivas.

Donatella, llena de tatuajes, delgada en extremo, misteriosa, vulnerable y de apariencia marginal es la nueva paciente de la clínica. A pesar de los intentos evasivos, termina siendo sometida a una especie de ‘bombardeo de amor’ por parte de Beatrice, que aunque le lanza críticas desmesuradas por su aspecto, es la única que se le acerca y, en esencia, le impone su amistad.

Ambas han perdido la cordura pero parecen cuerdas. Una, con cierta energía inagotable, divertidísima; y la otra, con un halo de tristeza impenetrable. De allí surge una relación explosiva, determinada por sus diferencias y enriquecida por un deseo de libertad que las une. Saben que deben permanecer en Villabiondi, pero lo que las desequilibró y lo que más aman está afuera.

Locas de alegría es un total acierto estético y narrativo. Las locaciones y los colores son también un manifiesto de la realidad en la que están inmersas las protagonistas, sin caer en el cliché de los sanatorios grises y fríos, o de las historias inverosímiles y desproporcionadas. Es una película que explora cada ángulo de sus personajes y lo hace con el debido respeto que su condición merece. Humaniza a estas dos mujeres de manera tan consciente que pueden ir de la estrepitosa emoción a las más desgarradoras situaciones, sin que el contraste resulte forzado. Esta comedia puede llevar de la risa al llanto, es un viaje que va desde lo superficial hasta las entrañas de la locura.

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