Édith Scob encarna a Christiane en 'Los ojos sin rostro'.

'Los ojos sin rostro': terror clásico en la gran pantalla

La temporada de clásicos franceses de Cine Colombia trae de vuelta a las salas una historia de amor obsesivo y enfermizo. La obra de Georges Franju será proyectada en teatros selectos de siete ciudades del país este domingo 11 de junio, en función única a las 12:00 del mediodía.

2017/06/07

Por Daniela Hernández

La temporada de Cine Colombia, con la cual ocho obras maestras del cine francés regresan a las salas, presenta un hito de terror dirigido por Georges Franju que ha dejado su rastro sobre la historia del séptimo arte.  Los ojos sin rostro, largometraje que influenció la trama y estética de La piel que habito, de Pedro Almodóvar; e inspiró la escena de cambio de rostro en Contracara, de John Woo, además de motivar su uso recurrente de palomas blancas, llega este domingo, 11 de junio a siete ciudades de Colombia.

Salas selectas de Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena e Ibagué podrán disfrutar de esta obra restaurada, digitalizada y con subtítulos en español. Las funciones se llevarán a cabo a las 12 del medio día.

"Lirismo tenebroso… enfermiza y subyugante atmósfera… inclasificable obra maestra”. Así fue clasificada Los ojos sin rostro por el diario El País de España. Esta adaptación de la novela de Jean Redon es un clásico del cine de terror. Además, se considera como el inicio del ‘terror poético‘, creado por Franju.

Narra la historia del profesor Génessier, un eminente cirujano de París obsesionado con desarrollar la patente para el trasplante de tejido humano. Tras un accidente automovilístico con su hija Christiane, en la que ella queda desfigurada, Génesier comienza a experimentar con cirugías de injertos de piel efectuados sobre seres vivos. Termina por raptar jovencitas cuya apariencia se acerque a la de su hija para cortarles trozos del rostro e implantarlos sobre el de su hija.

Los ojos sin rostro

Christiane, que ignora el sádico proceder de su padre, sueña con recuperar su belleza. Tras este anhelo que parecería superficial, se devela la necesidad de recuperar su vida. Tras el accidente quedó confinada a una gran casa, al olvido de quienes la dan por muerta y a una máscara de plástico que la protege del inmenso dolor que le produce mirarse al espejo. Una máscara que además define su mirada y la enmarca con una expresión inmóvil de tristeza.

Los ojos sin rostro

En esta cinta se retrata el amor de un padre que se torna aberrante. La obsesión y el desespero hilan un ambiente de terror que se aleja de los recursos como figuras monstruosas o efectos de sonido exagerados. En este último sentido, el acompañamiento musical, compuesto por Maurice Jarre, incita más a la picardía o a un juego infantil que al miedo. Añade otro matiz disonante al bizarro universo, onírico si se quiere, del largometraje.

El desarrollo de la historia al interior de una mansión, que desde su estética no refleja los horrores que guarda su interior, es una de las tantas sutilezas en la narrativa de Los ojos sin rostro, además de la economía en los diálogos y la limpieza en las escenas cargadas de significado.

Es una obra de horror finamente construida, que no busca hacer gritar a la audiencia, sino aturdirlos con la sordidez de los hechos. Si bien durante el estreno en Edimburgo, en 1960, la escena en la que el doctor Génessier extirpa partes del rostro de una joven causó desmayos entre los espectadores, una escena cuyos efectos siguen siendo igual de impresionantes más de 50 años después, es más que un triunfo visual de la época. Es una construcción dramática admirable que no pierde vigencia.

Puede revivir este clásico del cine francés el domingo 11 de junio. Adquiera aquí sus entradas.

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