Salvador del Solar nació en 1970, en Lima, Perú.

"Todos nos relacionamos de diferentes maneras con el pasado"

'Magallanes', la ópera prima de Salvador del Solar, cuenta con cinco nominaciones en los Premios Platino. El director y guionista explica cómo contó una historia a la vez personal y conocida por toda América Latina.

2016/07/23

Por Ana Gutiérrez

Un hombre maneja un taxi en Lima, una ciudad parecida a todas las metrópolis latinoamericanas. Lleva una vida humilde cuidando a medio tiempo al hombre que fue su coronel en el ejército, ahora confinado a una silla de ruedas y con la mente deteriorada. Un día recoge a una mujer, una figura clave en el pasado de ambos hombres, que poco a poco devela las realidades de la guerra que se vivió en Perú entre el gobierno y la guerrilla Sendero Luminoso. Son los protagonistas de Magallanes, la ópera prima de Salvador del Solar, una producción conjunta entre Perú, España, Argentina y Colombia. El largometraje llega a los Premios Platino con cinco nominaciones, incluido mejor actor para Damián Alcázar, mejor guion -escrito por Solar- y El Premio Platino Camilo Vives a la Mejor Ópera Prima de Ficción Iberoamericana.

Damián Alcázar y Magaly Solier en una escena del largometraje. 

Sonriente y peliblanco, el director peruano explicó que aunque se trata de una película que lidia con crímenes de guerra, violencia de género y la reconstrucción de una sociedad después del conflicto, tiene algo delicado, profundo y complejo que aplica a casi todos los países de América Latina: "no pensé tanto en esas cosas, más bien trataba siempre de decir ‘estamos contando la historia de dos personas‘, de acercarme todo lo que podía a Magallanes y a Celina y poner en pantalla un drama humano, individual, y que de alguna manera no se restringe a ellos dos sino a mucha más gente en el Perú y en toda la región. Creo que ahí está su potencia”.

El título de la película es el apellido del protagonista, Harvey Magallanes, interpretado por Alcázar. La mujer, Celina, es interpretada por Magaly Solier, y se les une Federico Luppi y Christian Meier como el coronel y su hijo abogado. Sus vidas, ya inseparablemente ligadas, vuelven a cruzarse en Lima, años después de los eventos que ocurrieron durante la guerra, y pronto motivan nuevas erupciones de violencia. "Magallanes es también una exploración de la memoria desde diferentes ángulos" -explica Solar- está el personaje de Federico Luppi, cuya memoria se está deshilachando, está el personaje de Celina, una mujer que preferiría no recordar. También está Magallanes, quien quisiera recordar y quisiera ser recordado en los acontecimientos como un héroe, aunque una parte de él sabe todo lo que ha hecho, lo bueno y lo malo; está el abogado que era un chico cuando todo esto sucedió, que no había sido tocado por la violencia y que llega y lo toca; y Milton, amigo y soldado compañero de Magallanes, que más bien recuerda lo sucedido como aquello que le contará a sus nietos: yo puse el pecho, defendí la patria y que siente que lo que vive ahora es una especie de epilogo larguísimo. Volvería al pasado si pudiera. Todos nos relacionamos de diferentes maneras con el pasado y lo valoramos de distintas maneras".  

La violencia, omnipresente tanto en el pasado como en el presente de los personajes, es el protagonista invisible. Nunca aparece en pantalla. Sonriendo, Solar se alegra de "la suerte que tuve al tener dos asesores de guion, originalmente planeaba tener flashbacks, pero uno me dijo ¿y si la violencia la encontramos en las cicatrices invisibles de la gente, en los gestos, en su cadencia y con los actores? A Damián Alcázar, si le ves la cara, no necesitas ningún flashback. También tuve la suerte de trabajar con una gran amiga, que fue parte de la comisión de la verdad, y ella peleó porque hubiera un capítulo específico sobre la violencia de género. Por ella pude hablar con mujeres víctimas de conflicto y yo lo tenía muy claro: no volver a victimizar. Esas imágenes [de violencia sexual] no están porque tratamos de ser muy cuidadosos en cuanto a qué contar y a que se sepa qué pasó. Si bien sabemos que ella, Celina, fue una víctima, no queríamos que volviera a serlo en la película”.

Es una responsabilidad que encarna Magaly Solier. Pero su actuación no se queda en la vulnerabilidad: emana potencia. En una escena memorable tiene un monologo en quechua, el idioma nativo de su personaje, que no se subtitula. Se encuentra nuevamente frente a hombres armados pero esta vez es ella quien habla, en su propia lengua. “Todos los demás callan – dice Solar-. Es otra manera de decir si, esta persona fue víctima, y de algo terrible, y de alguna manera fuimos cómplices todos pero ahora es otra mujer y nuestro país puede apuntar en esa dirección.”

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