Medea (2014), dirigida por Carrie Crackwell. Foto: Richard Hubert.

Eurípides: un feminista adelantado

El 14 y 17 de mayo se transmitirá por Cine Colombia una adaptación de la tragedia “Medea”, de Eurípides. Un drama desgarrador que plantea la siguiente cuestión: ¿era el dramaturgo un defensor de los derechos de la mujer?

2015/05/14

Por María Camila Pérez B.

Esta obra marca el inicio de la nueva temporada de teatro que se transmitirá por Cine Colombia en cinco ciudades del país. La temporada inicia con una adaptación modernizada de Medea, una de las piezas sobrevivientes del dramaturgo griego, a cargo de la británica Carrie Crackwell, directora de teatro.

La tragedia de Eurípides narra la historia de Medea, una mujer que abandona su patria junto a su amante, Jasón. Sin embargo, tras llegar al reino de Corintia, Jasón la abandona por la hija del rey Creonte, enfureciendo a Medea al punto que jura vengarse y maquina un plan para acabar con la felicidad de los recién casados. A lo largo de la obra, el espectador observa cómo Medea va y viene entre la lucidez y el desespero, aconsejada por el coro a que desista en su macabro plan y huya a Atenas donde encontrará asilo. A pesar de las súplicas, y movida por la sed de venganza, Medea pone en marcha su retaliación y envenena a la princesa y a Creonte durante la boda. Insatisfecha, y para infligir más dolor sobre Jasón, Medea comete un acto atroz: asesina a sus dos hijos. 



Las mujeres del coro consolan a Medea, herida y desesperada por la traición. Foto: Richard Hubert.

La adaptación de Crackwell plantea una versión moderna del relato –los personajes utilizan celulares para tomar fotos y los niños se entretienen con juegos de video—, pero quizás lo más interesante es que sea una mujer la encargada de darle vida a esta historia. En la época en la que fue escrita la obra (siglo V a.C.), las mujeres tenían prohibido el ingreso al teatro y los personajes femeninos eran representados por hombres disfrazados. Crackwell elige un coro de mujeres que funciona como la consciencia de Medea y, ambientado con música del grupo Goldfrapp, presenta un espectáculo visual de danza contemporánea que se vuelve más explícito a medida que llega el desenlace final.

La mujer sobre la que recae la mirada del público es, sin duda, Medea, interpretada por la londinense Helen McCrory, cuyos aullidos de dolor ensordecen a la audiencia desde el principio. La obra lleva al espectador a reflexionar sobre el carácter que Eurípides le asigna a su protagonista y posa una interesante cuestión: ¿es Medea una apología a la mujer independiente? 

En una sociedad patriarcal como la antigua Grecia, los derechos de las mujeres eran mínimos y sus funciones se limitaban meramente a la procreación de herederos (preferiblemente varones) y al cuidado del hogar; las mujeres, víctimas sin voz de esta dinámica, aceptaban lo impuesto por su contraparte masculina. No obstante, Medea irrumpe en la escena como una mujer víctima de un engaño que exige una reparación adecuada ante la traición de Jasón (Danny Sapani). De este modo, la protagonista siente que tiene derecho a actuar y a hablar a pesar de que se le ha enseñado a callar. En sus enfrentamientos con Jasón y Creonte (Martin Turner), artífices de su dolor, Medea rehúsa con vehemencia abandonar la ciudad e insiste en que le permitan quedarse un día más, tiempo suficiente para llevar a cabo su plan. Aunque recurre a la súplica y a la vulnerabilidad femenina, pues McCrory juega el papel de víctima tan bien como el de victimario, la protagonista limpia rápidamente sus lágrimas cuando Creonte abandona la escena para continuar con su represalia. 



Medea (Helen McCrory) y Jasón (Danny Sapani). Foto: Richard Hubert.

Tomar la decisión de asesinar a sus dos hijos como forma de venganza es un acto osado, pues rompe también con la idea de que la mujer debía dar vida a sus hijos y no quitárselas. Con una interpretación desgarradora, McCrory convence al público de que sus actos están justificados, creando un dilema moral en el espectador. Si bien algunos afirmarían que el asesinato lo comete debido a su condición de “mujer volátil y temperamental”, Medea resulta mucho más calculadora y cuidadosa. Aunque presenta momentos en los que cambia de opinión, ella misma se encarga de racionalizar sus decisiones en un extenso monólogo que comprueban que sus fundamentos son los de una persona cuerda. Así, a pesar de que parece consumida por la desdicha y el dolor, siempre tiene una visión clara de lo que va a suceder.

Más allá de justificar el infanticidio, el feminismo de Medea radica en que Eurípides le da la posibilidad de tomar sus propias decisiones sin tener en cuenta las opiniones de los hombres. Lo que transciende entonces no es el crimen, sino la autonomía. Un feminismo brutal: el reflejo de una época brutal con las mujeres.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación