El berlinés Ivo Pietzcker, de diez años, protagoniza 'Niebla en agosto'.

‘Niebla en agosto’: los horrores de la eutanasia nazi

Más de 200.000 personas fueron asesinadas en clínicas de psiquiatría alemanas entre 1939 y 1944, como consecuencia de el programa de eutanasia del Tercer Reich. Este capítulo de la historia, inexplorado por largo tiempo, es llevado a la gran pantalla por Kai Wessel. Se estrena el 6 de abril en Colombia.

2017/04/04

Por Daniela Hernández

Durante la Segunda Guerra Mundial, el valor económico, la raza y el patrimonio genético eran fundamentales para calcular los derechos de una persona: una relación “lógica” de costo beneficio. Los asesinatos por eutanasia fueron consecuencia de la visión del Nacionalsocialismo sobre la humanidad. Niebla en Agosto, dirigida por Kai Wessel e inspirada en el libro homónimo de Robert Domes, retrata los crímenes que se cometieron en las clínicas psiquiátricas de la época.

Las primeras víctimas del envenenamiento y las cámaras de gas fueron niños discapacitados, bajo justificaciones como “Los logros de la modernidad están siendo frustrados por enfermos, lisiados e idiotas que cuestan. El pueblo alemán no está dispuesto a pagar. Debe haber más muerte, un proceso selectivo y sensato que sea sostenible.” Así lo consigna uno de los personajes de la película alemana que  llega este jueves 6 de abril a las salas de cine colombianas.

Niebla en Agosto es un drama conmovedor, y si se quiere indignante, sobre los escalofriantes eventos del programa de eutanasia nazi. La película, que se aleja de una narrativa documental, sigue la vida de Ernst Lossa un brillante niño de 13 años, huérfano de madre y naturaleza rebelde. Catalogado como ineducable por los hogares y correccionales, termina recluido en un sanatorio. Allí descubre que los pacientes, en su mayoría niños con los que juega, están siendo asesinados por orden del Doctor Vithausen. Al decidir ayudarlos, desafía la dirección de la clínica, encargada de elegir los niños que mueren. La historia se basa en hechos de la vida real.

La producción dio especial atención a la precisión histórica. Contó con asesores como el profesor Michael Von Cranach, director de la clínica psiquiátrica Kaufbeuren, que contribuyó a las investigaciones sobre los crímenes de la eutanasia. Es un relato que, gracias a la realidad que recrea, logra tocar generaciones jóvenes. De acuerdo con su director, “fue pensada para que niños de 6 años pudieran confrontar este tema, preguntarse por qué pasó, y si es posible que pase hoy.” En ello radica la decisión de no haber escogido un adolescente para que diera vida a Ernst Lossa. Escogieron un niño de 10 años: Ivo Piezcker, cuya actuación es uno de los elementos más potentes de la película.

Otro de los elementos remarcables de Niebla en Agosto es el manejo de actores. Fue rodada en un hospital psiquiátrico y muchos de los extras son gente discapacitada, algunos pertenecientes a grupos de teatro y otros, a hogares de reposo. Hay niños menores de tres años con síndrome de Down cuyas actuaciones sorprenden. La autenticidad alcanzada en las representaciones y caracterización son, en definitiva, una proeza. Sin embargo, su mayor valor radica en abrir una inquietud sobre la manera en que las sociedades manejan la discapacidad y la diferencia.

Los hechos históricos

El Ernst Lossa real nació en noviembre de 1929 y fue asesinado el 9 de agosto de 1944, en el hospital mental Kaufbeuren. Su madre murió cuando él tenía cinco años y su padre fue llevado al campo de concentración de Dachau, tres años después.  Ernst fue llevado a un hogar para niños junto a sus dos hermanas, pero más tarde fue trasladado a un centro correccional. Su conducta lo llevó a ser diagnosticado como un niño con dificultades y el dictamen de un experto terminó por ubicarlo en Kaufbeuren, donde fue víctima de la eutanasia a los 15 años. La razón: su disposición a ayudar a quienes estaban matando de hambre, para lo que, entre otras cosas, robaba comida de las despensas para alimentarlos.

A pesar de que Hitler detuvo el programa de eutanasia en agosto de 1941, esto no significó el fin de las prácticas. Los doctores, cuidadores y religiosas continuaron asesinando pacientes directamente en las unidades psiquiátricas. Primero, con veneno adicionado a los medicamentos, y después de 1943, proporcionando comida estéril a los enfermos. Dejaban hervir los alimentos por horas hasta que perdieran todo su valor nutricional. Así, morían de hambre, tuberculosis o debilidad. Sus órganos eran utilizados como material de investigación científica. “Remuevan los cerebros de ambos y envíenlos al instituto”, ordena uno de los doctores en Niebla en Agosto.

La primera víctima de la eutanasia Nazi fue la infancia. Las guarderías fundadas en 1939 para el cuidado de niños discapacitados daban licencia a las cuidadoras y obstetras para declararlos como aptos para matarlos; 5.000 menores fueron asesinados.  Un decreto de Hitler en ese año estableció los criterios para tal práctica. Quien no contribuyera al bienestar de la comunidad nacional sería sometido a eutanasia. Las oportunidades de sobrevivir iban en dependencia de la productividad económica de cada persona.

Cuatro organizaciones fueron creadas para dar muerte a los pacientes, entre ellas Gnemeinnützige Krankentransporgesellschaft (asociación pública de ambulancias), que llevaba pacientes entre uno y seis años a los hospitales y por ende a las cámaras de gas. El método fue implementado después para dar muerte a judíos europeos.

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