Oliver Stone.

Oliver Stone: “Vivimos en un mundo sin reglas”

El cineasta tiene experiencia en llevar la violencia a la pantalla: lo hizo con "Asesinos por naturaleza" y con "Pelotón". Ahora lo hace con "Salvajes", película que aborda el tema del narcotráfico en México. Polémico como siempre, en esta entrevista da a conocer su opinión sobre el mundo de las drogas.

2012/07/09

Por BBC Mundo.

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BBC

El filme que lo ha llevado a la primera plana de los medios en Estados Unidos y no solo por la técnica o la cinematografía: fue el punto de partida para que Stone, siempre locuaz y polémico, alzara la voz a favor de la despenalización de las drogas.

"La guerra contra las drogas no conoce límites. Es una forma de esclavitud hacer que tantos jóvenes terminen en la cárcel por el tráfico, es un problema internacional y no va a terminar a menos que cambien las reglas. Descriminalizarla sería un primer paso", sugiere el director.

Fumador declarado de marihuana desde su incursión en Vietnam como soldado, a finales de los años 60, Stone asegura haber probado hierba de toda procedencia. La mejor "que he fumado en 40 años", dice, hoy se produce en California.

Este estado sureño de Estados Unidos es el escenario para un relato "de ficción, por ahora" –según el cineasta- sobre un cartel mexicano que busca expandir sus negocios. Y para lograrlo, necesita del apoyo de un trío de jóvenes hippies, amantes de la playa y vendedores de cannabis "de entrecasa".

El choque entre los dos modelos de negocio para la distribución de sustancias ilícitas es la excusa que eligió Stone para reflejar una verdad que él considera innegable: el narco, y su guerra asociada, es un fenómeno de dos caras a ambos lados de la frontera.

"Es curioso que no haya estallado la violencia de este lado, salvo por incidentes aislados. Hay muertos, hay violencia, sí. Pero no es una oleada proporcional a la actividad. Es en el interés de los carteles mexicanos que se mantenga así, porque la mala publicidad dentro de Estados Unidos les traería consecuencias graves", opina el director.

México desde afuera

A los 65 años, el cineasta neoyorquino sabe de polémicas: las tuvo con JFK y con Nixon y con Buscando a Fidel y con W., sobre el expresidente George Bush hijo.

La lista de películas con las que ha elegido provocar es larga como su repertorio de citas "célebres" sobre temas que despiertan sensibilidades entre sus compatriotas. Es que Stone ha opinado de (casi) todo: de Cuba a las FARC colombianas, de la guerra contra el terrorismo a las políticas sobre Irán, el conflicto de Medio Oriente o el poderío económico judío.

Sobre América Latina volvió su mirada con el documental Al sur de la frontera, en 2009, y ahora le tocó el turno al vecino hispanohablante.

"Fui a México y charlé con mucha gente, a uno y otro lado de la ley. 'Salvajes' es una ficción hipotética, no es 'Traffic' que tiene un estilo más documental. Lo que contamos no ha ocurrido aún, pero es altamente posible", afirma el director.

La batalla que se libra en su filme, en términos conceptuales, es la de "Walmart versus el pequeño almacén": la lucha por el territorio entre un cartel organizado y un trío de jóvenes que no quiere entregar su negocio modesto pero igualmente redituable.

"No voy a hacer acusaciones que sean titular en la prensa de México mañana, pero dos cosas me quedaron claras durante la investigación para esta película: una, que hay mucho dinero dando vueltas en México que necesita entrar en la economía legal. La otra es que es imposible pensar el tráfico sin ver las responsabilidades que caben del lado norte de la frontera", dice.

Stone tampoco se ahorra críticas para las políticas del país vecino: la guerra contra los carteles "ha sido un desastre", lo que le sirve para insistir con su causa de militancia.

"No tiene sentido. Creo que el único camino es la descriminalización. Se puede hacer (marihuana) de manera legal, segura, sana, se pueden cobrar impuestos para que el gobierno pague por educación y cosas así", insiste el cineasta.

¿Sin estereotipos?

El guión de Salvajes se basa en una novela del periodista Don Wislow, elegida por The New York Times como uno de los diez libros destacados de 2010, a la que Stone condensó y convirtió en narración de colores saturados, acción y sangre caliente.

Tuvo en mente a un elenco de actores latinoamericanos "desde antes de empezar a escribir", según dice: Benicio del Toro y Salma Hayek son los rostros del cartel ficticio, mientras que Demián Bichir es un abogado sin escrúpulos a su servicio.

Una receta probada: latinos haciendo de latinos para Hollywood. ¿Cómo evitar el estereotipo?, le preguntó BBC Mundo.

"Bueno, cuando hice Scarface, parecía que era casi un cómic. Pero ha pasado el tiempo y ese personaje se ha vuelto un modelo imitado por criminales, una referencia convertida en cliché. Pero es realmente lo que está ocurriendo: lo que vi en Miami y México es más de lo que uno puede imaginar. No es porque sean latinos, es lo que pasa y hay que decirlo, de lo contrario estaríamos haciendo una versión lavada y blanda", respondió el director.

De a ratos, Salvajes lo logra: mostrar un universo complejo donde "ninguna crueldad es excesiva" porque refleja el negocio del tráfico por dentro. Otras, se vuelve un panfleto ensangrentado sobre la legalización de las drogas.

Stone, acostumbrado a la polémica, está listo para defenderse: "el mundo está viendo todo en dimensiones excesivas, de la violencia hasta el entretenimiento. En un mundo sin reglas, esta película tiene las mías".


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