Alan Sabbagh en una escena de la película.

Volver a casa

La más reciente película del realizador argentino Daniel Burman, director de películas como 'El abrazo partido' o 'El nido vacío' es una historia sobre el encuentro de un padre y un hijo en un Buenos Aires poco visitado por el imaginario del cine de ese país.

2016/08/08

Por Redacción Arcadia

Las películas de Daniel Burman (Buenos Aires, 1973) son pequeñas parábolas sobre la familia y la complejidad de las relaciones filiales. Su cine se inscribe dentro de una narrativa de lo judío mirado siempre con ironía, y con distancia, pero con una gran dosis de comprensión y humanidad. Cada una de sus películas es un viaje a la judería argentina, narrada a través de pequeñas historias en las que lo más importante son los personajes y lo que les ocurre en una situación determinada.

Ese también es el caso de El Rey del Once, que se estrenará el próximo jueves 11 de agosto en las salas de Cineco Alternativo. El Once es un barrio populoso del centro de la capital Federal. Una suerte de San Victorino bogotano, al que hace ya casi un siglo llegaron los primeros inmigrantes judíos. El Once es una reverberación del comercio en donde las telas, las ferreterías, las cafeterías y las sinagogas parecen recrear una micro comunidad de Israel. 

A este barrio debe volver Ariel (Alan Sabbagh) un hombre que llegando a los cuarenta años decide regresar de una larga estancia en Nueva York. Ariel ha renunciado a su vida bonaerense después de la separación de sus padres, para escapar del dominio de Usher, su padre, una especie de capo que tiene una gran surtidora de toda suerte de elementos --desde comida hasta ropa-- para la comunidad judía de bajos recursos.

Dicha comunidad será una de las grandes protagonistas de la película. Lejos de los lugares comunes, Burman es capaz de hacer una ficción usando elementos del documental, pues el trasunto de la historia son esas decenas de hombres y mujeres que viven bajo el auspicio de Usher.

Ariel tendrá que vérselas con eso que supone “volver a casa”. Y tendrá que luchar contra quien ha sido hasta entonces, y el nuevo presente que debe habitar. En medio del caos de la surtidora de Usher, de la presencia de una hermosa y silenciosa judía ortodoxa --interpretada por Julieta Zylberberg-- y de la voz lejana de una esposa que se queda en Nueva York, esta nueva película de Daniel Burman nos demuestra que las historias sencillas que se cuentan como si fueran viejas leyendas, siempre dan en el blanco: el encuentro de un hijo con un padre es, al fin y al cabo, uno de los grandes temas de la literatura y el cine.

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