El cineasta Víctor Gaviria respondió a la pregunta ¿Qué dice el cine que no puede decir la literatura?

¿Qué dice el cine que no puede decir la literatura?

Los escritores pensaron, al principio, que las películas habían venido al mundo a quitarles a sus lectores. Los cineastas se sintieron poca cosa, por mucho tiempo, comparados con los poetas. Hoy, a fuerza de verse a la cara, cada cual ha llevado al extremo su lenguaje. Arcadia le preguntó a cinco novelistas y a cuatro directores las ventajas de cada uno de sus artes.

2011/02/23


Philippe Claudel

El cine ofrece muchas posibilidades de expresión gracias a la diversidad de lenguajes que tiene a su disposición el realizador: sonido, luces, el talento de los actores, la dirección de arte, los encuadres, el montaje, las luces, todo esto ayuda a expresar mejor cualquier cosa. Otra cosa formidable que tiene el cine es la posibilidad de dejar de lado al lenguaje. Esto lo hemos visto a través del tiempo con el cine mudo, pero también se ve hoy cuando se tiene la suerte de trabajar con actores talentosos y se hace evidente todo lo que logran transmitir con sólo a través de sus gestos y su cara. Si a mi me gusta hacer cine es también por el trabajo en equipo: reunir talentos, armonizarlos, sacar el mejor, sacar provecho de sus experiencias y de sus diferencias, todo eso proporciona una fuerza que para nada se compara con el trabajo solitario del novelista. Terminaría diciendo que, sin que yo lo pueda explicar, algunas historias nacen en mí e inmediatamente yo sé si serán películas o novelas. Se trata de dos caminos diferentes y nada puede hacerlas cambiar de dirección. Habría sido incapaz de hacer una película basada en El informe de Brodeck y, de igual forma, no habría sido capaz de hacer una novela a partir de Hace mucho tiempo que te amo. No sé por qué, simplemente es así.

Alberto Fuguet

Hacerlo con otros. Gozar. Se puede disfrutar colectivamente aunque también a solas. Puedes ser pop, masivo. Usar gente en vez de palabras. Filmar esa gente. Aprovechar y sacarle partido a sus caras. Usar las otras artes: la luz, el color, la música, la ropa, el sonido. Entregar mucha información de forma económica. La vestimenta de un personaje, su cara, su pieza, su peinado, todo te dice mucho. Empatizar con el otro de manera más rápida. Saber que tu película quizás se vea y que se entenderá, entre otras cosas porque el cine y lo audiovisual es el arte actual. Cuando uno escribe, sabe que incluso si arrasas, estás creando para una minoría. Puedes usar el paisaje sin aburrir y recurrir a adjetivos pasados de moda. Puede moverte, transpirar, tomar decisiones rápidas que quedarán para siempre. No puedes pensar que tienes todo el tiempo del mundo.


Robert Mckee

Usted tiene tres medios: cine, teatro y prosa. Cada uno tiene fortalezas. La de la novela es la dramatización de conflictos interiores, pues el novelista puede ir directo al pensamiento inconsciente más profundo del personaje. La del teatro es la dramatización de conflictos personales que se procesan a través del dialogo. En el teatro el diálogo se convierte en el gran y poderoso medio poético del conflicto. Por último, la fortaleza del cine es la dramatización de los conflictos sociales y físicos. De todas maneras, los tres pueden hacer las tres cosas, pero cada uno de estos medios tiene una fuerza particular, una poética particular, en alguno de los niveles. El gran reto para un director es hacer en una película lo que mejor hace el escritor en su novela: ¿Cómo usar el cine para llegar a los conflictos internos? En cambio, para el novelista el gran reto es usar las palabras para hacer lo que el director hace visualmente. Describir el mundo con la riqueza que las imágenes aportan. Lo verdaderamente retador es, sin duda, tratar de narrar contra la corriente.

Víctor Gaviria

Toda película comienza en un texto: todos, empezando por los productores, piden al principio un texto. Y uno se sienta a escribirlo, experimenta escena por escena, lo mejor que puede, con su guión, y por el camino va dejando por fuera la introspección y otros saltos poéticos para privilegiar las acciones. Ese es el lenguaje del cine: el cine es, como decía Aristóteles de la tragedia, la poética de las acciones. Aunque la película no esté filmada, existe ya en el guión porque la escritura es un acto y porque está como acto en las acciones que están escritas en el guión. La literatura también piensa en acción, Hemingway y Carver, por ejemplo, describen los hechos de manera escueta, pero esa acción está en el fondo de una cantidad de preámbulos, de reflexiones, de simbolismos y de disgresiones poéticas. El cine, en cambio, no es solo un relato simbólico, pues su lenguaje se encuentra atado desde el comienzo a la realidad. Cuando se enciende la cámara, cuando se dice “acción”, no sólo está en frente lo simbólico del relato, sino también un cuerpo que está vivo y que vive en un mundo real con nubes, cielo, árboles y atmósfera. El cine hace un relato irreductible que es el relato de la realidad. Ese relato existe antes de que se filme la película. La calle existe y fue tocada por otras historias, los personajes están vivos, para subir a un segundo piso existe una escalera que ya fue subida por otras personas: nada de eso lo tiene el novelista. En el cine, el espectador sigue el declive de los personajes sin que haya preámbulos ni presentaciones: el cine da la impresión de ser un plano, pero en realidad es un despeñadero, y los personajes caen en caída libre llevados por sus acciones. Ese final, el momento en que la caída termina, está hecho para demostrar que hay un destino.

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