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¿Quién es el ciego?

El cineasta brasileño Fernando Meirelles se arriesgó a llevar al cine la gran obra del escritor portugués José Saramago, Ensayo sobre la ceguera. En Cannes, donde la película se presentó recientemente por primera vez, las reacciones fueron en buena parte negativas. ¿Pero qué concluir cuando al dueño de la historia le gusta, y mucho?

2010/03/15

Por Camila Moraes

Sobre el arte de convertir libros a películas, alguien dijo una vez que mientras el desafío de la literatura es transformar lo significativo en imágenes, el del cine es transformar imágenes en algo significativo. He ahí, posiblemente, el origen de la dificultad de adaptar las obras de Gabriel García Márquez. La misma suerte parece correr Ensayo sobre la ceguera, del portugués José Saramago, llevada al cine por el cineasta brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios). La película, una megaproducción realizada entre Brasil, Canadá y Japón con un presupuesto de 25 millones de dólares y que recibió el nombre de Blindness, fue exhibida por primera vez en la 61ª edición del Festival de Cannes, celebrado en la costa francesa del 14 al 25 de mayo.

Antes de conocer las reacciones de Cannes, dijo el mismo Meirelles: “Los libros de García Márquez siempre me parecieron mejores que las adaptaciones de ellos al cine. En este caso, puede que no sea diferente. Ensayo sobre la ceguera no es una historia de fácil adaptación. Durante el proceso, muchas veces me arrepentí de haber empezado este proyecto, por creer que nunca funcionaría. Todavía no sé si funcionó”. La respuesta hoy, después del festival francés y a pesar de las críticas negativas, es que sí funcionó. Y Meirelles lo sabe. La cuestión será decidir en qué esfera —si en la pública o en la privada— el veredicto tiene más valor.

Una de las preocupaciones más grandes del director brasileño respecto a su película, según comentarios escritos por él en el blog que creó especialmente para hablar de Blindness (blogdeblindness.blogspot.com), era el momento de enseñarle a Saramago, quien por muchos años se ha negado a vender los derechos de adaptación, afirmando que “el cine destruye la imaginación”. “Tiemblo al pensar en este día”, declaró. Pues el día llegó, en un pequeño cine de Lisboa, especialmente reservado para la ocasión. ¿La reacción de Saramago? No podría haber crítica mejor.

Escribió Meirelles para el periódico brasileño Folha de São Paulo sobre el momento en que se encendieron las luces de la sala: “Saramago miraba la pantalla sin reacción. Salió todo mal, pensé. Toqué su brazo suavemente y le dije que no tenía que decir nada en aquel momento, pero, entonces, con una voz embargada, él me dijo pausadamente: ‘Fernando, me siento tan feliz hoy, al terminar de ver esta película, como cuando terminé de escribir el Ensayo sobre la ceguera’”. La secuencia del texto de Meirelles habla de lágrimas, en los rostros de uno y de otro, y termina con una pequeña lección de Saramago de cómo encarar las críticas, a través de una anécdota sobre un anciano que camina tirando de la mano a un burro montado por un niño. Una persona ve esta situación y le parece absurdo que un niño sea cargado, mientras el anciano tiene que caminar. Los dos invierten sus posiciones, y un peatón se queja al ver al señor confortablemente sentado sobre el burro, mientras el niño tiene que caminar. Finalmente, los dos deciden cargar al burro en la espalda, hasta que otro peatón observa cómo son de estúpidos los dos por cargar al animal. En fin, el viejo decide volver a la posición original. “Eso es lo que hago siempre”, finaliza el escritor.

Metáfora de los males del siglo XX

Fernando Meirelles dijo que se preparó “para la colisión” cuando Blindness fue invitado a abrir el 61ª Festival de Cannes, donde también participó en la competencia oficial (una excepción del evento, conocido por no permitir que las películas de apertura participen en competencia). Y el choque no tardó. “Metáfora de todos los males del siglo XX”, en las palabras de Meirelles, la película cuenta la historia de una gran ciudad no definida en la que ocurre una extraña epidemia de ceguera. Los primeros enfermos, personajes sin nombre y casi sin historia personal (como en la novela de Saramago) son aislados por riesgo de contagio y deben vivir por su propia cuenta en una sociedad de ciegos en la que solamente una mujer consigue ver (interpretada por Juliane Moore), esposa del oftalmólogo (Mark Ruffalo). El espacio dejado en el libro para la imaginación del lector (personajes sin pasado, ciudad anónima y la misma ceguera blanca) es recreado en la película en momentos de oscuridad y otros de blanco total en la pantalla, además de un sonido limpio y audible hasta los detalles, enseñando, así, como se agudizan los demás sentidos de los personajes recién ciegos.

Entre los que rechazaron Ensayo sobre la ceguera está la revista inglesa Screen, cuya crítica escrita por Fionnula Halligan dice: “Meirelles parece luchar para encontrar un tono, y la película pierde tensión antes de la escalada para entrar en un extraño sentimentalismo en el acto final”. Una de las reacciones más duras fue la de Variety, en las palabras de Justin Chang: “Impacto mínimo y exceso estilístico” en el retrato del “caos personal y colectivo que resultaría si la humanidad perdiera el sentido de la visión” y evaluó que la película “raramente alcanza la fuerza visceral de la prosa de Saramago”. Ya el periódico francés Le Figaro había dicho que la película “prometía una reflexión antes de convertirse en una metáfora de autodestrucción”.

En el otro extremo, Saramago no fue el único en aplaudir Blindness (“Me gustó mucho, mucho. Me he emocionado algunas veces”, dijo en una conferencia de prensa en Lisboa). El crítico del periódico británico The Guardian Peter Bradshaw afirmó en su texto que Ensayo sobre la ceguera es un drama “con imágenes soberbias y alucinantes del colapso urbano. Es una verdadera espiral de horror, iluminada con delicadeza y humor. Es cine valeroso, magistral”. En el diario norteamericano Los Angeles Times, Kenneth Turan también aprobó la película: “En realidad, solo un director con la particular combinación de talentos de Meirelles podría llevar con éxito a la pantalla la mezcla de desesperación y esperanza del libro”, escribió.

Haciendo las cuentas, Meirelles contabiliza “80% de críticas negativas”. Pero no se abstiene de defender su obra: “Hay mucha experimentación en esta película. Está claro que es más fácil seguir un camino conocido. Pero, por alguna razón, siempre me pongo en situaciones de riesgo”, dijo a un periódico brasileño. Y finaliza el balance con lo que fue su gran lección al estrenar Blindness en Cannes: “Si tienes una película polémica, no la lleves a un festival”. Sobre todo —se podría añadir— cuando está hecha más bien para espectadores reales y no para críticos.

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