La actriz Callie Hernandez en una escena de la película.

La decepcionante bruja de Blair

La película, estrenada en salas nacionales este 13 de octubre, es una frustrante imitación de la obra de 1999, sin sus sustos o originalidad. Es un ejemplo de todo lo que puede salir mal con el género del terror.

2016/10/14

Por Ana Gutiérrez

“Queda vetado de escoger película” le oí decir un hombre a su amigo al final de La Bruja de Blair. No lo decía porque había sido una experiencia terrorífica, como se esperaba de la continuación de la increíblemente exitosa El proyecto de la bruja de Blair (1999). El comentario, de hecho, apuntaba a lo contrario. La secuela no logra entender por qué funcionó la original y se limita a replicar la fórmula asegurando que, poco a poco, el público pierda el interés. En la sala donde la vi, en vez de tensión se oía a la gente murmurar y fue casi palpable el alivio cuando los personajes empezaron a morir: estábamos acercándonos al final.

Los errores de La Bruja de Blair son varios. El primero fue creer que la trama de El proyecto de la bruja de Blair era la raíz de su éxito. En realidad, se debía a que fue pionera del género del “found footage”, que siguió con Actividad Paranormal, entre otras. Lo que antes era innovador y espeluznante (El proyecto vino acompañado de una efectiva estrategia de mercadeo que insistía en que sí era una historia real), ahora es común. El equipo de la secuela trata de actualizarlo con la tecnología, los personajes tienen cámaras personales, avanzados walkie-talkies, hasta un dron, pero eso solo logra el efecto opuesto. Los constantes y nauseabundos cambios de punto de vista eliminan por completo la idea de que lo que les pasa podría ser real. Tampoco ayuda que escogieron actores relativamente conocidos (se destaca Valorie Curry de The Following), algo que también le resta poder.

El segundo error fue creer que el bosque en sí generaba miedo y tensión. La primera película se dedicó a revelar lentamente la mitología y el lugar utilizando las herramientas que les daba la premisa del falso documental para luego aumentar la tensión con una serie de eventos inexplicables en el bosque al tiempo que se deterioraron las relaciones entre los personajes. Para el final, el miedo en la sala era palpable. La Bruja, sin embargo, los lanza desde un inicio al bosque, torpemente explicando la trama con la misma excusa de que es un documental. Luego pasa demasiado tiempo tratando de desarrollar a demasiados personajes, en la esperanza de que la audiencia congenie con ellos y se preocupe por su bienestar. Ocurre lo opuesto: los personajes son superficiales y uno empieza a rogar que los empiecen a matar para que pase algo.

Cuando por fin ocurren los eventos sobrenaturales, no son el resultado de un pensado y bien estructurado conflicto entre los personajes, sino episodios aislados y repentinos. Además, están entrecortados por largas escenas de personas perdidas gritando los nombres de sus amigos en la oscuridad. Es otra lección del original que aprendió mal. La noche da miedo, sí, pero cuando uno no ve qué ocurre, es imposible asustarse. En una escena, repetidamente tratan de mostrar lo alta y precaria que es la posición de un personaje en un árbol, pero por la oscuridad uno nunca siente que ha dejado el piso. Es obvio que la caída va a ocurrir, pero cuando ocurre no suscita nada en el espectador. El único momento que logró una reacción de la sala fue cuando la cámara se enfocó sobre una pavorosa herida, que parecía salir de una película distinta, y que nunca se vuelve a mencionar.

Hacia el final, La Bruja parece comunicar, a ratos, lo que quería hacer. Logra unos momentos de genuina tensión, pero no es capaz de mantenerla. El final es predecible, además de ser un torpe homenaje a una toma icónica del original. Inmediatamente le siguen enormes créditos hollywoodenses, neutralizando cualquier emoción que le hubiera podido dejar al espectador.

No solo no vale la pena, sino que valida una pregunta que empezó a sonar desde la segunda secuela de Actividad Paranormal: ¿es hora de retirar el género de found footage?

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