Dolores Fonzi en una escena del largometraje.

¿Hasta dónde pueden llegar las convicciones?

Los límites entre el heroísmo y la victimización se desdibujan en 'Paulina', película escrita y dirigida por el cineasta argentino Santiago Mitre. Llega hoy a las salas de cine colombianas.

2017/02/09

Por Daniela Hernández

Paulina, interpretada por Dolores Fonzi, es una mujer de 28 años que decide dejar de lado una carrera promisoria en la rama judicial para dedicarse al activismo social. Parte hacia una una peligrosa zona rural, ubicada entre Argentina, BrasilParaguay, donde sus buenas intenciones de luchar por los derechos de una comunidad marginada la llevan a soportar las agresiones más crueles.

El largometraje del director argentino Santiago Mitre fue galardonado en Cannes y en el Festival de San Sebastián. Es una adaptación de La patota (1962), que explora los parámetros morales que sustentaron la historia original. “No me interesa la religión, pero me di cuenta de que podía trabajar con los principales planteamientos de La patota desde otra perspectiva si construía una fábula con las convicciones políticas como núcleo. Llené el lugar ocupado por la religión en la película original con otra creencia: la ideología. ¿Hasta dónde pueden llegar las convicciones sociales? ¿Dónde está el límite de la ideología?" explicó Mitre.

Paulina es un personaje incomprensible pero fascinante. Su razón de actuar es simplemente “no importa ser brillante si lo que haces no le cambia la vida a nadie” lo cual la lleva a soportar una violación, sentir compasión por sus victimarios, y encaminarse en una cruzada casi mesiánica por la restitución de sus derechos. En las palabras de Mitre "desde el principio, escribí pensando en Paulina, intentando entenderla, pero no tardé en comprender que no era posible. No debía encerrarla con explicaciones. A Paulina la empuja una motivación por la supervivencia que casi roza lo irracional, y esa misma fuerza empuja la película, arrastrándonos".

Si bien, las motivaciones de la protagonista retan la lógica, hay una construcción de personaje impecable que lleva a que sus actos sean orgánicos. El cuidado especial con el que se construye el arco de transformación de Paulina, además de la acertada selección del reparto y la naturalidad en la estética le dan credibilidad a la trama. En medio de lo insólito, el acierto principal de Paulina es lograr recrear un ambiente sordido pero verosímil.  

En especial se destaca Óscar Martínez, quien interpreta al padre de Paulina y encarna la justicia: es un juez liberal dotado de poder que ha tratado de moldear a su hija a su semejanza. Pero ante los acontecimientos que afectan a Paulina y lo desconcertantes que le resultan sus decisiones se transtorna en la misma medida que a la audiencia.

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