Fotograma de la serie web.

La vida es como...

El Teatro Libre, y el director Felipe Delgado, se arriesgaron a contar una sencilla pero conmovedora serie web sobre un personaje rutinario. Vale la pena verla para comprobar que no todos los contenidos web hoy están bajo el imperio de la publicidad.

2016/07/13

Por Redacción Arcadia

“La vida es como eso que pasa lo que siempre creí que era la vida” es la frase que se repite a lo largo de esta conmovodera serie web, la primera realizada por un teatro en América Latina. El Teatro Libre, bajo la dirección de Ricardo Camacho, decidió apostar por crear esta pieza que se aleja de la predicibilidad de ciertos contenidos que se realizan para la web hoy en día, y en los que la publicidad se ha convertido en la piedra de toque para contar historias.

Dirigida por Felipe Delgado, y con el apoyo del Ministerio de Cultura, La vida es como tiene muchos aciertos y pocas debilidades. Lejos de querer demostrar algo, se trata de contar una historia sencilla que encierra complejidades profundas. La vida de Luis Fernando Gutiérrez, un funcionario notarial que pasa su vida poniendo sellos y revisando papeles, se examina durante seis episodios en los que las preguntas sobre la inexorabilidad del tiempo, la certeza del final de la vida laboral, el descubrimiento del amor en la madurez, o la imposibilidad de quitarse “el traje que todos llevamos puesto” y que nos ha dejado de servir, resultan notables.

Uno de los aciertos de la serie es la escogencia de su protagonista, Héctor Bayona, uno de los históricos fundadores del Libre. Bayona, sobrio, se pasea capítulo tras capítulo con una tormenta interior que contrasta con cierta imperturbabilidad gestual. La suya es una actuación contenida, capaz de transmitir el coyuntural momento que vive por cuenta de una rutina que parece repetirse como una noria de parque infantil.

Además de Bayona, cuya única alternativa para dicha repetición de días, es ir al teatro a ver una obra llamada La vida es como, los actores secundarios sostienen los seis capítulos con solvencia. Patricia, la camarera de una cafetería de la cual Luis está enamorado; los dos actores de la obra, que vienen a reprensentar una terapia psicoanalítica en la cual uno de ellos porta una máscara de caballo; el celador del teatro y el funcionario jefe de la sección notarial, están allí para sostener al protagonista sin alardes dramáticos.

Realizada durante tres días, vale resaltar la dirección de Delgado, que no abusa de la pirotecnia visual ni se regodea en planos complicados --¡no hay uno solo plano cenital hecho con un dron!--. Delgado fue inteligente en elegir las locaciones, en armar el ritmo de la historia utilazando exteriores de una Bogotá acorde con la época del personaje, y en armar un guion circular que tiene momentos dramáticos intensos.

Vea aquí la serie completa: http://www.lavidaescomo.com/

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