Cinema Paraíso

Sin gente no hay paraíso

Columnistas culturales y críticos de cine han reclamado a gritos más espacio para ?el cine independiente. Las nuevas salas de Cinema Paraíso en Bogotá los dejarán sin habla.

2013/05/17

Por Santiago Martínez Caicedo* Bogotá

Ubicado en una de las esquinas nororientales del bogotano barrio de Usaquén, Cinema Paraíso ha ofrecido desde hace mucho tiempo al público interesado en el cine independiente una pequeña ración de lo que no daban los grandes cines. Durante quince años –los nueve últimos manejada por la gente de Babilla Cine– la sala única de Cinema Paraíso exhibió películas independientes a un público constante y fiel que encontraba en este espacio el único rincón dedicado a otro cines en el norte de la ciudad. Después de un año de remodelaciones y trabajos ocultos, el lugar abrió sus nuevas instalaciones hace un mes. Y para alegría de muchos, el resultado es impresionante.

Por fuera el cambio no es tan notorio: las dos fachadas de la antigua casa esquinera sostienen los anuncios de las películas en cartelera y los próximos estrenos. Al entrar, la transformación del lugar se revela drástica y contundente. Altos muros blancos flanquean un pasillo-recibidor con sofá y mesitas, una especie de antesala necesaria cuando se va al cine con mucha ansiedad o cuando, al final de una película dura, uno necesita un momento para despejar los fantasmas y digerir el veneno. Al lado de este espacio está la entrada a la vieja sala única –la curiosa ?exiglesia que albergaba a Paraíso–, y como recordatorio de un oficio que muta a velocidades sorprendentes allí reposa el enorme proyector de 35 mm que ha sido reemplazado por otros digitales, como lo dicta el movimiento del mercado. Enseguida, el patio, donde se conserva un gran árbol de la casa original que da cobijo al bar y sus hermosos ladrillos a la vista. Y aquí están también las puertas de dos salas más. Una escalera conduce al tercer piso y a la última de las cuatro salas; desde allí se puede ver el ajetreo del bar y de la antesala, haciendo uso de un puente que facilita el acceso a discapacitados. La remodelación, a medio camino entre una casa de veraneo en la Toscana y un bar tranquilo de Bogotá, es obra del arquitecto Luis Restrepo. Cuatro salas cómodas y acogedoras y un bar crean el primer multiplex dedicado exclusivamente al cine independiente y de autor, a la experiencia completa y enriquecedora que en nuestros días de piratería y archivos digitales, significa ir al cine. Federico Mejía –cabeza de Babilla Cine– dice: “ A la gente le gusta el espacio porque uno de los principios que utilizamos para la remodelación fue tener un buen diseño como parte esencial de la oferta. Nos esforzamos en que el diseño fuera destacado, que convocara; el hecho de tener este árbol aquí y que haga el espacio tan agradable resulta un plus para el cine, la gente está encantada con eso”.

Ahora bien, ¿qué significa abrir un multiplex de este tipo en la ciudad, especialmente cuando críticos de cine y columnistas han hablado en repetidas ocasiones sobre el aparente desierto que es la cartelera bogotana y la ausencia de películas valiosas en nuestros cines. Para Mejía, la razón principal de (re)abrir un espacio así es la necesidad de dignificar las salas destinadas al cine menos popular: “El cine independiente no tiene nada que envidiarle al cine comercial, pero también necesita de unas instalaciones que funcionen. Hoy en día ir a cine implica ir a un sitio que valga la pena, si no la gente baja la película de Internet o la compra pirata en la esquina. Todas las películas que pasamos acá se pueden comprar piratas en la esquina y luchar contra la piratería no tiene sentido, las cosas van para allá, el mundo es digital. La idea es ganarle a las comodidades de la casa. Yo tengo que tener respeto por los espectadores, si usted va a venir acá a pagar una boleta y un trago, quiere decir que usted quiere obtener algo que esté por encima de lo que puede encontrar en su casa o en otro espacio”.

Y aunque existe el público interesado en ver este tipo de películas en espacios diseñados con ese propósito, el problema con la distribución de cine independiente va más allá. A Bogotá llegan tantas películas como a Buenos Aires o a Ciudad de México. Sin embargo, la prensa cultural dedica muy poco espacio a promover las proyecciones más modestas y cae en el lugar común de reseñar cintas empujadas por un free-press internacional que asegura su presencia en salas (el caso de Amor y No, con sus nominaciones al Oscar y la marea de reseñas que despertaron), dejando que otras películas valiosas se defiendan solas (el caso de Bárbara, ahora en cartelera). En el 2012, Babilla Cine exhibió quince películas; de estas, solo tres recibieron una reseña de prensa. Lo paradójico es que sean estos mismos críticos –encargados de difundir su opinión sobre las películas– los que demanden una exhibición más amplia con autores más complejos. ¿Para quién, si ni siquiera ellos van a verlas?

El segundo problema es la falta de vigilancia que los entes estatales encargados del cine ejercen sobre los temas de distribución y exhibición (ni hablar de la necesaria migración a la plataforma digital, un tema vital sobre el cual no se ha resuelto nada). El Fondo para la Cinematografía cubre las etapas de producción de las películas, y una vez salidas del horno, le entrega la responsabilidad de exhibir a unos privados dueños de salas destinadas a megacintas llenas de efectos especiales y los públicos acostumbrados a ellas. ¿Cómo, entonces, se espera que Chocó o La sirga sobrevivan en un multiplex de ocho salas donde cinco están pasando Iron Man doblada, no doblada, en 3D, en 2D y al revés?

Bueno, pero esta discusión ya está muy larga. Lo importante es que un espacio querido por muchos bogotanos, donde disfrutaron películas que no cabían en los grandes cines, se renueva siguiendo las necesidades de su tiempo y su ciudad para mejorar la experiencia cinematográfica del público. El multiplex del cine independiente está ahí, en Usaquén. Ahora solo falta ir y esperar que ese experimento se repita en otras zonas de la ciudad.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.