Birte Müller y su hijo Willy.

'Un mundo nuevo para todos', en el marco de Eurocine

Como parte de la oferta del festival, la escritora y realizadora Birte Müller ofreció un taller de lectura y dibujo para niños con síndrome de Down, el 27 de abril. Su experiencia de vida con un hijo con esta condición es el punto de partida para hacer del arte un espacio en el que todos tengan lugar. Estará en Bogotá hasta el 4 de mayo.

2017/04/28

Por Daniela Hernández

Con el conversatorio Descubre y conquista un nuevo mundo para todos: arte, diversidad e inclusión, a cargo de Birte Müller, se dio inicio a una jornada en la que niños con diferentes discapacidades cognitivas fueron los protagonistas, el jueves 27 de abril. La escritora, realizadora e ilustradora alemana ha centrado su producción literaria en estas temáticas. Su fuente de inspiración es la vida al lado de su hijo Willy, que tiene síndrome de Down. Tras el conversatorio, en el que ahondó en sus motivaciones y posturas frente al arte, impartió un emotivo taller de lectura y dibujo a un grupo de 20 niños de la fundación Calberg, en la biblioteca Virgilio Barco. El evento se realizó en el marco del Festival Eurocine y fue organizado por el Goethe-Institut.

Mediante sonidos, imágenes llamativas, un títere y señas, Müller compartió un cuento infantil de su autoría sobre su hijo Willy. Después animó a los asistentes a dibujar su propio planeta. Cada capítulo estuvo acompañado de una sonrisa permanente y sincera. Sus esfuerzos de gesticulación y expresión al narrar dieron pruebas de su interés por captar la emoción de todos y lograr que la entendieran. A cambio, recibió asistencia de los niños cuando no encontraba las palabras correctas en español, o se equivocaba al pronunciarlas. Aunque podría presumirse que su talento e idoneidad para el  trato con niños con discapacidades cognitivas está asociado a una rigurosa formación profesional, ella es autodidacta en este campo. La vida y la maternidad la dotaron de experiencia.

Al iniciar, les habló acerca de su trabajo. Sobre la mesa en la que se ubicó había una selección de libros coloridos. Cuando les preguntó si sabía para qué eran, la respuesta llegó en coro: “¡para leer!” … “¡Para niños!”, corrigió entre risas. “Estos son los que más me gustan porque tienen dibujos grandes y están llenos de colores”.  La emoción fue mayor. “Mi cuento es de un personaje que realmente existe. Es mi hijo y se llama Willy, pero viene de otro planeta”. Les contó que la historia tenía una parte de verdad y otra de fantasía. Rápidamente entendieron que en realidad su hijo no era extraterrestre.

Sonidos de una nave espacial dieron paso al primer capítulo. “¡Llegaron los marcianos!”, exclamó uno de ellos. La escritora indicó, en las imágenes que iba proyectando en la pantalla, quienes serían los protagonistas del cuento. Señaló un bebé, y dos de los asistentes hicieron con sus brazos, el gesto de estar arrullando a alguien. “Él es Willy, él es el papá, ella es la hermanita y esta soy yo”, aclaró mientras decía de qué color estaba vestido cada uno.

Siguió: “Cuando su mamá estaba embarazada, no sabía que llevaba un pequeño extraterrestre en la panza. Al principio, los padres lloraron porque querían un niño como los otros. Había muchas cosas que no podría hacer, como respirar o mamar, pero ellos supieron que no importaría y amarían a su bebé, así como sus padres los aman, ¿verdad?” Los niños asintieron. Muchos no entendían pero repetían palabras. Una de las niñas exclamó: “mi papá me quiere mucho, tiene hartos años y trabaja en la ortodoncia”.

Una sirena de ambulancia abre el segundo capítulo ‘Willy se enferma’. Se preocupan al reconocer el sonido. “En el planeta de Willy nadie tiene enfermedades, por eso él no tenía defensas contra bacterias y virus. Casi se sube a su nave espacial para regresar a su planeta porque no aguantaba”. La lectora les preguntó si habían estado en el hospital. Algunos dijeron que sí.  Ella, con un gran gesto de alivio, les cuenta  que Willy se había curado y la vida de la familia había cambiado. Ahora son felices. 

La noticia es amenizada por una canción festiva y ellos, emocionados, bailan desde sus sillas. Es la canción del monstruo come galletas en alemán, y aunque ellos no se saben la letra, tratan de cantarla. “En el planeta de Willy no es necesario comer, por eso no le gustaba alimentarse. Pero aprendió y es lo que más le gusta en el mundo. Lo que no le gusta es lavarse la cara y siempre unta hasta su cabello” También les cuenta que siempre está de buen humor pero que es muy terco y cuando no quiere caminar, no lo hace aunque le prometan que le darán papas fritas y cuatro helados al llegar a casa. Sin embargo, a veces obedece cuando le ofrecen una salchicha.

El relato continúa: “En el planeta de Willy siempre hay música a todo volumen y se vale poner la misma canción mil veces, incluso si es de Navidad y estamos en verano”. Ella les pone un villancico alemán y les pregunta si la canción existe en Colombia. Aunque aquí no es conocida, responden que sí y la tararean.  Prosigue: “ Si la madre dice que no quiere escucharla más, y apaga el equipo, él hace música dando golpes sobre computador, sobre la tele o sobre la cabeza de su hermanita. Cree que ella puede ser un instrumento” El relato causa gracia a los niños, que no contienen la risa y comentan con sus compañeros lo divertido de la situación.

Ahora es el turno del capítulo ‘Willy y los animales‘ ¡La vaca! ¡Un toro! ¡Un perro!, todos tratan de identificar los sonidos que escuchan. Les cuenta que al protagonista le gusta mucho la vida en la tierra y le encanta darle de comer a todos los animales, pero que puede ser peligroso, “Un perro podría morder a Willy, o Willy podría morder al perro”. Su animal favorito es la vaca, siempre quiere besarlas, pero como la lengua de Willy es muy blanda y sale un poco de su boca, termina por lamerles el hocico como gesto de amor. Esto no las molesta, ni molesta a los papás de Willy, así que está permitido.

Los relatos sobre la vida de Willy siguen avanzando. Son narrados con gracia y ternura. Entre otras cosas, cuentan que en su planeta la gente se entiende sin hablar, por lo que Willy no aprendió a hacerlo y se comunica con señas o gritos cuando no lo entienden; que su lengua salida es motivo de burla para los otros niños y eso lo hace sentir muy triste, pero su hermanita siempre lo defiende. Además, que le encanta escaparse tan pronto ve una puerta, pero como no puede hablar, nadie sabe dónde quiere ir, ni él puede decirle a los demás dónde vive cuando se pierde.

Müller también les cuenta que él ama los carros. Siempre se mete a los ajenos y pide que le pongan música a todo volumen, pero eso solo puede hacerlo con su abuelo. Ante todas sus ocurrencias, los padres de Willy siempre deben estar corriendo tras él para evitar que haga daños. Su hermanita dice que hace muchas tonterías, pero gracias a su risa contagiosa, los estragos que hace dejan de ser importantes para convertirse en momentos muy divertidos. Los niños se ríen con complicidad, como tratando de ocultar que sus travesuras no se alejan mucho de las que hace Willy.

Al final, los capítulos ‘Willy aprende cosas‘ y ‘Willy y la vida‘ dejan en claro que, sin importar las cosas que no pueda aprender, él siempre será digno de amar. No importa cuánto se demore en hacer lo que los otros niños puedan hacer más rápido. Ser diferente no está mal.

Acompañada de un títere que se parece a Willy, les dice que él viene de otro planeta y allí no hay prisas. Les cuenta que él tiene síndrome de Down. El término parece ser conocido por muchos de ellos, pero sin tener la conciencia de lo que realmente implica. Müller les expresa que Willy no está enfermo porque no se siente mal, y que las personas así solo son distintas. Además, les hace saber que aunque hayan podido quedarse en su planeta, donde nadie les da la espalda ni se burla de ellos,  han llegado a esta vida porque aquí están las personas que los aman y sabrán cuidar de ellos.

Birte Müller estará en Bogotá hasta el 4 de mayo y participará en eventos que incluyen la Feria del Libro de Bogotá . Aquí un resumen de su itinerario:

  • Sábado 29 de abril (1:00 p.m. a 5:00 p.m.) Taller con niños: ¡Nosotros dibujamos y creamos un libro! ¿Cómo surge un libro ilustrado?. En el marco del Congreso Internacional de Ilustración en CasaTinta.
  • Sábado 29 de abril (11:00 p.m. a 12:00 p.m.)  “Celebración del encuentro”. Una conversación con Gusti Rosemfett (Argentina), Hagar Peeters (Holanda) y Birte Müller (Alemania) sobre los desencuentros, sobre “lo inesperado” y sobre la búsqueda del vínculo afectivo. Sala: 200 – Salón Filbo B.  Organiza la Cámara Colombiana del Libro
  • Lunes 1 de mayo (2:00 p.m.) “Encuentro con los invitados” Pabellón 18, Stand 200, Corferias. Organiza Goethe-Institut.
  • Lunes 1 de mayo (5:00 p.m.) Lectura: “Fritz Frosch” . En el Stand de Fundalectura, Pabellón juvenil e infantil, Corferias. Organiza Fundalectura
  • Martes 2 de Mayo (4:30 p.m.) Charla para familias con niños con síndrome de down organiza ASDOWN.
  • Jueves 4 de mayo (6:00 p.m.)  Conversatorio “El comienzo de la fiesta”. Las ilustradoras Paloma Valdivia (Chile), Birte Müller (Alemania), Anaïs Vaugelade (Francia) y Claudia Rueda (Colombia) hablarán sobre la creación de libros para la primera infancia Sala: Madre Josefa del Castillo, Corferias. Organiza la Cámara Colombiana del Libro.

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