Imagen cortesía de BBC World

“Vi los golpes y vi la sangre”

El 12 de marzo se estrena la cinta "Bailando por la Libertad" del director Richard Raymond, sobre el bailarín iraní Afshin Ghaffarian, quien fue detenido y torturado por las autoridades de su país. Arcadia revela en exclusiva su testimonio.

2015/03/09

Por Afshin Ghaffarian

 

Bailando por la Libertad, el primer largometraje del director británico Richard Raymond, cuenta la historia real de Afshin Ghaffarian, un joven iraní que se vio obligado a huir de su país para cumplir sus sueños de convertirse en bailarín. En medio de las agitadas elecciones presidenciales de 2009 en Irán, y bajo un régimen que prohibía el baile en un país famoso por sus compañías de ballet, Afshin y sus amigos decidieron ir en contra de las reglas estatales. Entrando de manera clandestina a YouTube para aprender coreografías de reconocidos artistas como Michael Jackson, este grupo de jóvenes encontró en sus cuerpos la herramienta ideal para rebelarse contra la opresión y declarar su libertad.


Freida Pinto y Reece Ritchie son los protagonistas de la película.

La cinta, estrenada en el Festival de Cine de Santa Bárbara, llenó con 2,000 asistentes el Teatro Arlington y fue recibida con aplausos, pues celebró la importancia de la libertad de expresión tan sólo dos semanas después del ataque terrorista a Charlie Hebdo.

Arcadia recibió de manera exclusiva el testimonio de Afshin Ghaffarian, quien se encuentra refugiado en Francia desde su huida en 2009.

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En el desierto

Salimos de Teherán a ver el lugar donde podíamos hacer una puesta en escena adecuada. Después de un par de horas, nos encontramos en la mitad de la nada, y nos dimos cuenta de que era agradable, realmente puro, y pensamos “¡acá no hay una República Islámica!”

Estábamos muy asustados, recuerdo el día en el que queríamos hacer nuestra presentación, recuerdo que todos estábamos preocupados por si alguien sentía curiosidad por lo que estaba pasando allí, todo lo que tenían que hacer era tomar el teléfono y decir que algo estaba pasando, ¡eso hubiera sido un gran problema! Entonces, por supuesto, todos estábamos muy preocupados y estresados.

Cuando me di cuenta de que ella (Elaheh) seguía consumiendo drogas estaba muy molesto. Ella era un muy buen ejemplo del artista iraní, al que el gobierno hace morir. Se me hace difícil describirlo, pero sí, estaba decepcionado. Recuerdo que en el momento no dije nada, solo la miré. Fue justo antes de la presentación cuando la encontré (consumiendo heroína) y solo la miré.

 

La danza en el desierto

La danza fue sobre el nacimiento, sobre dos personas que nacieron en Irán. No había texto, solo movimiento, tratamos de presentarlo con el cuerpo. La presentación era sobre personas, chicas y chicos que nacieron y se conocieron, pero esta relación es muy difícil en Irán, las limitaciones, las cosas que están prohibidas.

La siguiente escena es de cómo ellos quieres estar juntos pero hay alguien que los interrumpe y no los deja conectarse. Cuando la pareja trata de conectarse, acercarse el uno al otro, de repente sale del público él (Basij), llega con un palo y sus movimientos son como artes marciales  y trata de interrumpirnos y luego está la muerte.


Tom Cullen interpreta a Ardavan, uno de los amigos de Afshin.

El concepto fue estar en Irán, en Teherán, las vidas de dos personas en Teherán, nacidas en Teherán, viviendo en Teherán. Fue algo en contra del poder central, tratamos de darle un regalo al público, algo nuevo, algo puro. Ese fue el concepto que tuve en mi mente, lo que teníamos en mente.

Después de la presentación en el desierto queríamos hacer otra distinta, en otro ambiente, queríamos hacer una en la selva, en un río, en las montañas, queríamos presentarnos en la naturaleza libre.

 

El levantamiento de la gente

Antes de las elecciones había una gran esperanza, los jóvenes querían votar por Mousavi, queríamos cambio. Yo estaba en la posición en la que no quería votar porque sentía que nada iba a cambiar, todo se quedaría igual, yo no puedo votar por la República Islámica cuando la constitución permanece igual, yo no puedo votar en este contexto. Entonces les dije a mis amigos que boicotearía las elecciones porque para mí no hay diferencia, pero ellos dijeron que si yo no participaba en la votación entonces ellos (la República Islámica) harían trampa, pero si nos juntábamos con los millones de personas que iban a votar por Mousavi, no podían hacer trampa. Sin embargo, recuerdo que insistí en que si querían hacer trampa, lo harían, sin importar la cantidad de votos que obtuviera Mousavi, ellos harían trampa y ganarían. Eso fue exactamente lo que pasó. Millones de personas votaron por Mousavi, pero ellos hicieron fraude y ‘ganaron’.

¡A las 3 o 4 de la tarde Ahmadinejad tenía 20 millones de votos y Mousavi 13 millones y estábamos en shock! Esa noche cenamos y hablamos de cómo las elecciones debieron haber estado arregladas: 20 millones era definitivamente falso. Estábamos estupefactos. Después, cuando anunciaron oficialmente que Ahmadinejad había ganado las elecciones con 24 millones de votos, y cuando el Estado Iraní confirmó que Ahmadinejad había ganado las elecciones por segunda vez con 24 millones de votos, quedamos completamente en shock. Queríamos gritar “¡No! ¡Votamos, esta vez votamos! Hicieron trampa y no es justo”. Todos estábamos realmente molestos, engañaron a la gente y nadie les creía, era claro, engañaron al pueblo.

Después de eso, todo cambió, las cosas que pasaron… Era claro que era un movimiento, no era por las elecciones, Mousavi o Ahmadinejad, era por la democracia, por la libertad.

 

Detenido

Tres días después de las elecciones hubo una gran marcha, tres millones de personas en las calles, y yo estaba ahí con mis amigos de la universidad y vi por primera vez en Irán una demostración masiva de tal magnitud. Era un ejército de personas y luego ellos (el Estado) usaron la violencia en nuestra contra, muchos murieron ese día. Fue una represión real, tomé una videograbadora, lo cual era peligroso, pero sentí que debía hacerlo. Estaba en la calle con mi cámara, grabando la demostración cuando de repente alguien del Basij se me acerco y me preguntó que qué estaba haciendo, qué tenía en la mano y cuando supo qué era, eso fue todo. De un momento a otro me encontré entre cuatro Basij y me arrestaron, me llevaron a un callejón, tomaron todo de mi bolsillo, el celular, todo.

Desde ese momento no pude ver nada, solo podía oír cosas. Recuerdo que estuve en la van por horas, fue horrible, asfixiante, no sabíamos qué pasó y no nos daban información.

Nos dijeron que íbamos a salir de la ciudad y que nos matarían. Ese tipo de tortura psicológica…Mientras tanto nos golpeaban, fue horrible. En ese punto uno de los hombres Basij encontró las tarjetas de identidad en mi billetera, una decía que era actor de teatro. Entonces bromearon “hay un artista entre nosotros, un actor, golpéenlo artísticamente” y me golpearon ‘artisticamente’. Me golpearon muy fuerte en los brazos y la espalda, afortunadamente no me fracturaron nada. En un momento detuvieron el auto, nos arrojaron sin nada, no sabía qué hacer, pero a los diez minutos pasó una motocicleta por la carretera y le pregunté si iba a Teherán.

Ese fue un momento importante en mi vida, cuando estaba en Irán quería hacer todo lo que pudiera por mi país. Entonces cuando estaba en la calle filmando era consciente de que podría ser peligroso, arriesgado y me pregunté por qué lo estaba haciendo. Porque haría cualquier cosa que pudiera por mi país y si llegara a dejarlo no tendría arrepentimientos, sabría que hice lo mejor que pude, no solo estaría escapando. Entonces fue clave para mí en ese momento porque estaba haciendo lo mejor para mi país. En el momento no sabía que habría un festival de teatro que sería mi oportunidad de dejar Irán, pero me dije: si algún día me voy, puedo decir que hice lo mejor para mi país. 

 

Dejando mi hogar

El día que supe que el festival de teatro nos había invitado a Alemania, fueron buenas noticias, mis amigos me dijeron que si tenía la oportunidad debería ir, no debía arriesgarme y quedarme en Irán. Después de aceptar que tenía que irme, no hubo otra opción. Escuché en las noticias que había mucha gente yendo al aeropuerto, tratando de huir del país y que allá el estado estaba impidiendo la salida de la gente. Me preocupé porque había sido arrestado y pensé que no me dejarían salir.

Llegué allá muy temprano, a las 6 de la mañana del 11 de octubre. Dejé Irán. Recuerdo entrar al avión y que veía el aeropuerto de Teherán por última vez y luego el avión despegó. Despegué de Teherán, despegué de Irán. ¡Tan solo dos o tres horas después me encontraba en Alemania!

 

Una danza de protesta

Había dos personas que vinieron con nosotros, representantes del Estado. Conocía a uno de ellos de Teherán, era un guarda del teatro municipal, representaba a la dictadura en Irán. Pensé que como ahora estaba en un país libre, la cosas no eran iguales que en Teherán. Acabábamos de dejar Irán y había visto esta cosa terrible (la protesta), vi gente siendo asesinada, vi la sangre, los golpes. Entonces no podía hacer la misma presentación que hice en Irán antes de las elecciones como si nada hubiera pasado, no podía ser neutral. Me dije que tenía que hacer algo distinto, no podía hacer lo mismo, entonces pensé que haría algo, una presentación diferente. Estaba determinado a hacer algo distinto.

Subí al escenario para la presentación y el recinto estaba lleno, había mucha gente allí. Empezamos y en ese momento poco a poco comencé  a decir esta frase “Libertad para Irán, quiero mis derechos, ¿dónde está mi voto?” Lo seguí diciendo cada vez más fuerte y al final estaba gritando “Quiero mis derechos, ¿dónde está mi voto?” Sentí que el gobierno quería pretender que todo está bien en Irán y después de las elecciones enviaron a los artistas fuera del país y todo está bien, como si nada hubiera pasado. Sentí que esto es lo que le querían decir a la gente, y estaban jugando con nosotros, nos mandaron como misioneros del gobierno. Con todos estos sentimientos combinados, decidí hacer una presentación diferente, haciéndome un protestante otra vez.

Vi un pequeño artículo sobre mí en un periódico radical de Irán, escribieron negativamente sobre mí, escribieron que hay un fugitivo llamado Afshin Ghaffarian quien está en contra del régimen y es un bailarín. También escribieron que yo quería luchar contra la República Islámica con la danza.

Cuando estaba en Irán no me importaba lo que hiciera el gobierno porque yo hacía lo que quería hacer, mientras estaba allá hice la cosa más peligrosa que he hecho en mi vida: hice una presentación como esa.

 

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