Los afiches de 'American Pastoral', 'Voyage of Time' y 'Juste la fin du monde'.

Cine para antojarse

El escritor y crítico cinematográfico Sandro Romero Rey envía su reporte desde el festival de cine de Toronto. Una guía para estar al día de las producciones de Malick, Wenders, Gaviria y una elegante adaptación de Pastoral Americana, de Philip Roth.

2016/09/12

Por Sandro Romero Rey

Cuatro días después de iniciado “el segundo festival de cine más importante del mundo”, según cuenta la leyenda, a un ritmo de 30 proyecciones diferentes por jornada (desde las ocho de la madrugada hasta la medianoche), con conferencias, encuentros, cursos y negocios, podemos comentar algunos films destacados, en medio de la fascinante maratón inventada para los poseídos por las imágenes. Cabe destacar que los tres largometrajes colombianos seleccionados ya tuvieron su bautismo de fuego en los primeros días. Doy cuenta de lo que he visto.

Voyage of time, de Terrence Malick. Tras cuatro lustros de silencio, el director filósofo ha regresado más vehemente que un liberado. Ahora, con una película que recuerda el 2001 de Kubrick y a la olvidada Koyaanisqatsi, Malick nos propone un viaje donde la música y la hipnosis mística van de la mano, lejos de la vía láctea.

The Beautiful days of Aranjuez, de Wim Wenders. Otro film del director de París, Texas, otra vez con el dramaturgo Peter Handke. Film en 3D, contemplativo, hermético, con la presencia del cantante Nick Cave y misteriosas fascinaciones poéticas no aptas para impacientes.

American Pastoralde Ewan McGregor. El actor se ubica al frente y detrás de la cámara, para reproducir la ya clásica novela de Philip Roth, con efectivas reconstrucciones de época y una pizca de culpa moral de la que no se desprende su elegante homenaje audiovisual.

Política: Manual de instrucciones, de Fernando León de Aranoa. Exhaustivo documental sobre el movimiento PODEMOS español. Entre el film contemplativo y la discreta propaganda, el director sabe de su oficio y como un meticuloso roedor de curiosidades consigue llegar al otro lado de la tormenta.

The Rolling Stones Ole, Ole, Ole: A trip across Latin America, de Paul Dugdale. Dos largometrajes sacaron las sobrenaturales piedras rodantes de su viaje por nuestros países. El que presentaron a la prensa en Toronto (la alfombra roja es el viernes 16 de septiembre) y el que lanzan mundialmente el 23 de septiembre en pantallas de todo el mundo, titulado

Havana Moon, Ole, Ole, Ole no es un concierto filmado: es un homenaje a un continente donde la religión Stone se mantiene vivita y rocanroleando.

Water and Sugar, de Fariborz Kamkari. Hermoso homenaje al desaparecido director de fotografía Carlo di Palma (Antonioni, Woody Allen...) con los testimonios de sus amigos y colaboradores. Efectivo recuerdo de un genio de las imágenes.

Bellas de noche, de María José Cuevas. De cómo un excelente material termina convertido en una bomba de tiempo, para una realizadora (hija del pintor José Luis Cuevas, si queréis más pistas) que luego no sabe transformarlo en un film imprescindible.

Afterimage, de Andrzej Wajda. Si en el TIFF 2015 se llevó las palmas Jerzy Skolimowski con 11 minutos, en esta ocasión otro polaco, de 90 abriles, saca del cubilete otra obra maestra, sobre el malogrado pintor de vanguardia Strzeminski, perseguido por el Stalinismo hasta su lamentable muerte. Para quitarse todos los sombreros.

I am not your Negro, de Raoul Peck. Toda la vehemencia del escritor afroamericano James Baldwin, evocando a sus amigos Medgar Evers, Malcolm X, Martin Luther King y a todas las víctimas de la intolerancia racial en Estados Unidos. Un documento con fuego por las venas.

Below her mouth, de April Mullen. Erotismo de hermosas canadienses, lesbos en la ciudad de la tolerancia, que nos emociona más por descubrir la vida nocturna de una ciudad desconocida por culpa del Festival de Cine, antes que por la novedad de su relato.

Pariente, de Iván Gaona. Del western spaghetti al western pipitoria. Muy emocionante la primera presentación de esta efectiva película colombiana, muy bien recibida por propios y ajenos. El conflicto que no cesa.

Transparent Season 3, de Jim Soloway. De todo hay en el TIFF. Hasta este melodrama transgénero, entre Fassbinder y John Waters del nuevo milenio, tres episodios de una saga irreverente y melancólica, para consolidar desconciertos pretéritos.

I had nowhere to go, de Douglas Gordon. Tremendo homenaje al gran realizador Jonas Mekas. Casi todo el film en pantalla negra, sólo con la voz del director de origen lituano, padre de una casta de creadores sin concesiones que hoy, a sus 93 años, celebra con una cachetada su canto del cisne.

Juste la fin du monde, de Xavier Dolan. Estupenda versión de la obra de teatro de Jean-Luc Lagarce (ya montada en Colombia por el director Manuel Orjuela) con un reparto impecable (Vincent Cassel, Lea Seydoux, Marion Cotillard) y una puesta en escena para no olvidar nunca.

Salt and Fire, de Werner Herzog. Un amigo me dice bromeando que Herzog dirige en tantos países que parece que lo hiciera por teléfono. En el TIFF hay dos films del director de Aguirre. Un documental y esta ficción rodada en Bolivia y Alemania, donde regresan los territorios desconocidos y el sello de un creador entre la vida y la muerte.

La mujer del animal, de Víctor Gaviria. La obra maestra del realizador de La vendedora de rosas. La consolidación de un genio del cine colombiano. Ya me imagino el escándalo en Colombia cuando se estrene.

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