La casa está diseñada para armarse en dos horas. Sin embargo, el proceso puede tardar mucho más. Crédito: Susana Rico.

La memoria en cuatro paredes

La Casa de la Frontera es la sede de Radio Conversa, una propuesta del Instituto Goethe que pertenece al proyecto artístico y cultural 'El futuro de la memoria'.

2017/11/01

Por Susana Rico

Usme es un lugar escondido entre los cerros que enmarcan el sur de Bogotá. Su cielo gris y el aire helado que lo circunda, recuerda a los visitantes que están más cerca al páramo de Sumapaz que a la caótica ciudad vecina. Para encontrarlo, se necesita más de una hora de camino en el que los edificios se alejan y el esmog aparece como una capa oscura sobre la panorámica que se observa desde la montaña.

Crédito: Susana Rico.

La mañana del sábado 28 de octubre parecía ser una más para los habitantes del pueblo. A las 10:00 a.m. todavía podía sentirse el olor a pan fresco y tinto mientras abrían los piqueteaderos cercanos. Desde la puerta de la iglesia local se divisaba un cubo de madera clara -de pino-, corregiría más tarde uno de los que ayudó a armarlo, y varias tejas metálicas que no resplandecían. “Ojalá no llueva”, se escuchaba decir desde cualquier lugar de la plaza. Los habitantes no parecían prestar mucha atención, pasaban de largo. Algunos niños correteaban cerca pero no se acercaban, todavía.

El cubo de madera resultó ser la Casa de la Frontera, un recinto desarmable de 18 metros cuadrados inventado por el artista y curador Óscar Moreno Escárraga, inspirado en una instalación artística que realizó previamente con el trabajo de familias desplazadas. “La Casa de la Frontera es la sede de Radio Conversa, una serie radial de 4 capítulos que serán grabados en vivo en diferentes lugares del país”, relató Moreno mientras un martillo golpeaba con fuerza la parte superior del cubo. "Me inspiré en la situación de familias desplazadas que deben trasladarse de un lugar a otro para volver a comenzar su vida". La casa se convierte entonces en una versión palpable de la memoria.

Desde una ventana se veía un hombre que daba instrucciones a su compañero. “Son hermanos y viven en Soacha. Llegaron a Bogotá hace varias décadas huyendo de un maremoto desde la Costa Pacífica”, explicó Moreno. Los hermanos constructores del recinto aprendieron su oficio en Bahía Solano y Buenaventura, sus lugares de origen. "Nosotros diseñamos la casa. Son seis paneles que se atornillan para que la estructura resista y quince tejas de zinc. Como la idea es que se pueda mover de lugar no tiene suelo, cualquier suelo plano puede servir como base”, declaró con orgullo uno de ellos cuando la construcción de la casa se completó.

Crédito: Susana Rico.

Al entrar, la casa tiene suficiente espacio para ubicar una mesa de centro y varias sillas alrededor para que los curiosos entren y escuchen el programa en vivo. Aunque faltaban un par de horas para comenzar, un gran parlante, aun en silencio, anunciaba visualmente que algo estaba a punto de pasar. Una invitación ya arrugada y borrosa sobre la puerta de la biblioteca de Usme era el único otro indicador del evento. Mientras tanto, iban llegando los invitados al programa dispuestos a ultimar detalles. Entre ellos estaba Harold Villay, uno de los líderes locales más jóvenes y co-creador de la Mesa de Patrimonio, un grupo dedicado a investigar y  preservar los conocimientos y rastros del pueblo muisca desde todas las facetas posibles.

"Nosotros somos uzmecas", decía con una risa Villay. "No, en realidad nuestro gentilicio es usmeño pero por nuestra tradición indígena quisimos renombrarnos así aunque no es un nombre oficial. El interés por nuestro pasado indígena se afianzó luego del descubrimiento del cementerio muisca" explica. Villay se refiere al hallazgo de un yacimiento arqueológico indígena en la hacienda El Carmen en el año 2008 y que se convirtió en un ejemplo de resistencia y unidad cuando los campesinos se unieron para oponerse a la construcción de viviendas sobre el terreno. 

Después de almuerzo y con las primeras pruebas de sonido, poco a poco las personas se acercaban a la casa. Los más audaces entraron y tomaron asiento. "Si tienen preguntas pueden hacerlas y nosotros las respondemos en vivo", les dijeron los invitados a los asistentes.

Desde las 2:00 p.m. hasta las 4:30 p.m. se desarrolló Territorios de vida, el programa de Radio Conversa dedicado a la localidad de Usme y sus esfuerzos por conservar su territorio y acercarse a sus orígenes. "Esta localidad fue elegida por el trabajo social y cultural que le comunidad realiza desde hace algunos años", mencionó Óscar Moreno antes de comenzar el programa. 

Dentro de la Casa de la Frontera los líderes sociales Jaime Beltrán y Harold Villay, la artista María Buenaventura y la representante del Centro Nacional de Memoria Histórica Sofía González dialogaron en la mesa sobre la importancia de la memoria, las preguntas que surgieron con el descubrimiento del cementerio indígena y el afianzamiento de la cultura campesina que gira en torno a la tierra y el agua. "Las zonas rurales son tan importantes como las urbanas. Eso debe entenderse para encontrar un equilibrio beneficioso para ambas en cualquier aspecto", afirmó Jaime Beltrán durante el programa. 

Crédito: Susana Rico.

"Estas iniciativas sirven para acercar a la gente a las tradiciones de los abuelos y generar un vínculo fuerte con su lugar de origen. Es muy importante saber quiénes somos para saber hacia dónde vamos", dijo Jaime Beltrán antes de salir de la visita por el paraíso, como lo llama María Buenaventura. 

***

Radio Conversa hace parte del proyecto que lleva a cabo el Instituto Goethe El futuro de la memoria, un espacio cultural y artístico presente en 7 ciudades de Latinoamérica, entre ellas Río de Janeiro, Sao Paulo, Montevideo y Buenos Aires, que busca reconstruir la memoria histórica luego de difíciles procesos socio-políticos que culminan con grandes dosis de olvido. 

La próxima parada de la Casa de la Frontera será Ciudad Bolívar. Se espera que la serie radial Radio Conversa culmine en el puerto de Buenaventura, lugar hasta donde llegará la casa nutrida de relatos y memorias, quién sabe si para quedarse. 

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