Orange is the New Black

Orange is the New Black: un final entre la esperanza y el terror

La tercera temporada de la serie se estrenó el viernes 12 de junio y el primer capítulo marca los cambios que trae la serie para el 2015.

2015/06/19

Por RevistaArcadia.com

Orange is the New Black presenta un universo femenino encapsulado en un lugar muy pequeño del que es imposible correr para escapar la realidad. Con nuevos personajes e historias que no conocíamos llega una muy buena tercera temporada. Aunque Piper Chapman sigue jugando un papel principal en la serie, pasa de ser el centro de la trama a convertirse en una reclusa más. Las primeras dos temporadas de la serie dejan a una Piper sin el apoyo de su familia, de su prometido e incluso de sus recursos económicos acercando su realidad al del resto de las mujeres en el centro penitenciario.  Pasamos de simpatizar con ella, a verla de una manera más fría y menos emocional. Lo contrario pasa con personajes como Tiffany Doggett quien deja de ser la religiosa fanática que se presentó en las primeras dos temporadas, para convertirse en una joven mal aconsejada por su mamá, que aprendió a dejar que los hombres abusen de ella. Una aparente relación profunda con uno de los guardias que termina con los recuerdos de abusos del pasado nos llevan a simpatizar con el personaje y a verla bajo otra luz.

Chang, de quien no conocemos nada, aparte de que se encarga de la tienda en Litchfield, deja de ser un personaje invisible, irónicamente mostrando su manto de invisibilidad. Su historia comienza una tarde mientras espera al hombre que se casará con ella. Su hermano pregunta: “¿Y qué pasa si no la quiere?”. El hombre que prometió casarse con ella al verla se enfurece y le reclama a su hermano quien le había asegurado que era una mujer hermosa. Chang, una adolescente llena de acné en su cara, se para ahí mientras todos hablan de ella como si no estuviera presente. La escena siguiente muestra a Chang andando desapercibida por Litchfield en una especie de ritual diario: primero camina hasta la reja en donde esconde unas mandarinas, coge una y se va a una pequeña casa en la que esconde un celular, lo prende y se sienta a ver una serie de televisión coreana. Su soledad tiene algunos beneficios, pero en su mayoría revela una vida infeliz e incomprendida. El episodio devela la participación de Chang en el mercado negro y la posible razón por la que está en el centro penitenciario.

El nuevo negocio de Piper y la novela erótica de ciencia ficción de Suzzane "Crazy Eyes" Warren son el perfecto ejemplo del juego entre humor y tragedia en esta temporada. La novela erótica de Warren se vuelve el único vínculo que tiene estas mujeres con la literatura después de que queman toda la biblioteca infestada de chinches. La literatura, para algunas, actúa como un escape de la realidad que viven en Litchifield, así que cuando "Crazy Eyes" escribe el primer capítulo de una serie de encuentros sexuales y relaciones amorosas entre extraterrestres los textos se vuelven muy cotizados dentro del centro penitenciario y las reclusas esperan ansiosamente mientras Warren escribe el próximo capítulo. Luego Warren confiesa que escribió esos capítulos pensando solo en lo que el resto de sus compañeras querían oír y basada en las experiencias de otras, porque jamás ha tenido un encuentro amoroso. De esta manera se manejan las relaciones en Litchfield: todas actúan condicionadas por las reacciones y expectativas de las demás.

Piper, por su parte monta, un negocio de ropa interior sucia que le vende a pervertidos a través de una página de internet. Todo inicia con una prenda que se roba para sentirse sexy de nuevo y termina convertido en un negocio que puede costarle a ella y a las demás que participan un par de años más en Litchifield o incluso enviarlas a la cárcel de máxima seguridad. Las reclusas, aunque se sienten repulsadas por el negocio, no tienen otra alternativa para ganar dinero y aceptan participar. El negocio no tarda en traer su propia dosis de celos, traiciones y demandas.

La temporada termina con un capítulo que aunque liberador aterra pues en Litchfield después de un día bueno siempre cae una tormenta. Las reclusas logran salir de la cárcel a disfrutar del lago que está junto al centro penitenciario. Entre un bautismo al judaísmo, una nueva hermandad que se forma a pesar de la diferencia de raza y un coqueteo ingenuo transcurre la escena, mientras que adentro Alex Vause se enfrenta a una deuda pendiente y Litchfield se prepara para recibir a nuevos personajes.

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