La banda Bambarabanda

Distintas regiones, mismos retos

Escenas locales, y algunas consolidadas, se dispersan por un país que se desconoce a sí mismo.

2017/08/03

Por Eduardo Rendón Benítez* Bogotá

Atrás quedaron los años en los que la música alternativa colombiana se centralizaba en un solo programa especializado (4 Canales de la Radiodifusora Nacional de Colombia), en un solo festival masivo (Rock al Parque) o en unas cuantas tiendas de discos esparcidas por los centros de las ciudades principales del país. Ahora, en 2017, las nuevas plataformas tecnológicas se convierten en vitrina de incontables proyectos artísticos que a lo largo y ancho del territorio nacional buscan visibilidad en una industria musical cambiante y en constante movimiento.

En Colombia, y en el mundo, el papel del jefe de prensa o del promotor de radio se ha visto reemplazado por las redes sociales o las listas de correos que sirven a los músicos como principal vía de comunicación entre su arte, los medios especializados o los líderes de opinión, quienes desde sus ordenadores o dispositivos móviles tienen acceso a innumerables propuestas nuevas provenientes de cualquier latitud. La barrera de espacio y tiempo que tenía en el pasado una agrupación en cualquier municipio del país se rompió en la segunda década de los dos mil, permitiendo que las bandas nacientes llamaran la atención de la prensa o del público, incluso sin salir de su sala de ensayo, su barrio o su ciudad.

Ahora más que nunca, el éxito de un proyecto musical en Colombia dejó de ser exclusivo de artistas provenientes o radicados en ciudades principales como Bogotá, Medellín o Cali, centros que en los años noventa, la década más importante del rock en Colombia, posicionaron nombres icónicos como Aterciopelados, 1280 Almas, Ultrágeno, Bajo Tierra o Superlitio. En los últimos años, las distintas regiones del país, con su multiculturalidad y riqueza de influencias artísticas, han entregado algunos de los proyectos musicales alternativos más llamativos de la escena nacional actual. El Otro Grupo de Santa Marta, por ejemplo, ha cautivado a propios y extraños con su sello de pop con ruido, en el que se mezclan guitarras cercanas al shoegaze con sonidos electrónicos de avanzada. Su concepto estético y sonoro los ha llevado a ser parte de algunos de los festivales musicales colombianos más importantes y a tocar en países como Perú, Francia, España o Austria.

En Nariño, por ejemplo, una propuesta como la de Bambarabanda ha superado las barreras de la distancia para llegar a escenarios del circuito capitalino y a hacer realidad giras en un circuito europeo atento a los nuevos sonidos latinoamericanos. Ni hablar de AcidYesit, la nueva joya pastusa que sorprendió en la reciente edición del festival Rock al Parque con una impecable mezcla de jazz, noise, hardcore y rock progresivo, con guiños reconocibles a la música tradicional campesina.

Edson Velandia o Apolo en Piedecuesta, Santander; Tres y Yo, en Bucaramanga; The Booksongs, proveniente de Acacías, Meta; Elkin Robinson, de Providencia; Coyote Voyager, de Tunja, y Universos, de Barranquilla, son solo algunos ejemplos de proyectos que desde sus regiones han sabido ganarse un espacio y un reconocimiento en los circuitos alternativos especializados. Sus nombres, sus iniciativas y sus productos han prendido alarmas entre promotores o periodistas musicales que, ya sea cansados de las mismas sonoridades de las principales ciudades colombianas o indagando en propuestas novedosas, buscan en las regiones nuevas historias para alimentar sus parrillas de contenidos.

Ciudades intermedias vs. ciudades principales

Las ciudades principales del país ofrecen circuitos con más historia, mejores salas de ensayo y estudios de grabación que suplen de gran manera las necesidades para un proyecto musical en busca de un sonido propio. Sus centros educativos enfocados en el arte cuentan además con docentes con más experiencia, convirtiéndose en plazas productivas y en epicentros de la movida alternativa nacional. Sin embargo, en los últimos años se ha visto un interesante intercambio de talento entre las capitales importantes y la producción artística de las regiones. Cada vez más se encuentran casos de músicos de ciudades principales que se acercan a las regiones con el ánimo de indagar en las propuestas culturales tradicionales, ya sea para su comercialización, para su estudio o para rescatar la memoria histórica de la música popular. Ejemplo de esto son los trabajos de músicos o productores como Urián Sarmiento, con una importante tradición en el rock colombiano, que ha rescatado el repertorio y el trabajo de figuras históricas de la música colombiana como Paíto y Los Gaiteros de Punta Brava en su proyecto Sonidos Enraizados. Lo mismo ha pasado con Llorona Records, sello discográfico liderado por el músico y productor Diego Gómez, quien ha sabido darles visibilidad a artistas legendarios o nuevos como Los Gaiteros de San Jacinto y Elkin Robinson.

Estos, y otros ejemplos, son muestra del constante intercambio artístico entre ciudades y regiones, espacios geográficos con colores particulares que, gracias a la curiosidad y a los lazos entre artistas de distintas generaciones, influencias e idiosincrasias, rompen las barreras para satisfacer la demanda de oídos difíciles de conquistar con la radio comercial. Al mismo tiempo, son iniciativas que van consolidando de a poco un circuito musical colombiano en el que todos los entes de la industria se vean beneficiados.

Iván Samudio, productor del programa Demo Estéreo de Radiónica, espacio semanal en el que se presentan nuevos sonidos emergentes de todo el país, afirma que se están creando estos circuitos musicales gracias a la autogestión apoyada por las nuevas tecnologías de la información. “Uno encuentra festivales musicales en Popayán, en Rionegro o en Riosucio. Ahora uno ve que se crea una comunidad. Las bandas de las ciudades principales también se mueven hacia esos sectores. Eso es bueno porque la idea es poder generar un circuito nacional con eventos y lugares para que todas las agrupaciones puedan tocar en municipios desarrollados”, afirma.

Si bien las bandas protagonistas de este espacio radial provienen en su mayoría de ciudades como Bogotá, Medellín y sus alrededores, el 35 % de las agrupaciones de la parrilla anual del programa de la radio pública llega de las regiones. “La movida en Santander, en Piedecuesta y en Bucaramanga, es muy rica musicalmente, hay diversidad de géneros. En el sur del país, en municipios como Ipiales, hay muchas propuestas que, curiosamente, están saliendo a Ecuador. En la costa también hay circuitos que buscan llegar a otras ciudades del país y al mismo tiempo salir de Colombia. Hay una escena musical importante pero a veces está muy apartada”, concluye.

Esta exploración e intercambio creativo entre las ciudades principales y las regiones en el proceso ha desencadenado en un importante posicionamiento de la fusión entre ritmos tradicionales con otros más cercanos al pop o al rock, que ha sido celebrada no solo en Colombia, sino en el exterior. Ya no es extraño que festivales musicales del mundo incluyan en sus carteles principales propuestas como las de Bomba Estéreo, Systema Solar, Kali Uchis o Salt Cathedral, proyectos que han sabido alimentarse de las raíces musicales colombianas para crear productos de exportación de calidad que pueden competir sin trauma alguno en el mercado internacional.

Circuitos nacionales

La preocupación constante por la consolidación de un circuito musical alternativo, sostenible artística y económicamente, ha permitido un flujo de experiencias que ha conducido a una unidad que sobrepasa géneros o etiquetas. En la costa caribe colombiana, por ejemplo, iniciativas como El Toque del Sábado han permitido una circulación y un intercambio de propuestas locales con algunos de los principales nombres de la música alternativa en Colombia.

Virgilio Rodríguez, músico, productor y gestor cultural desde el proyecto laso, una plataforma para que los jóvenes construyan redes de trabajo colaborativo para incentivar la generación y circulación de contenidos culturales, afirma que la escena rock en ciudades de la costa colombiana está en crecimiento: “El sector no está sólido todavía, es como un bebé y no está ni gateando, pero algunas agrupaciones y algunas personas se han ubicado en el sector tomando el liderazgo de procesos en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, incluso en Montería. Hay pocos espacios pero los que hay son sólidos”, asegura.

A pesar de estos esfuerzos, en las regiones hay dificultades que vienen de la escena musical alternativa de las ciudades intermedias colombianas: pocos espacios que apoyen las propuestas artísticas y falta de difusión por parte de medios especializados o masivos.

“En la costa tenemos grandes problemas en cuanto a espacios de difusión y promoción de la música. Poco a poco se ha metido la música de las bandas en los bares, pero hay una sola emisora que llega con sonidos cercanos al rock y a otras cosas. Pero no todas las bandas suenan en esa emisora y no toda la música que ahí suena es del gusto del público costeño”, afirma Rodríguez sobre la escena musical alternativa en el Caribe colombiano. En cuanto a los espacios de difusión agrega: “Hay pequeños movimientos emergentes de difusión, pero son muy incipientes aún. Lastimosamente están muy influenciados por las cosas viejas, lo que hace que lo novedoso, arriesgado o propositivo no sea admitido rápidamente. La escena no está tan bien, pero somos optimistas de que mejore”, concluye.

Los retos

Disminuir las brechas de producción entre lo realizado en ciudades intermedias con respecto a las ciudades principales, fortalecer los circuitos artísticos y explotar de buena forma las nuevas plataformas de difusión y promoción digitales son los retos principales de los artistas nacionales para la visualización de sus productos ante el país y el mundo.

Así, con el compromiso real de cada uno de los entes de una industria nacional, entre los que se incluyen artistas, medios de comunicación, promotores, venues y más, se consolidará un circuito local en el que el intercambio constante llame la atención de nuevas audiencias en todas las latitudes colombianas, la verdadera base de un circuito musical y cultural consolidado y realmente sostenible. 

Conozca el resto del especial del rock colombiano aquí.

*Músico y realizador de Radiónica 2. Periodista.

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