Cargando multimedia...

| 2015/09/30

A través del espejo de los libros

por Felipe Botero

2015/09/30

Por Felipe Botero

Muchas cosas se han hecho acerca de Alicia en el país de las maravillas: algunas excelentes (como la adaptación animada que hizo Disney en 1951), otras no tanto (como la adaptación de Tim Burton en 2010). Sin embargo, es probable que lo mejor que haya dado ese clásico de la literatura en Colombia no sea una adaptación sino una librería, La Madriguera del Conejo. Y es que, como nos contó uno de sus libreros, Edgar Blanco, la decisión del nombre de la librería no sólo obedeció a la intención de hacer un homenaje a una obra mayor de la literatura.

Lea también sobre la librera universitaria.

Todo comenzó cuando David Roa, reconocido por los visitantes de la antigua librería Biblos, decidió darle vida a un nuevo proyecto profesional. La idea era crear una librería pequeña con un contenido editorial selecto y que, además, ofreciera al público una agenda cultural interesante. Fue entonces cuando David contactó a quince cómplices que decidieron invertir tiempo y dinero en este proyecto. Una idea semejante ameritaba un nombre que la reflejara fielmente, y fue durante una lluvia de ideas que a uno de los socios se le ocurrió que la librería llevara un nombre relacionado con Alicia en el país de las maravillas pues, feliz coincidencia, todos reconocían este libro como uno de los referentes literarios de sus vidas.

¿Por qué el azar puede jugar un rol tan importante a la hora de escoger un libro?

Así fue que nació, en julio de 2011, La Madriguera del Conejo: una pequeña librería ubicada en uno de los sectores comerciales y residenciales más importantes de Bogotá. Y es que el nombre no pudo haber sido mejor elegido, no solo por tratarse de una pequeña librería, sino por el sentido que se le ha querido dar desde el comienzo al proyecto: La Madriguera del Conejo es, fundamentalmente, un refugio. Entrar a esta librería no es entrar a cualquier comercio en donde la relación entre cliente y vendedor se agota en una transacción financiera. Lejos de eso, La Madriguera del Conejo recibe a su clientela con una atmósfera descomplicada, fresca, tranquila, sin la solemnidad que muchas veces impregna el mundo de los libros. Lo recibe a uno con un café, libreros dispuestos a acompañar la búsqueda del libro perfecto, y algunas sillas para ojear las páginas de su último hallazgo. Como lo dijo David en una en una entrevista que esta misma revista le hizo pocos meses después abrir, la librería está diseñada para “un cliente curioso, un cliente lúdico”. En efecto, más que a cualquier otra cosa, La Madriguera del Conejo invita a “encontrarse con los libros”, a perderse en medio de sus anaqueles móviles y de las estanterías deslizantes, a esculcar, antojarse, ojear, preguntar, descubrir… en fin, invita a vivir por unos momentos el placer de escampar del caos bogotano en medio de una madriguera elaborada a punta de libros.

Y así como Alicia en el país de las maravillas constituye uno de los referentes literarios para los socios que fundaron esta librería, La Madriguera del Conejo ha sabido consolidarse –en tan solo cuatro– como un referente de la zona y del mundo de las librerías independientes. No sólo su llamativa oferta editorial ha atraído a lectores de distintos rincones de la ciudad (incluso a turistas que no dejan de visitar la librería cuando vienen a Bogotá, como cuenta Edgar), sino también su agenda cultural que cada semana cobra más fuerza y atrapa a más lectores: los domingos por la mañana, los lectores más pequeños que visitan la librería se sientan en cojines y escuchan la lectura de alguna historia durante “la hora del cuento”. Y entre semana, hay que estar pendiente, pues no sería raro que, como le sucedió a Edgar, pueda usted darse el lujo de conocer a alguno de sus autores contemporáneos favoritos, pues ya es costumbre que los escritores del momento ofrezcan charlas y conversatorios en La Madriguera del Conejo durante sus visitas a la ciudad.

En las primeras páginas de Alicia en el país de las maravillas se lee que Alicia se metió en la madriguera sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir. Lo mismo podríamos decir de todos los clientes que visitan esta librería, pues en La Madriguera del Conejo (y haciendo nuestras las palabras de Edgar), “lo difícil no es entrar sino salir”.

Dirección: Carrera 11 No 85-52
Teléfono: +57 (1) 2368186

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.