| 2015/12/01

La librería en la colina

por Felipe Botero

2015/12/01

Por Felipe Botero

Una enorme pasión por el escritor mexicano Juan Rulfo y una esquina de la calle 26 con Quinta son los principales responsables de la existencia de la librería Luvina. Una pasión que se originó en la juventud de Carlos Torres, también escritor, al vivir en esa tierra de montañas pedregosas y pueblos fantasmas que es el México que retrató Juan Rulfo en sus cuentos y en su novela Pedro Páramo. Por supuesto, Carlos no vivió en el pueblo de Pedro Páramo donde hasta las piedras hablan de sus muertos. Carlos vivió en el D.F donde estudió en la UNAM y donde afirma que se enamoró de la “magia maravillosa del color, del olor, de la guerra, del mundo absolutamente plural que es la cultura mexicana”.

 

El punto de coincidencia entre Luvina la librería y Luvina el cuento que inspiró su nombre es la colina: en la colina está Luvina, el pueblo de mujeres y hombres viejos esperando la muerte del cuento de Juan Rulfo, el cuento que según Carlos “es el cuento del Llano en llamas”, y en la colina se erige esta librería que, como dice Carlos, no es sólo una librería sino “una librería, un café, un pequeño bar, una galería, una sala de cine, un lugar de reunión, un sitio de encuentro de escritores, de poetas, de cineastas, de novelistas y de pintores”.  En efecto, una de las cosas que ha caracterizado a Luvina desde su fundación es que rápidamente se convirtió en el espacio de encuentro cotidiano de diversos artistas e intelectuales reconocidos en el ámbito cultural bogotano. Cosa frecuente al visitar Luvina es encontrar sentados en sus mesas echando carreta y tomando tinto, vino o cerveza al pintor Umberto Giangrandi, al representante de CERLAC Bernardo Jaramillo, al grabador Juan Manuel Lugo, al artista Santiago Echeverry, al académico Julio Ponce de León y su hermana Ángela, y al multifacético Héctor Rojas Herazo y al escritor Pedro Badrián.

 

De igual manera, Luvina es también un punto de encuentro para todos los jóvenes y personas de diversos oficios que habitan ese sector inigualable de la ciudad que es el barrio La Macarena. Es por eso que con cierto orgullo Carlos afirma que “Luvina es el barrio”, pues la librería se ha consagrado como un espacio habitual para los vecinos que habitan esa zona, lo que en no poca medida se debe a la oferta  cultural que le ofrece regularmente a sus visitantes: en Luvina hay un club de lectura de entrada libre que se reúne todos los lunes a las 6:30 p.m, hay música en vivo todos los miércoles a las 6:30 p.m. por un costo de 12 000 para pagarle a los músicos y hay una función de cine en su segundo piso todos los sábados a las 5:30 p.m., cuya película depende del ciclo que haya programado Armando Russi, profesor de la Escuela Nacional de Cine. Asimismo en Luvina hay frecuentemente presentaciones de libros (este mes, el turno le correspondía a Pedro Badrián y a su última novela, El hombre de la cámara mágica, que iba a presentar en un conversatorio con el mismo Carlos) y exhibiciones de dibujos y cuadros de artistas bogotanos que habitan el barrio.

En cuanto a libros, Luvina se especializa – cómo no – en literatura latinoamericana pero ha ampliado paulatinamente su oferta para incluir clásicos de la literatura universal, ejemplares de literatura europea y volúmenes dedicados a las ciencias sociales. Eso sí, Carlos fue enfático al afirmar que en Luvina no hay un solo best-seller y que en ella tampoco se podría encontrar un libro de autoayuda o algo semejante. Por supuesto, uno de los autores más consentidos en Luvina es el mismo Juan Rulfo que, a pesar de que sólo publicó dos libros en su vida, ha inspirado numerosos ensayos y demás obras que pueblan las altas estanterías de la librería. Por lo demás, dado que Juan Rulfo es también reconocido por las fotografías que tomó de los remotos parajes mexicanos a los que lo llevó su empleo como miembro de la Secretaría de Gobierno y su pasión por el alpinismo, también se pueden hallar varios ejemplares que contienen las fotos que hizo este “maestro de la cuentística latinoamericana”, como lo describe Carlos. De hecho, Carlos nos comentó que el libro que él más aprecia en la librería es la primera edición de las primeras cien fotografías que se publicaron del escritor mexicano.

 

Para Carlos, “cualquier hombre que escriba y que lea, tiene que haberse acercado a Juan Rulfo”, pues él, con tan sólo dos libros, “dividió la historia de la literatura en dos”. ¿Qué mejor manera de rendirle homenaje a un escritor que uno tanto admira que abriendo una librería y facilitando así la lectura de su obra?

 

Dirección: Carrera 5 # 26C – 06                                      

Teléfono:2844157