Fotos: Cortesía Instituto Caro y Cuervo.

Miradas híbridas desde el Caro y Cuervo

Una serie de textos y fotos que se integran entre sí para iluminar rincones desconocidos, patios y galerías como hechizados, en la sede del Instituto Caro y Cuervo, en el antiguo barrio de La Candelaria, donde conviven la lingüística, la filología y la literatura.

2015/09/14

Como parte del Taller de No Ficción del IV Festival de la Palabra de Bogotá -dictado por el periodista Julián Gorodischer- los participantes salieron a “cazar” Instantáneas por el interior de la Casa de Cuervo y su cuadra en la Calle de la Fatiga. Esto fue lo que compartieron con Arcadia.

  Vida perra

 4:45p.m. Calle 10a con carrera 4a.

Lucía Gómez Amado

 

Soportas el frío raquítico de la montaña. Te vi por primera vez en la esquina, tumbado, durmiendo. Eres tiempo detenido mientras el hambre mengua.

Me contaron que sólo te moviste para calentar tu cuerpo al otro lado de la acera, donde hace un rato el sol alumbraba. Pienso en el frio que vuelve, en el hambre que vuelve, en esta perra vida.

 

Desencuentros

4:10 p.m. Frente al Caro y Cuervo.

Camila González

 

En un tono jovial, con un tinto en la mano y un cigarrillo incómodo en el dedo índice, le grita a su compañero de oficina: "Hermano, ¿usted cree que yo soy un banco de billetes?". Este es quizá el cuadro que se reproduce cada quincena, porque hay más deudas que plata. 

El espejo en la Casa de Cuervo

11:15a.m. Pasillo de entrada.

Flor Alba Garzón.

Desde el 1° de enero de 2016 nacionales y extranjeros encontrarán en la Casa Cuervo el espejo preferido por don Rufino José Cuervo. El montaje propone al visitante no verse en el espejo y perturbarlo hasta tal punto que no tenga más opción que la lectura de la frase: "Nada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente a la patria como la lengua".

El diccionario fue un comienzo

4:45 p.m. Primer patio.

Marcela Hernández

 

Un objeto de colección -el Diccionario de Construcción y Régimen- que pocos consultan: sueño que no alcanzó a ver finalizado el solitario Rufino José Cuervo.

 

Resquicio

4:35 p.m. Techo del baño de mujeres.

Claudia Garay

Llegó apresurada preguntando por la conferencia sobre el “Lenguaje de América”. Caminó con dificultad por el suelo empedrado hacia el salón de conferencias; pero los baños del pasillo la desviaron de la sala por unos minutos.

¡Adiós tensión!  Así, liviana, como el “sana que sana” paterno que recibía de niña después de sus constantes caídas, salió, no sin antes ojear el lugar y darse cuenta del agujero  en el techo, cargado de telarañas y, tal vez, de historias de antaño. Memorias, como las de sus juegos de infancia con amigos imaginarios, alrededor de la fuente del Museo de Arte Colonial. 

Ya en la sala e inmersa en innumerables recuerdos  que el resquicio emanó, disfrutó de la charla entre Eduardo Berti y el escritor español Use Lahoz, en la Casa Cuervo.

Filtros

4:19 p.m. Segundo piso.

John Blair.

 

Mientras estábamos tomando fotos en el taller:
- ¿Qué crees que se necesita para hacer un escrito de No ficción?
- Creo que lo primero sería interesarse por un tema, desglosarlo y extraer la información de la misma vida. Algunos te dirán que es necesario pasar por la academia para entender el concepto teórico y crear un estilo propio. Sea lo que escojas, es necesario transformar la curiosidad en resultados. Si quieres empezar a hacerlo, intenta con un ejercicio corto. Probablemente, si te gusta, encontrarás la manera.

Daguerrotipo

4:21p.m. Segundo piso.

Gonzalo Nieto

 

Las últimas luces de la tarde caen sobre el costado oriental de la Casa de Cuervo. Allí, las imágenes en blanco y negro evocan lo que el claustro fue alguna vez; lo que es ahora se descubre a diario, en las plumas blancas del cuervo que biografió el antioqueño Fernando Vallejo.

Otro Fernando, bogotano y de apellido Charry Lara, sugirió en sus escritos que a lugares como este se llega en silencio.

Despierto en la noche lleno de palabras, como envuelta entre las llamas de la música se levanta una casa en la distancia.

Tal vez se refería al lugar donde dictó cátedra. Tal vez, hace alusión a las paredes que nos encierran.

El género de la lengua

 4:15p.m. Segundo piso. Museo.

Carlos Tafur

En esta pared, cuyo acceso está actualmente restringido al público, se exhibía, hace unos 20 años, el retrato de alguien muy parecido a Rimbaud. Luego de indagar por la pintura, presumiblemente al óleo, el director del Instituto, el doctor Ignacio Cháves, nos dijo, acompañando sus palabras con una fuerte y estridente risa que, si bien el retrato parecía el del escritor francés, no lo era. Se trataba, enfatizó, de la esposa de Antonio Nariño, prócer de la Independencia, destacado a finales del milenio como el personaje colombiano de la historia. Su señora, Magdalena Ortega tuvo que sacar adelante 6 hijos e hijas, mientras su marido luchaba, primero contra los españoles y después contra los mismos nacionales. El retrato en cuestión, el de Magdalena, ha sido descolgado y, ahora, en esta pared se nos dice que la lengua es la Patria. Yo dudo, pensando en la señora Ortega, y pregunto: la lengua nativa, la lengua materna, ¿no será la Matria?

 

Gargantas secas

4:12. Segundo patio.

David Marroquin

 

Vasos y gargantas secas de versos. Festín de lenguas; entonces, lenguas secas. Sed de palabras. Salpicado de exposiciones, y el casco está casi lleno. Consumida pero presente. Empapadito de teorías. Garganta seca, más gargantas secas. Agua helada y fresca.

Caro en su pedestal

4:29p.m. Jardín del tercer patio.

Miguel Salazar

 

Surges fraternal cual sabio que me saluda con bonhomía y escucho, de pronto, los ecos de tu vida entera: los años de formación, la Academia y un noble retumbar de duermevelas se agitaban alrededor de este jardín. Trasplantado aquí a la Calle de la Fatiga; ¿es una simple ensoñación?

Va para ti un gesto y un vago retrato, nada más, que entre tenues tristezas hablan de ese otro relato, el de la excursión infinita y obstinada por las alegrías de esta casa suspendidas en el tiempo, en tu Santa Fe de siempre.

Paradojas

4:25 p.m. Segundo patio.

Fernando Marquéz

 

La imagen permite dar una mirada rápida a dos épocas diferentes. La arquitectura de la Casa de Cuervo, que data del Siglo XVIII, caracterizada por los espacios abiertos, mucha luz y una profusa arborización, contrasta con una práctica actual: la utilización de la piel como lienzo para dibujar, con resultados no siempre afortunados estéticamente. En todo caso, son tan difíciles de modificar como las construcciones antiguas.

 

Letras en la piel

9:25. Segundo patio.

Wendy Casallas

 

"Caro y Cuervo Ink" le hace un homenaje a las letras, en esta ocasión, a las que se llevan en la piel. "Pipo", tatuador de la ciudad de Medellín, aceptó la misión de acompañar al Instituto en esta jornada que pretende darle un reconocimiento a la lengua, corrigiendo los tatuajes que un error ortográfico dejó, pues, como dicen: “Hay algo peor que equivocarse en el papel: equivocarse en la piel”.

 

Océano

4:30 p.m. Segundo patio.

Diego Meneses

 

Solar. Un farol, una puerta. Establecer límites al espacio y al tiempo. Dividir en compartimentos estancos lo que era vastedad majestuosa y salvaje, sí, para salvajes. Crear lo ya creado en otras formas más cerca del origen para quedar, aun así, ciegos pensando en vencer a la oscuridad. Ya no entendemos el lenguaje de las estrellas y yo busco el océano detrás al giro de la visagra. Salir.

 

Ecos del pasado

4:12 p.m. Segundo patio.

Nicolás Rocha

 

“Lo pasado ha de ser clave de lo presente”, diría hace más de cien años Rufino José Cuervo, filólogo oriundo de Bogotá y pionero del Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana. Hoy, su figurar impresa en las puertas de cristal del instituto que lleva por nombre su apellido, para Jacques Lafaye podría ser “un Prozac ante las jaquecas del tiempo”. Es su imagen la que evoca el amor y el respeto a las letras. Acompañado por  Miguel Antonio Caro y con una abundante barba, es su retrato, que parece sacado de un camafeo, la insignia de su legado. Una puerta abierta al conocimiento.

 

Ayer y hoy en el patio de Caro y Cuervo.

11:45a.m. Primer patio.

Anetta de la Mar.

 


Por la mañana trataba de tomar una foto de la enorme piscina de la fuente que se encuentra en el primer patio de esta casa. Hace 19 años, ésta no interrumpía el tránsito por el lugar más sagrado para la lengua y la literatura colombiana. Estudiaba en el Instituto Caro y Cuervo, me moría de frío y salía al patio que no tenía fuente y donde había poca gente.

Algo ha cambiado. Las personas fluyen por el mismo lugar todo el tiempo. Hago clic escuchando las voces. No tengo foto física de cuándo entré por primera vez en la casa de blanco y verde. Pero al recuerdo no lo he perdido. Lo guardo en el lugar más íntimo (mi memoria de un vida llena de personas y pocos patios tan lindos).

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