Clara López Obregón - Alcaldesa (D), Catalina Ramírez Vallejo - Secretaria de Cultura. Foto: Alcaldía Mayor

Un Plan para Bogotá

Como parte del Congreso de Cultura y Desarrollo, que se llevará a cabo entre el 24 y 25 de noviembre, la Secretaría de Cultura lanzó su Plan Decenal de Cultura vigente hasta el 2021.

2011/11/25

Por Revista Arcadia

Día 1

Al recién inaugurado auditorio Huitaca, ubicado en la Alcaldía Mayor de Bogotá con un aforo de 500 personas, no le cabía nadie. Eran las nueve de la mañana y el Primer Congreso de Cultura y Desarrollo de Bogotá estaba a punto de empezar. Organizado por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, con el apoyo de la Universidad del Rosario, durante el primer día del Congreso –realizado del 24 al 25 de noviembre– se planteó una reflexión sobre la cultura como factor de desarrollo, no solo en el sentido económico, sino como generadora de diversidad e inclusión social.

Por eso, el principal objetivo del evento fue el lanzamiento del Plan Decenal de Cultura de Bogotá 2012-2021, cuyas metas van en sintonía con las ideas expuestas en el Congreso, entre otras, la mencionada por la alcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, al inicio de su discurso inaugural: “Sin la cultura no puede haber desarrollo”. “Bogotá no puede más con soluciones cortoplacistas y la planificación ha sido nuestro talón de Aquiles”, enfatizó la alcaldesa.

El Plan Decenal de Cultura de Bogotá es, justamente, un “instrumento de planificación de mediano y largo plazo que permita orientar las acciones del conjunto de instituciones del sector y de los agentes del campo de la cultura en el Distrito”.

María Clemencia Pérez, directora de Arte, Cultura y Patrimonio de la Secretaría, explicó que el primero de los tres enfoques con los que cuenta el Plan es el de derechos, es decir, que uno de sus propósitos fundamentales es garantizar los derechos culturales para los ciudadanos. Los otros dos enfoques buscan romper la inequidad y convertir la ciudad en un territorio de inclusión. El Plan tiene, además, tres subcampos: Prácticas culturales, Artes y Patrimonio y unos ejes transversales que dan prioridad a la participación ciudadana. De hecho, una de las conclusiones de la jornada fue el acierto del documento al proponer un enfoque de derechos e involucrar a cerca de 1500 ciudadanos en su construcción. “El Plan nace con un buen pronóstico gracias a su espíritu participativo”, aseguró Carlos Villaseñor, abogado mexicano, representante de la Unesco y uno de los expositores del Congreso.  

Las ponencias

Sin duda, la importancia del Plan Decenal se confirmó a partir de las ponencias de los invitados: el mencionado Carlos Villaseñor; Lucina Jiménez, antropóloga mexicana y especialista en educación artística, Mónica Lacarrieu, filósofa argentina; Ramiro Osorio, director del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo; María Adelaida Jaramillo, especialista en desarrollo social, y Gonzalo Castellanos, asesor de proyectos y políticas culturales.

En su intervención, Villaseñor habló sobre la incidencia del ambiente local en las prácticas culturales y señaló que estas pasan por transformaciones constantes pues, de lo contrario, serían consideradas bienes patrimoniales. “Las prácticas culturales –afirmó Villaseñor– son un proceso dinámico observable pero no asible. Podemos ver un río, pero no fijarlo”. Y en ese sentido, aplaudió que el Plan no solo reconozca la movilidad de las prácticas, sino su heterogeneidad. “Esta oferta de códigos y prácticas genera mayor libertad cultural. Una política que muestre lo homogéneo no está bien. De ahí, la importancia de la participación”.

Un plan de cultura, concluyeron Villaseñor y María Adelaida Jaramillo, es un ejercicio político de participación en el espacio público en el que los ciudadanos discuten sus distintas maneras de conocer el mundo. La construcción de conocimiento no es una norma dirigida del centro a la periferia, sino que surge a partir de unas herramientas necesarias para fomentar las habilidades y competencias. “Me interesa que mis hijos conozcan a Mahler y Beethoven, pero me interesa más darles herramientas para que reconozcan la diversidad cultural y puedan solucionar sus conflictos”, dijo Villaseñor.  

De ahí que el sustento político del Plan Decenal sea la Constitución del 91 que reconoce a Colombia como una nación pluriétnica y multicultural. Queda, no obstante, el reto de que el Plan traspase los límites del sector cultural. Un reto grande si se tiene en cuenta la respuesta dada por el auditorio ante la inquietud de María Adelaida Jaramillo: ¿quiénes no vienen del sector cultural? Entre 500, solo cinco personas levantaron la mano.

El tema de la participación y apropiación de las prácticas culturales fue de la mano con la ponencia de Lucina Jiménez, quien comenzó hablando de ciertas creencias de las que una sociedad se debe desprender: las artes pertenecen a las élites, hay una división entre creadores y consumidores y entre coleccionistas y compradores, el arte viene de la inspiración y es per sé y bonito. “La separación del arte respecto a la vida humana es lo que no nos deja avanzar”, afirmó Jiménez.

Jiménez habló sobre su trabajo en Chiapas con la Fundación ConArte, de la que es directora, que vincula la enseñanza del arte a la sociedad. Las conclusiones de su ponencia fueron las siguientes: primera, el elemento clave para el ejercicio de los derechos culturales y la inclusión social es la educación. Segunda, la educación en artes es un derecho fundamental. Tercera, las artes deben dejar de ser apéndices del subsidio público y generar su propia sostenibilidad a través del capital que constituyen los lenguajes artísticos y de la multiplicidad de actores que participan en los procesos artísticos. Ramiro Osorio puso el ejemplo del Teatro Julio Mario Santo Domingo como una institución financiada no solo por el Estado, sino por capital privado.

El primer día del Congreso terminó con una conversación entre Mónica Lacarrieu y Gonzalo Castellanos sobre patrimonio, a partir de la experiencia de Lacarrieu en distintos casos de bienes patrimoniales de Buenos Aires.

Para hoy se espera un panel con los secretarios de cultura de Cali, Manizales, Medellín y Bogotá y una jornada de recomendaciones para el desarrollo del Plan Decenal.

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