Carlos Villaseñor

Un Plan pertinente

Entrevista a Carlos Villaseñor, abogado mexicano, designado por la Unesco como experto en políticas culturales.

2011/11/25

Por Revista Arcadia

¿Qué aspectos destaca del Plan Decenal de Cultura de Bogotá?

Me llama la atención ese tercer ámbito de la práctica cultural porque de lo que se trata es precisamente de dar visibilidad a lo que hacemos todos los días, a cómo nos relacionamos porque finalmente eso es lo que le da sentido y realidad a nuestra diversidad. Somos lo que vemos y lo que hacemos y en ese sentido la recuperación, investigación, fomento y salvaguarda de la práctica cultural me parece un hecho destacable del Plan.

Usted ha participado en la elaboración de planes culturales para ciudades como Barranquilla y Medellín. ¿Qué diferencias encuentra entre esos planes y el de Bogotá?

El caso de Barranquilla es especial en el sentido de que no tienen una gran tradición en la elaboración de planes, de instrumentos jurídicos y procesos administrativos y durante la pasada administración lo que se logró fue establecer el mecanismo para hacer transparente el concurso tanto para el Carnaval como para el resto del portafolio artístico, que son las becas a los creadores. Fue un arranque con mucha participación social. Las bases de ese plan implican reconocer los acumulados y evitar que se pierdan. En el caso de Medellín, el abordaje del plan cruzó por el impacto internacional que tiene la cultura que se está desarrollando en Medellín, sobre todo en términos sociales: la cultura de las bibliotecas, la cultura del metro, que más que hacer hincapié en la estética lo ha hecho en el impacto social de las políticas culturales. El de Bogotá es un plan para una gran metrópoli, cercana a las 8 millones d habitantes, donde hay un proceso cultural consolidado y se trata de darle un cambio de visión mucho más democrático y participativo.

¿Qué necesita el Plan Decenal para desarrollarse?

Ser pertinente. Por una parte hubo un proceso de participación social que se encarga de que se desarrolle, se lleve a cabo, se respeten sus lineamientos y se cumplan sus objetivos. Pero, si no hay una apropiación social, realmente resulta muy difícil la continuidad del Plan. También en la medida en que se le den elementos de formalización jurídica. El segundo paso sería que hubiera un proceso de aprobación formal dentro del presupuesto ordinario, no solo del de la estampilla procultura, para el mantenimiento de la infraestructura, para el mantenimiento del personal y para la inversión en las acciones de desarrollo.

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