Elvira Cuervo

Controvertido y legitimado

Durante estos diecisiete años de vida del Ministerio de Cultura, la gran mayoría de quienes han ocupado esa cartera, han sido personajes reconocidos y vinculados al medio cultural tales como: Ramiro Osorio, Juan Luis Mejía, María Consuelo Araújo y actualmente Mariana Garcés.

2014/08/06

Por Elvira Cuervo de Jaramillo

En 1992, un señor para mí desconocido con un dejo mexicano en su tono de voz, me llamó por teléfono para pedirme el favor que lo recibiera en mi casa. Era Ramiro Osorio, quien me ofreció la Dirección del Museo Nacional, la cual acepté de forma inmediata por haber prácticamente aprendido a caminar en ese recinto, sin medir lo que me iba a encontrar en la realidad. La siguiente semana los dos fuimos a visitar el Museo, recorrido nos produjo la más deplorable y triste impresión. Yo me arrepentí de haber aceptado el cargo y  Osorio, al ver el estado de abandono de los diferentes gobiernos colombianos hacia el más importante ente cultural del país, me ordenó hacer lo que fuera necesario para sacar de la postración en que se encontraba el Museo Nacional de Colombia.

Con el apoyo de los dos directores de Planeación Nacional, José Antonio Campo y Armando Montenegro y de los Ministros de Educación Maruja Pachón y Arturo Saravia, se apropiaron los recursos necesarios para la restauración integral del Museo. En 1997 se entregaron las nuevas salas que fueron montadas con la asesoría de los expertos museógrafos enviados directamente por el Museo de Louvre, con un nuevo guión liderado por la antropóloga- arqueóloga Clara Isabel Botero y por la artista e historiadora Beatriz Gonzalez y aceptado  sin reparos, críticas u objeciones por parte de los historiadores, arqueólogos, antropólogos y curadores de arte, labor que fue reconocida nacional e internacionalmente. Fue la época en que se gestionaron para el deleite de los colombianos, las mejores exposiciones que se hayan presentado en el Museo Nacional como Henry Moore, Pablo Picasso, Rembrandt, la colección Rau, los Guerreros de Terracota, el barón von Humboldt, las colecciones del BBVA, Sorolla en gran formato, Armando Reverón y el Señor de Sipán y de otras de carácter histórico   como laGuerra de los Mil Días, Policarpa Salvarrieta y Tiempos de Paz, entre otras muchas.  

Seguramente por esa labor fui nombrada como viceministra de cultura por el presidente Álvaro Uribe Vélez. Durante ese gobierno, se le dio un enorme impulso a la creación de grupos musicales, bandas, orquestas juveniles, orquestas infantiles y las bibliotecas municipales. Al retirarse María Consuelo Araújo fui nombrada en su reemplazo.  Encontré que 609 municipios de Colombia contaban con nuevas bibliotecas perfectamente dotadas y que en más de 900, ya habían sido creadas las bandas de música y las orquestas juveniles; se estaba cumpliendo a cabalidad con la frase del presidente, Álvaro Uribe que “un niño que toca un instrumento, jamás empuñará un arma”. Como es apenas natural por pertenecer al mismo gobierno, continué con el mismo equipo y con los mismos programas que encontré al posesionarme.

Sin embargo, emprendí nuevas gestiones para reforzar lo conseguido y gracias a la fundación Bill y Melinda Gates y con el apoyo del Ministerio de Comunicaciones, se gestionaron los equipos y  el acceso a internet la mayoría de las bibliotecas existentes poco tiempo después ya retirada del cargo esta solicitud se hizo realidad. Así mismo, se continuó con la consecución de recursos para la construcción de más de treinta de nuevas bibliotecas y para la dotación de instrumentos musicales a través de la Embajada del Japón. Se creó el Premio de Gastronomía Colombiana, el cual ha sido un completo éxito para el desarrollo de esa costumbre prácticamente desconocida hasta ese momento en Colombia. De igual forma, se inició la restauración del recientemente entregado por el gobierno del presidente Santos, del Teatro Colón de Bogotá, la reconstrucción total de la casa natal de Gabriel García Márquez –inicialmente solo  se encontraron  los cimientos- la distribución de los espacios y el guión museográfico investigado y elaborado por un grupo encabezado Alberto Abello Vives de acuerdo con el libro “Vivir para Contarla” los cuáles fueron aprobados personalmente Gabo en diferentes sesiones en que se los presenté.

No fue fácil el manejo del patrimonio inmueble, pues no acababa de sentarme en el escritorio del flamante despacho ministerial, cuando estalló el escándalo que ocupó incompresiblemente a todos los medios de comunicación durante varios días: La restauración del Bien de Interés Cultural y la construcción de un respetuoso centro comercial con numerosos parqueaderos subterráneos, en una de las últimas y simbólicas quintas de Chapinero, Villa Adelaida. No hubo periódico, editorial, revista, noticieros de radio o de televisión que no tocara el tema promovido por la Sociedad de Mejoras de Ornato de Bogotá (entidad a la que le serví ad honorem durante más de veinte años) en contra del Ministerio, al proyecto y por supuesto de quién ocupaba el cargo. Nunca entendí  el por qué un tema tan baladí tuviera la difusión e importancia que le dieron en los medios locales y nacionales y que fuera incluso tratado de la manera irresponsable y calumniosa por el Consejo de Bogotá. El proyecto se abortó de común acuerdo con la Alcaldía Mayor y ahí está para la vista de todos los bogotanos Villa Adelaida cayéndose a pedazos, en ruinas,  su entorno convertido en un muladar sin que nadie se preocupe, ni siquiera sus beligerantes vecinos, por el futuro de ese predio localizado en el norte, junto al Centro Internacional de Negocios en plena carrera séptima de Bogotá.

            Considero que el antes controvertido y hoy por hoy legitimado Ministerio de Cultura, ha demostrado ser  un adolescente de diecisiete años que hasta ahora no ha tenido las crisis propias de su edad, que está  presente, activo, eficientemente honesto y lleno de vida atendiendo el desarrollo de la cultura en todo el país, el cuál con seguridad si el país progresa, como todos lo esperamos, cada vez tendrá mayor protagonismo e importancia tal como sucede en los países plenamente civilizados y desarrollados, adonde la cultura es el tema más importante de la vida diaria, pues los otros temas como la salud, la educación, la infraestructura y la seguridad, ya los tiene completamente resueltos.

 

 

 

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