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Preguntas: sí. Respuestas: no.

Alejandro Martín reseña "Navego, luego existo. La vida en el universo de la virtualidad" de Heiner Catañeda. Editorial Universidad de Antioquia.

2012/04/18

Por Alejandro Martín Maldonado.

Este libro constituye una singular especulación de ambiciones filosóficas alrededor de las implicaciones metafísicas de Internet. Suena un poco enredado y lo es: sin hacer ninguna mención a temas concretos de Internet (Wikipedia, blogs, Google) elabora una reflexión sobre los seres virtuales en abstracto y brincando de cita en cita (hay casi una por página) de clásicos de la “cibercultura”, el autor arma su propia teoría sobre el cambio que Internet significa para las subjetividades, clasificando las nuevas identidades en Internet.

El mayor aporte del libro está en el punto de partida que asume Heiner Castañeda de que Internet significa un cambio radical en la esencia del ser humano y no un desarrollo tecnológico más. Esto no es algo radicalmente nuevo, y parte, como la mayoría de los que inician esta reflexión, de la base que dejó sentada Marshall McLuhan.Esta ambición filosófica pone las preguntas en el lugar correcto.

Sin embargo, los ensayos de respuesta van todos desencaminados. Por un lado, contrapone Internet a una caricatura del mundo científico, a partir de lecturas superficiales de sus críticos más reconocidos (Kuhn, Feyerabend, Rorty), y opone un conocimiento “elitista” de la ciencia a uno “democrático” de Internet. Sin darse cuenta de que la comunidad científica fue la primera en abrazar Internet y sin notar cómo el diálogo científico en Internet ha sido tremendamente productivo. Y no analiza Wikipedia, que constituye un modelo interesante de construcción del conocimiento con un fin análogo al científico y que a la vez aprovecha las potencialidades de la Red. Tampoco se da cuenta de que el elogiado software libre, por ejemplo, se parece mucho a la manera como se desarrollan las teorías científicas dentro de su criticada ciencia “normal”.

Pero lo más grave es cómo yerra en su teoría del sujeto (eje del libro). Al oponer radicalmente el sujeto en Internet al sujeto en la vida real, se pierde quizás de lo más interesante que tiene lo virtual para aprender a conocernos como sujetos. El autor se apoya en muchas de las teorías del siglo veinte (Foucault, Barthes, Deleuze) sobre el carácter textual de las identidades, en las que se planteó la forma como los sujetos se constituyen en el lenguaje, en el diálogo con los demás, en su narrativa interna. Sin embargo, Castañeda las aplica al sujeto-texto de Internet como si fuera algo radicalmente distinto de la persona que allí interactúa.

Internet plantea preguntas muy hondas, y apenas comenzamos a elaborar las verdaderas cuestiones y a buscar respuestas. Pensar a fondo lo virtual es clave porque no es una pura reflexión teórica sino que puede relacionarse de muchas formas con nuestros modos de habitar y configurar el mundo que estamos creando. Por eso la invitación del libro resulta crucial para que desde las distintas disciplinas se elaboren y profundicen las preguntas apuntando a respuestas que aprovechen tanto las experiencias personales como los estudios empíricos de lo que está sucediendo en la Red, las múltiples elucubraciones teóricas y las distintas tradiciones filosóficas que tantas ideas claves tienen para aportar.

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