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Resistencia total

Jorge Eduardo Espinosa reseña "El camarada" de Takiji Kobayashi. Editorial Ático de libros.

2012/04/18

Por Jorge Eduardo Espinosa.

A Takiji Kobayashi lo asesinaron el 20 de febrero de 1933. Unas horas antes, cuenta su biografía, la policía japonesa lo torturó y lo abandonó, desnudo, en el frío del invierno japonés. Tenía veintinueve años. El camarada, novela en la que Kobayashi trabajaba cuando fue detenido, es una detallada descripción de una célula del ilegal Partido Comunista de Japón. El camarada Yasuharu, personaje principal de la novela, se infiltra en una fábrica de armas y empieza a coordinar una protesta por el despido masivo de cuatrocientos trabajadores temporales. Entonces, uno de sus camaradas, capturado por la incisiva policía secreta japonesa, lo traiciona, lo que obliga a Yasuharu a “sumergirse” y pasar a la clandestinidad.

Pretende Kobayashi, además de mostrar la condición de explotación que viven miles de trabajadores japoneses, dejar un manual práctico para que otros camaradas, leyendo su novela, entiendan algunos mecanismos de la combinación de las formas de lucha. “Nuestra estrategia debía suponer un auténtico enfrentamiento y para lograrlo debíamos adaptarnos a la estrategia serpenteante de la burguesía”, dice Yasuharu. Hay, también, reflexiones morales y éticas sobre lo que implica ser un revolucionario y un comunista comprometido con la clase proletaria: “Yo había dicho que tenía que huir del refugio porque aceptaba que nadie podía aguantar tres días sin confesar, pero esa actitud mía no era propia de un bolchevique”.

El camarada es, por supuesto, una novela autobiográfica. Y es claro que las experiencias de Kobayashi, varias veces detenido y torturado, ayudan a que el libro asemeje un testimonio que poco o nada tiene de ficción. No solo emociona el realismo del relato, también la descripción de la deplorable condición de la clase trabajadora: “Nosotros no podemos ni susurrar palabras de amor”, dice una trabajadora enamorada que no puede declarar a otro trabajador lo tanto que lo quiere.

Queda en la memoria el momento en que Yasuharu, identificado y perseguido por la policía, se ve obligado a romper todo vínculo con su madre, único familiar que tiene todavía. Aquellos ideales de eso que llama “luchar contra los poderosos” y “comportarse como un verdadero bolchevique”, le indican que debe seguir un camino que implica sacrificarlo todo. Hasta la vida.

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