Santiago Gamboa, Sergio de la Pava & Lina Meruane

“En la literatura somos tanto asesinos como víctimas”

Los escritores Santiago Gamboa, Sergio de la Pava y Lina Meruane charlaron sobre cómo la literatura aborda el tema de la violencia y retrata a las víctimas y a los victimarios.

2015/01/31

Por José Ángel Báez

Uno de los grandes debates que siempre ha existido en la literatura es cómo narrar la violencia y retratar a las víctimas. En este Hay Festival esas preguntas surgieron en una charla que sostuvieron la escritora chilena Lina Meruane, el colombiano Santiago Gamboa y Sergio de la Pava, hijo de inmigrantes colombianos nacido en Nueva Jersey

¿Se debe escribir sobre lo que se vive?, fue la pregunta que dio inicio a la discusión en la que Gamboa afirmó que debería ser así y recordó que “todos asistimos a la muerte de nuestro padre con El olvido que seremos. Hizo así referencia a la novela de Héctor Abad Faciolince que narra cómo su papá, Héctor Abad Gómez, fue asesinado en Medellín por su activismo y se convirtió en uno de los libros más importantes de lo que va del siglo en el país.

Sin embargo, el caso colombiano, lleno de episodios dolorosos, no puede ser comparado con el de otros países. “La gente no se mata del mismo modo en ninguna parte” recalcó Gamboa.

Una de las conclusiones de este conversatorio es que a pesar de que se viva en un contexto violento no todos los escritos tienen que tener esa temática. Por ejemplo, Sergio de la Pava admite que el tema de la violencia nunca le ha interesado porque esta es el lenguaje del idiota, de aquel al que le faltan palabras. “Intelectualmente no me interesa”, insistió.

Entretanto Meruane, que se refirió al tema de víctimas, expresó que una narración no cura las heridas sociales, que es un tema bastante complejo que la literatura no va a resolver y lo necesario en esos casos es lucidez política.

Los tres escritores reunidos tienen en común que sus libros han abordado este tema. Lina Meruane, autora de Fruta podrida, Sangre en el ojo y de una crónica llamada Volverse Palestina, ha abordado el tema del mal de forma recurrente. Ella, que es de origen palestino, estuvo en esa región del mundo y admite que se sintió afectada con lo que allí vio, pues le recordó la época de la dictadura chilena. “Esa fue mi forma de sanar la violencia”, aseguró.

Por su parte, de la Pava en su obra Una singularidad desnuda, que fue rechazada por varias editoriales de Estados Unidos, hace una aguda crítica a la justicia de ese país, y nadie mejor que él para hacerlo, pues es abogado de oficio en la corte de Manhattan.

Gamboa también ha tocado el tema de la violencia en sus novelas Perder es cuestión de método y Plegarias nocturnas. Esta última es la historia de dos hermanos que viven en la época de Álvaro Uribe. “Se sentía una atmosfera terrible en el país, uno sentía que no podía hablar de ciertos temas”, señaló.

Otra de las ideas a destacar es que nadie decide escribir sobre violencia pero esta aparece cuando el escritor le va dando forma a su obra porque en toda ficción de esta naturaleza debe de haber tanto víctimas y victimarios. Al respecto Gamboa afirmó que “en la literatura somos tanto asesinos como víctimas”.

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