Sylvie Simmons, Juan Luís Guerra y Brian Eno.

Tríptico sonoro: Guerra, Eno, Cohen

La música se hizo sentir en el primer día del Hay Festival Cartagena 2015. Sus protagonistas: Juan Luis Guerra, Brian Eno y Leonard Cohen.

2015/01/29

Por Christopher Tibble

“Si uno quiere a su esposa se quiere a sí mismo”

El Hay Festival Cartagena empezó el 29 de enero al medio día en el Teatro Alfonso Mejía, ubicado hacía la periferia del casco histórico de la ciudad. Por los menos dos horas antes de que comenzara ya había filas cercando la cuadra. La gente, a sol y sombra, esperaba impaciente. No tanto para que arrancara el festival, sino más bien para poder ver a el primer invitado: el cantautor Juan Luis Guerra.

Cuando salió al escenario, acompañado por el director de El Tiempo Roberto Pombo, el dominicano recibió la ovación del teatro entero. Los aplausos, sin embargo, se convirtieron al instante en reclamos que pedían mejores micrófonos e iluminación. Superado el tropiezo, Guerra entretuvo al público durante una hora en una inauguración que pareció más un concierto que una charla.

Así, el músico tocó estrofas de algunas de sus canciones más famosas y en los intervalos reveló detalles de su carrera profesional, como cuando decidió estudiar música en Estados Unidos para acercarse al mundo del jazz y como, por insistencia de sus padres, cursó durante dos días una carrera administrativa antes de hacerle entender a su madre que lo suyo era la música.

“Hay que pensar en la música como un proceso y no como un producto”.

Brian Eno, el padre de la música ambient, se autodefine como el resultado de un educación radical. Cuando tenía 16 años dejó el campo inglés y partió a una escuela de arte con el sueño de algún día pintar como Renoir o Mondrian. El primer día de clases llegó cargando una caja de pinceles y tubos de color. Pero, para su sorpresa, su maestro le dijo que no la necesitaría. En cambio, le pidió que enumerara las características de su personalidad. Luego le dijo: “ahora quiero que durante las próximas doce semanas actúe al contrario de lo que escribió”.

El músico inglés aseguró, durante su charla con Georgina Godwin en el Hay Festival, que los dos años en que pasó en esa escuela le permitieron acceder a nuevos conocimientos, no solo artísticos, sino también musicales. “En esa época la educación musical en Inglaterra era aburridísima, y los compositores de vanguardia no visitaban esas escuelas. Visitaban las de arte, como la mía”. Desde entonces, y gracias a influencias como la de John Cage, Eno empezó a concebir la música de forma conceptual. Llegó a la conclusión que las canciones no tenían que ser algo puntual y definido. Podían, en cambio, ser algo mucho mayor: una experiencia espiritual y, en algún sentido, eterna.

“Por ese entonces se me ocurrió que cuando alguien compra una obra de arte y la cuelga en el muro de su casa, no la mira todos los días. En vez, cada tanto vuelve a ella, la revisita y le da placer. Pensé que tal vez podía pasar lo mismo con la música. Como un estado al que uno regresa de vez en cuando. Quería hacer música que fuera como sentarse al lado de un río. Que, como el río, fuera siempre constante y al mismo tiempo cambiante”.

Gracias a ese tipo de ideas surgió la música ambient, con unas melodías que, en vez de tener una estructura clásica de clímax y desenlace, buscan generar una estado particular a través de la repetición, la monotonía y los leves cambios. Aunque Eno es considerado como el padre de ese género, el inglés curiosamente no se considera un músico en el sentido estricto de la palabra, si bien tiene más de 800 piezas a su nombre. Eno prefiere el término compositor, en parte por su sinfín de colaboraciones con otros grupos y también porque define su trabajo como la composición de sistemas.

“Leonard quiso ser un poeta porque en esa época no existían las estrellas de rock”

La historia entre el cantautor Leonard Cohen y la biógrafa de músicos de rock Sylvie Simmons se remonta muchos años. Específicamente al día en que a Simmons le dio por primera vez la regla. Ese tarde la inglesa, algo triste, compró una recopilación de canciones en formato LP. “Puse el disco y ahí había una canción de Cohen llamada Sisters of Mercy. Su voz, como el sonido de una catedral, me impresionó por su extraña mezcla entre la intimidad y la autoridad” aseguró la escritora.

Desde entonces comenzó un largo periplo entre los dos que concluyó hace dos años con la publicación de Soy tu hombre: la ida de Leonard Cohen, una biografía que ha sido aclamada tanto por la crítica como por su protagonista. El libro, de casi 600 páginas, repasa toda la vida del músico canadiense y, de alguna forma, lanzó la carrera musical de Simmons, quien empezó a cantar canciones de Cohen para promocionar la biografía. Recientemente traducido al español, la inglesa presentó el libro en el Hay Festival y concluyó la noche con música de ella y de Cohen.

“La primera vez que lo conocí fue cuando él terminó de vivir cinco años en un monasterio, hace unos diez años. Pasamos tres días juntos, hablando horas. Cuando vi la entrevista me di cuenta de que había eludido tantas preguntas que pensé: este hombre es un hipnotista profesional. Desde entonces supe que quería hacer un libro sobre él”, dijo Simmons durante la presentación del libro.

La escritora, con voz suave y apariencia frágil, aseguró que le costó mucho trabajo hacer el libro. “Escribir sobre alguien que está vivo es complejo, no se siente tan bien estar persiguiendo a la persona, buscando siempre un poco de información. Además, los artistas muchas veces no son los mejores testigos para sus historias. Muchas veces sus recuerdos no son los mejores”.

Durante el evento, mediado por Jacobo Celnik, Simmons hizo un repaso de la vida de Cohen: su acomodada infancia en Quebec, donde su padre manejaba una empresa de trajes elegantes; el momento en que descubrió en una librería de segunda la obra de Federico García Lorca, una de sus principales influencias; las varias musas que lo acompañaron en Nueva York y Europa; su amistad con Bob Dylan; sus prolongados episodios depresivos; y su vida en el monasterio, que terminó en parte porque se quebró y se vio obligado a volver a tocar en vivo.

Antes de tocar un set de canciones, la inglesa concluyó con voz trémula que Cohen, a diferencia de muchos músicos, triunfó al final: “Es increíble. Casi todas las vidas de las estrellas de rock son trágicas. Pero Cohen, cuando vuelve a tocar después de quebrarse frente a audiencias de 100.000 personas, se sintió amado por el público, con el cual hasta ese momento nunca había tenido una muy buena relación. Recibió una inundación de amor, justo en la época cuando superó la depresión. De alguna forma, ha dignificado la vejez”.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación