La sirvienta y el luchador

Horacio Castellanos Moya (Tusquets)

Esta es una historia que gira sobre un único eje incontrolable: la violencia. El Vikingo, el luchador, un viejo campeón de lucha libre, ya derrotado, olvidado, malvive sus últimos años trabajando en la Policía. Lleva una vida monótona, lleno de frustraciones y rencores. Custodia presos y retenidos, por lo general comunistas, que luego son torturados en las profundas mazmorras del régimen en el Palacio Negro. Estos detenidos tienen familias, gente que los busca. María Elena, la sirvienta, busca a sus patrones y en ese proceso es testigo de las más terribles vejaciones. Empieza entonces una sed de verdad y la necesidad de encontrar y defender a los desaparecidos. Toda su historia y la del Vikingo devienen una poderosa metáfora sobre la impotencia de los marginados y la brutalidad de la violencia política. Con su vibrante y estricta prosa, y unos diálogos secos y contundentes, dignos herederos de Rulfo, el salvadoreño Castellanos Moya cuenta una vez más la misma historia que lo obsesiona: una donde el relato oficial se desdibuja para revisitar, a través de los sentimientos más secretos, las zonas oscuras del pasado reciente de Centroamérica.

Ciudad abierta

Teju Cole (Acantilado)

No es fácil, después de Paul Auster y Philip Roth, ubicar una novela en Nueva York sin correr grandes riesgos. Pues bien, este joven escritor de origen nigeriano ha superado formidablemente estos riesgos y ha logrado escribir una novela distinta y de una fuerza indudable. Sobre el autor se dice en la solapa que es escritor, fotógrafo e historiador del arte, oficios que se ven enteramente reflejados en esta su primera y magnífica novela. El ojo del fotógrafo se manifiesta en singulares detalles de la ciudad, ángulos originales que así como su conocimiento del arte y de la música, le dan una dimensión intelectual de mucho peso. El protagonista, un psiquiatra africano que hace su residencia en un hospital neoyorkino, lleva de la mano al lector tanto por las calles de esta siempre sorprendente ciudad, como por pasajes de su mente de psiquiatra que se adentra en reflexiones sobre los dolores, las dudas, los fracasos de quienes acuden a su consulta y que conforman esa masa heterogénea que habita la ciudad más cosmopolita de Occidente. Sin lugar a dudas, la originalidad de esta voz narrativa ha logrado, en una primera novela, ubicar a este autor en un lugar de primera línea en la narrativa contemporánea.

Galilea

Ronaldo Correia de Brito (Adriana Hidalgo Editora)

Muy apropiada es la famosa frase de la Ana Karenina de Tolstoi para hablar de esta novela: “Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas a su propia manera”. Correia de Brito (Ceará, Brasil 1951), ofrece el relato de una familia signada por ancestrales misterios y escabrosas relaciones que, después de muchos años, se reúnen en torno al abuelo moribundo, personaje que nunca ha abandonado sus tierras, custodiando el pasado y los mitos familiares. Un relato perturbador sobre el retorno a los orígenes a través del paisaje desértico, implacable del sertao, combinado con singulares recuerdos que oscilan entre la ternura y el pánico, ante el reencuentro con historias y emociones no del todo comprendidas por los protagonistas. El misterio, lo secreto ronda por toda la novela y no deja disminuir la tensión narrativa. Adonias, el protagonista (quizás álter ego del escritor, ambos médicos de profesión), acarrea el fardo del remordimiento y opta por el silencio. Esta brillante novela le mereció a Correia de Brito el mayor premio literario que ofrece el Estado brasileño: el premio San Pablo de Literatura.

La muerte del padre

Karl Ove Knausgard (Anagrama)

La muerte del padre es el primer volumen publicado en español de una serie que solo puede denominarse como una autobiografía confesional. Knausgard ha realizado una especie de proeza literaria al escribir seis novelas, cerca de tres mil quinientas páginas, que en conjunto ha denominado Mi lucha, de la que esta es el primer volumen y cuyo eje central gira alrededor de la muerte de su padre. Lo sorprendente de este libro es la voz tan natural, la absoluta y casi hiriente sinceridad con la que la voz narrativa relata los acontecimientos y emociones que determinaron una adolescencia llena de dolores, incomunicación, soledad y desasosiego. El relato logra sacudir profundamente al lector: se necesita tanto valor como pericia para lograr una comunicación tan directa y efectiva. La narración de los episodios más triviales de la vida cotidiana está hecha en un tono tan personal y profundo, que actúa como un incómodo espejo en el que el lector se mira, obligado a reflexionar sobre su visión de mundo y su propia biografía. Esta inquietante saga ha sido todo un fenómeno tanto en ventas como de crítica y ha obtenido en su país natal, Noruega, los más prestigiosos premios literarios.

Las baladas del ajo

Mo Yan (Kailas)

Resulta casi imposible creer que el escritor chino Mo Yan es afecto al régimen y que la Academia sueca le concedió el premio Nobel como un gesto político hacia el gobierno de su país. Después de leer una novela como esta, en donde el sentimiento que irradia es compasión por unas personas humilladas e inmersas en el dolor y la miseria, comprendemos a cabalidad que el pemio ha sido acertadísimo. Hay una crítica contundente a la fallida Revolución Cultural que exacerbó la injusticia, la ignorancia y la corrupción de los funcionarios del régimen que en su nombre cometen toda clase de ignominias y atropellos. Hay aquí conmovedores relatos sobre la brutalidad con que son tratadas las mujeres según unos parámetros ancestrales, cuya inhumanidad e irracionalidad resultan casi inverosímiles. La narración de la vida de horror que padecen los campesinos de la región, está realizada con una combinación de poesía, humor y fuerza narrativa que el lector no puede menos que tomar atenta nota de cómo es esa China recóndita, pero real, y que no es historia del pasado: está sucediendo en este mismo instante, en pleno siglo XXI.

El cuerpo en que nací

Guadalupe Nettel (Anagrama)

Con su mundo inquietante y oscuramente onírico, la escritora mexicana Guadalupe Nettel se ha ubicado con justicia entre las mejores narradoras del continente. Con El cuerpo en que nací, sorprende a sus lectores con un relato autobiográfico confesional, un largo monólogo en el que narra su propia infancia. A veces la narración parece un ajuste de cuentas con unos padres incoherentes, que encarnaban confusamente el hippismo de los años setenta, y una abuela decimonónica y seca. Lo que logra Nettel es recordarnos que la infancia no es el lecho de rosas que nos han vendido, y que la soledad de la niñez –la aceptación de un cuerpo único y no perfecto–, determina lo que seremos. Sin trucos argumentales, su lectura es francamente absorbente y el retrato que resulta es de una delicada honestidad y de una melancólica y muy profunda belleza.

Una forma de vida

Amélie Nothomb (Anagrama)

Entre las tantas leyendas que rodean a la excéntrica y maravillosa escritora belga Amélie Nothomb, una dice que escribe tres novelas al año, de las cuales solo publica una. Con treinta y cinco libros publicados –entre novelas, teatro y cuentos–, y con cuarenta y seis años cumplidos, es dificil de creer. Como también es difícil intentar explicar por qué su prosa es tan magnética. Con una levedad y una ironía casi oriental (pasó sus primeros años en Japón, como hija de padre diplomático), su escritura seduce desde la primera línea. En esta novela epistolar, la autora, con nombre propio, se cartea con un soldado norteamericano acuartelado en Irak. Las cartas van y vienen, y las reflexiones de Nothomb se intercalan entre ellas. La crítica francesa ha dicho que es su mejor novela. Aquí están sus temas de siempre: el cuerpo, la escritura, la inteligente extrañeza ante el absurdo de la vida. Una lectura feliz.

La esposa del tigre

Tea Obreht (Mondadori)

Que Michiko Kakutani, la crítica literaria más temida de los últimos tiempos, diga que una novela tiene una textura rica y admirable es un triunfo para cualquier escritor. Que lo diga de la ópera prima de una escritora de veinticinco años, es una proeza. Eso ocurrió cuando la jovencísima escritora serbia Tea Obreht debutó en el 2011 con su novela La esposa del tigre –ganadora del Premio Orange– que llegó a Colombia este año. Obreht es una increíble narradora de historias y recolectora de leyendas –no en vano en repetidas ocasiones ha mencionado a García Márquez como influencia– que se vale de la tradición oral balcánica para hacer una novela en la que se mezclan tres historias: la del presente, cuando la joven médica Natalia Stefanovic se entera de la muerte de su abuelo. La de la niñez de Natalia, cuyo más vívido recuerdo son las visitas con su abuelo al zoológico de la ciudad en pleno estallido del conflicto yugoslavo. Y la del abuelo Stefan, a su vez marcada por dos relatos: el del hombre inmortal y el de la esposa del tigre. La novela, que también recuerda a Las mil y una noches es, en últimas, un bellísimo homenaje a la muerte de un ser querido.

El viaje de Mina

Michael Ondaatje (Alfaguara)

Una de las metáforas más universales de la literatura ha sido la del viaje. Mina, un niño de apenas once años, es embarcado solo en Cey-lán (hoy Sri Lanka) rumbo a Londres. Corre el año de 1954. La impecable reconstrucción de los últimos meses de esa infancia es uno de los muchos atractivos de esta novela maravillosa. Cuando presenta los sucesos del viaje, Ondaatje logra trasmitir las reacciones de un muchacho que mira con curiosidad las complicadas relaciones sexuales y personales de su entorno, y para quien las implicaciones éticas de determinadas actuaciones, así como las motivaciones y consecuencias de otras, solo merecerán atención mucho tiempo después. El premiadísimo escritor canadiense evita con gracia todos los lugares comunes de la novela de aprendizaje: el niño que desembarca en Londres es la misma persona que embarcó en Colombo, pero va cargado de imágenes, informaciones y preguntas cuyo sentido tardará años en procesar. Del mismo modo, los lectores absorbemos, en este libro cautivador, una historia llena de episodios sorprendentes y de personajes entrañables que querremos visitar una y otra vez.

Némesis

Philip Roth (Mondadori)

Ahora que Roth ha anunciado que dejará de escribir ficción, su última novela, Némesis, adquiere un especial valor. Pese a no poseer la generosidad narrativa a la que nos tenía acostumbrados, los temas desplegados en esta no dejan de ser muy sugestivos para el lector: la fatalidad del destino y la responsabilidad individual en las decisiones. En el verano de 1944, la ciudad de Nueva York se ve azotada por una epidemia de polio que ataca a jóvenes vigorosos que están entrando a la pubertad y que, en muchos casos, quedarán inválidos para el resto de sus vidas. La disyuntiva moral que ubica Roth en el personaje principal pone de presente, entre otras, una reflexión sobre la religión judía y las características de un dios cruel e injusto con sus criaturas a quienes hace padecer dolores innecesariamente. Esta es una novela de ideas y, como tal, son pocos los acontecimientos y sí muchas las reflexiones. Por supuesto que siempre es apasionante leer las reflexiones de un novelista tan certero y agudo, cuya obra ha contribuido a esclarecer la complejidad de la naturaleza humana y en especial el comportamiento masculino, así como a desestimar las apreciaciones simplistas sobre un país tan complejo como los Estados Unidos.

Érase una vez en Colombia

Ricardo Silva Romero (Alfaguara)

En una decisión audaz, Ricardo Silva Romero publica dos novelas muy distintas bajo un único título, como una manera de poner en evidencia la enorme fractura que existe entre la Colombia rural, atravesada por una guerra cruenta, y la protegida frivolidad de la vida burguesa de la clase media urbana. Dos mundos que no se tocan nunca, y que conviven solo en las noticias. Con El espantapájaros Silva logra su mejor novela hasta el momento. Una escritura que mantiene la tensión narrativa a punta de unos diálogos tan realistas y poderosos que el lector creería ser testigo directo del infierno que describe: el de una masacre en un pueblo colombiano. Con personajes tan bien logrados que resuenan en la memoria del lector, la lectura se convierte en experiencia vital. Su anverso, Comedia romántica, es una extensa conversación entre dos amantes en la que el paso del tiempo se deduce del diálogo mismo. La muerte y el amor, los dos grandes temas de la literatura, se dan la espalda en este libro ambicioso y contundente que reafirma el privilegiado lugar de Silva en la literatura colombiana.

El mayor Pettigrew se enamora

Helen Simonson (Salamandra)

El lector no encontrará en esta, la primera novela de la británica Helen Simonson, ni oscuridad, ni experimentos, ni sombríos presagios, ni metafísicas reflexiones acerca de la vida. Con una prosa deliciosa de corte clásico y una correcta traducción, lo que aquí se gozará el lector es una novela con una dosis muy generosa de encanto e inteligencia que lo atrapará en seguida. El acierto está en el estupendo retrato de los dos protagonistas: un mayor retirado del ejército británico y una tendera paquistaní, por quienes se acaba sintiendo una ternura infinita, inusual en las novelas de estos tiempos escépticos. La soledad de la vejez y la pasión por la literatura, la tradición y una antigua idea del decoro, se mezclan con una delicadeza y un humor que más que risa provoca sonrisas y asombro ante un tiempo que cambia, en el que se pierde y se gana de las maneras más insospechadas. Los viejos temas del honor, la dignidad y la tolerancia hacen el papel de discreto telón de fondo de una encantadora y excéntrica historia de amor.

El incendio de abril

Miguel Torres (Alfaguara)

Definitivamente la fecha del 9 de abril de 1948 ha quedado consignada como el día más aciago de la difícil historia del país. En ese día confluyeron odios ancestrales y se activaron las vertientes violentas que marcaron la segunda mitad del siglo XX. La obsesión de Miguel Torres, cuyo lugar como destacado dramaturgo es incuestionable, por comprender qué pasó durante esa jornada lo ha convertido en el gran novelista del 9 de abril. El incendio de Abril es la segunda novela que escribe (totalmente independiente de la anterior, El crimen del siglo) y es la apasionante narración de los horrores de ese día desde diferentes testigos. Además, es un hermoso testimonio de oficios ya desaparecidos: choferes de tranvía, marqueteros, fotógrafos callejeros. Son voces tan reales y nítidas que el lector logra sumergirse en las calles bogotanas y sentir el pánico y el desconcierto de sus habitantes. El cuadro es tan completo que el autor no se olvida de mostrar cómo vivieron las clases altas este día nefasto y cierra la novela con un episodio tragicómico que genera en el lector una tensión de apasionante novela policiaca.

El libro de los susurros

Varujan Vosganian (Pre-textos)

Después de la aparición de este libro el mundo no podrá ignorar la gran infamia de que ha sido víctima el pueblo armenio. Vosganian, con gran reconocimiento como poeta y que también ha sido político, exministro de Finanzas y Economía de Rumania, emprendió la tarea de recoger las voces de los sobrevivientes del silenciado exterminio armenio por parte de Turquía durante el siglo XX. Centrado en la hermosa figura de su abuelo, el narrador le da vida a los personajes que sufrieron en carne y hueso esta irracional persecución, les otorga una voz y los inserta en la historia. En palabras de su autor: “Este es un libro identitario para el pueblo armenio. Entre sus cubiertas se pueden encontrar los rasgos definitorios para este pueblo: las tradiciones, las creencias religiosas, las canciones y los cuentos, los héroes más antiguos o más nuevos, sus melancolías y aspiraciones”. Aquí la palabra la tienen las víctimas que, gracias a la prosa poética de Vosganian, quedan como personajes inolvidables por su sabiduría, resistencia y ausencia de odio que los convierte en paradigmas de generosidad.

El rey pálido

David Foster Wallace (Mondadori)

Foster Wallace es un mito. Su ambiciosa y joyceana segunda novela, Broma infinita (1996), lo ubicó como uno de los narradores más cáusticos y geniales de finales del siglo XX, al lado de autores como Jonathan Franzen o A.M. Homes. El rey pálido es una obra póstuma del autor que en el 2008 se ahorcó en su casa de Claremont, California, a los cuarenta y seis años. Años antes, el mismo Wallace había pedido que lo internaran en un psiquiátrico pues se sabía incapaz de poder contener su impulso autodestructivo; en lugar de eso le ofrecieron dictar clases en el programa de Escritura Creativa de la Universidad de Pomona y allí se quedó. Wallace premeditó todo para que, tras su muerte, El rey pálido pudiera ser llevada a la imprenta. En esta novela el autor explora el gélido mundo de la burocracia, el sistema laboral y la rutina norteamericana. Wallace describe lo patético e inevitable de esa suerte de spleen que acecha a cada instante al sujeto moderno, solitario en el ordenado caos de las grandes ciudades. Llena de trepidantes personajes, monólogos sombríos o estadísticas fiscales, El rey pálido es una novela sobre cuán estúpidos pueden llegar a ser los seres humanos y una mirada crítica a la actual sociedad del entretenimiento.

Por qué fracasan los países

Daron Acemoglu y James A. Robinson (Deusto)

Citado por Armando Montenegro, el premio Nobel de Economía George Akerlof dice que este libro será recordado dentro de doscientos años como un clásico del tema a la altura de la obra de Adam Smith. La novedad, en todo caso, es que los autores elaboraron una fórmula para explicar por qué las naciones progresan o fracasan, y parece funcionar a la perfección. Para Acemoglu y Robinson solo en presencia de instituciones “inclusivas”, es decir fuertes y centralizadas, que ofrecen oportunidades iguales para todos, respetan la propiedad privada y promueven la participación ciudadana, las naciones pueden avanzar hacia la riqueza. Pero cuando son “extractivas”, que solo benefician a las élites y no respetan la voluntad popular ni la iniciativa individual, el desastre llega tarde o temprano. Esa lente les sirve para analizar exitosamente los más diversos países en todas las épocas, desde en Neolítico hasta la China actual que, como Colombia, no sale bien librada.

Aquí y ahora

Paul Auster y J.M. Coetzee (Anagrama/Mondadori)

Esta correspondencia surge como un proyecto que le propone Coetzee a Auster, después de conocerse personalmente, en el que “podamos sacarnos chispas el uno al otro”. Llegamos enterarnos de cómo se sienten de presionados los escritores ante los compromisos que tienen, cómo se ven afectados por las reacciones de algunos lectores, el gran desprecio que sienten por algunos críticos o su estado de ánimo cuando conceden entrevistas. En una carta Auster afirma: “A decir verdad no recuerdo absolutamente nada de lo que dije. Tampoco soy capaz de acordarme de nada que haya dicho a algún entrevistador a lo largo de los años”. Entrar en la intimidad de dos escritores admirados por tantos lectores es convertirse en inoportuno fisgón. Estas cartas conforman un diálogo epistolar que atraviesa muchos temas: la enfermedad, el matrimonio, el deporte, los críticos, su propia literatura, pero por sobre todo, son una muestra de la voluntad de construir una sólida amistad basada en la mutua admiración.

Elogio del amor

Alain Badiou con Nicolás Truong (La Esfera de los Libros)

El amor está por reinventar, ya se sabe”, es la cita de Rimbaud que abre la entrevista plasmada en este breve libro. Todo comenzó con una conversación pública en la que el periodista (y también filósofo) Nicolás Truong invitó al filósofo y escritor Alan Badiou para hablar de uno de los temas más silenciados por los tiempos que corren: el amor. Fue tal el éxito y la repercusión que tuvo que la editoral Flammarion los invitó a convertirla en libro. Badiou sostiene que el amor está amenazado: hoy se busca la seguridad exenta de riesgo, y se confunde el amor con el simple goce hedonista. Para Badiou, así como no puede haber guerras sin muertos, no puede haber amor sin riesgo. El filósofo hace un bello repaso por las contradictorias ideas que sobre el amor han sostenido pensadores desde Platón hasta Beauvoir, pasando por Schopenhauer y Kierkegaard. Hablan del amor en el cine, en la política, y de las ideas que nos transmiten los medios de comunicación. Con más de cincuenta mil ejemplares vendidos en Francia, su estilo fresco y desenfadado demostró que siempre habrá público ávido de leer reflexiones sobre los asuntos del corazón.

Bitácora de la infamia

Carlos Bueno Osorio (UNAULA)

Después de leer las quince crónicas que confoman este volumen, el lector queda convencido de que el periodista antioqueño Carlos Bueno Osorio pertence a una estirpe particular y rara: la de los sublevados que ocultan bien tras sus fúricas diatribas su sensible generosidad. Porque estas crónicas son en su mayoría perfiles de grandes hombres colombianos que se rebelaron contra el provincianismo y la godarria que tanto mal le han hecho al país. Hernando Téllez, Juan de Dios Uribe, Camilo Antonio Echeverri, Tulio Bayer, Porfirio Barba Jacob, Jorge Isaacs, son algunos de los nombres que desfilan por las páginas de un libro amparado en una idea: la del elogio de quienes han luchado desde la inteligencia y la palabra contra la mentalidad feudal. Una lucha que no está perdida, siempre y cuando sigan existiendo investigadores tan juiciosos como Bueno Osorio. Una lectura que le hace honor a lo que Téllez mismo decía de la crítica en Colombia: que “debe ser ‘objetiva, veraz, impersonal y, en cierta manera, implacable’”.

Imperios

Jane Burbank y Frederick Cooper (Crítica)

Sin el agobiante ruido que producen las notas a pie de página de algunos libros académicos, Imperios tiene una vocación pedagógica y teórica que no cae nunca en el didactismo simplón. El libro es ambicioso y panorámico. Ganador del World History Association Book Prize en el 2011, explica y analiza (desde el siglo III a.C. hasta los imperios coloniales de Francia y Gran Bretaña del XIX y los de la Rusia zarista y la soviética del XX pasando por el Imperio Otomano, para concentrarse en los procesos coloniales de Eurasia y su zona colonial de ultramar en América y África) la historia de la geopolítica económica mundial. Si bien es frustrante para los lectores locales que omita casi del todo referencias a los imperios precolombinos, la verdad es que su lectura es absorbente. Una historia del poder, de las ideas políticas, de las estrategias de expansión, una mirada comparativa que no cansa con microscópicos detalles eruditos. Para escribirlo a cuatro manos, Jane Burbank y Frederick Cooper, profesores de Historia en la Universidad de Nueva York, consultaron un sinnúmero de documentos al que le sumaron el examen minucioso de las colecciones de historia en Cambridge y Oxford.

La desgracia de ser griego

Nikos Dimou (Anagrama)

Sin el agobiante ruido que producen las notas a pie de página de algunos libros académicos, Imperios tiene una vocación pedagógica y teórica que no cae nunca en el didactismo simplón. El libro es ambicioso y panorámico. Ganador del World History Association Book Prize en el 2011, explica y analiza (desde el siglo III a.C. hasta los imperios coloniales de Francia y Gran Bretaña del XIX y los de la Rusia zarista y la soviética del XX pasando por el Imperio Otomano, para concentrarse en los procesos coloniales de Eurasia y su zona colonial de ultramar en América y África) la historia de la geopolítica económica mundial. Si bien es frustrante para los lectores locales que omita casi del todo referencias a los imperios precolombinos, la verdad es que su lectura es absorbente. Una historia del poder, de las ideas políticas, de las estrategias de expansión, una mirada comparativa que no cansa con microscópicos detalles eruditos. Para escribirlo a cuatro manos, Jane Burbank y Frederick Cooper, profesores de Historia en la Universidad de Nueva York, consultaron un sinnúmero de documentos al que le sumaron el examen minucioso de las colecciones de historia en Cambridge y Oxford.

La edad de los prodigios

Richard Holmes (Turner)

Richard Holmes, el prestigioso ensayista del Romanticismo y autor de las biografías de Coleridge y Shelley, ha acometido la tarea de escribir una extraordinaria narración de carácter biográfico sobre una época en donde la pasión científica se entrevera con la sed de grandes aventuras: viajar en globo, explorar los elementos, adentrarse en las almas. A través del relato de la vida y aventuras de figuras centrales de este periodo (1768-1831), Holmes hace una deliciosa crónica en donde la ciencia sale de la Academia para quedar en manos del gran público, pues la ciencia romántica se impuso un nuevo compromiso: el de explicar, educar y comunicar al pueblo. La descripción de los empeños científicos, los riesgos y peligros que corrieron, los asombrosos descubrimientos, muestran una singular época en la que el arte y la ciencia iban de la mano. Una lectura apasionante la de estas memorables aventuras que se leen como una novela.

Inteligencia militar

John Keegan (Turner)

El historiador militar británico John Keegan, que murió el pasado 2 de agosto, dedicó su vida a entender cómo y por qué los seres humanos se enfrentan entre sí para conquistar territorios o ejercer poder sobre otros pueblos. Si más historiadores tuvieran el talento narrativo de Keegan, muchos sabríamos más historia. Por los ocho capítulos que componen el libro desfilan Julio César, el almirante Nelson, Napoleón, Stonewall Jackson o Churchill (más un capítulo dedicado a la guerra de las Malvinas) y se analiza el papel que jugó la información en las decisiones tácticas de las guerras en las que se vieron inmersos. Erudito y documentado, Keegan nunca olvida que está escribiendo sobre seres humanos. Un libro formidable para apasionados de la historia.

Un viaje optimista por el futuro

Mark Stevenson (Galaxia Gutenberg)

Este libro es un soplo de aire fresco en un mundo que parece abrumado por crisis de toda índole. Mark Stevenson recorrió el mundo para visitar a los científicos que están desarrollando hallazgos que podrían hacer que los seres humanos del futuro apenas se reconozcan con los actuales. Y los problemas que hoy nos parecen insolubles, están próximos a ser superados. ¿Calentamiento global? Ya existe la tecnología para conjurarlo. ¿Generación de energía? Ya existe la forma de que todas las comunidades produzcan su propia electricidad. ¿Muerte? Hay científicos que aseguran que el primer hombre que vivirá mil años hoy tiene sesenta. Pero aunque parezcan disparatados, estos y decenas de casos más están al alcance de la tecnología actual y en muchos casos solo requieren voluntad política para hacerse realidad. Stevenson documentó su investigación a fondo y habló con los protagonistas para regalarnos este libro revelador, pero también muy inquietante.

Cultura Mainstream

Frédéric Martel (Taurus)

El entretenimiento hace parte de la cultura. La cultura es a la vez global y local, rentable y no rentable, arte y divertimento. No se puede concebir como un dogma, como una jerarquía inamovible. “La cultura es todas las formas de cultura a la vez: Montaigne y Avatar, Tony Kushner y Lady Gaga, César Vallejo y Juanes. ¿Por qué escoger entre los dos?”, le dijo Martel a la revista Semana durante su más reciente visita a Bogotá. Su libro es una rigurosa investigación periodística en la que se puso en la tarea de descubrir cómo nacen los fenómenos de masas. La primera parte de su investigación se centró en Estados Unidos. Martel pasó casi cuatro años en el país donde se originó la cultura popular. Según él, los estadounidenses fueron los primeros en darle un estatus a las manifestaciones pop y en darle la misma categoría del arte “culto”. En una segunda parte visitó el resto del planeta para identificar otros fenómenos similares como el K-pop en Corea, Bollywood en India y las telenovelas de Televisa en México. Después de su largo recorrido, Martel descubrió que las fronteras entre cultura y entretenimiento están desapareciendo. La cultura es la gran literatura, el teatro y las artes plásticas, pero también es las telenovelas, los juegos de video y las animaciones.

Bogotálogo

Andrés Ospina (IDPC)

En una ciudad tan diversa y en ocasiones desmembrada como Bogotá, cae bien que el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural abriera una convocatoria para que sus habitantes construyeran un diccionario del español hablado en la ciudad. El proyecto ganador fue Bogotálogo: usos, desusos y abusos del español hablado en Bogotá presentado por Andrés Ospina. En Bogotá, contrario a lo que se piensa, no solo se habla cachaco, sino que, muy al contrario, hay toda una serie de expresiones influenciadas por las migraciones de las distintas regiones, anglicismos y galicismos, jergas urbanas, nuevas tecnologías e incluso el idioma muisca. Muchas de ellas aparecen en estos dos tomos –con un estupendo diseño que incluye imágenes de lugares, personas y acontecimientos bogotanos– referenciadas en el modelo tradicional de diccionario, pero explicadas con humor y cotidianidad. Basta con ver cualquiera de sus páginas y toparse con expresiones como “¿Cómo la ve usted que tiene gafas?” para saber que se trata de uno de esos libros que no se puede parar de leer.

Escucha esto

Alex Ross (Seix Barral)

Es gracias al Festival del Malpensante –un evento que se echa de menos en Bogotá– que muchos conocieron a Alex Ross, el venerado crítico musical del New Yorker. Y si bien la revista El malpensante ha publicado algunos de sus textos, el hecho de que hayan llegado a librerías ejemplares del libro que reúne su más reciente compilación de artículos es una buena noticia. La escritura de Ross tiene la misma cualidad de la de los grandes novelistas: el lector lo lee y piensa: “¡Sí, yo he pensado lo mismo!”, cuando lo que sucede en realidad es que su inteligencia es capaz de aterrizar intuiciones vagas que no somos capaces de articular con claridad. Ross logra borrar las barreras entre la música llamada clásica o culta –adjetivo que desprecia con razón– y la música popular. Su erudición se desliza sin sobresaltos de Brahms a Radiohead, de Mozart a Nirvana. Una auténtica delicia para los amantes de toda la música.

Joseph Anton

Salman Rushdie (Mondadori)

Javier Cercas  dice que si tuviera que quedarse con un solo libro este año, lo haría con estas memorias, en donde Rushdie es tanto el autor como el personaje que ha denominado como Joseph Anton. En 1989 Rush-die fue condenado a muerte (fetua) por el Ayatolá Jomeini por haber escrito una novela “en contra del islam, el profeta y el Corán”. A partir de este momento Rushdie tuvo que vivir en la clandestinidad bajo protección policial, ir de casa en casa y vivir bajo un alias que él escogió como homenaje a dos de sus escritores preferidos: Joseph (Conrad) y Anton (Chejov). Pese a mostrar una vanidad exacerbada y a contar infidencias un poco desobligantes sobre sus mujeres y su vida amorosa, esta historia es importante como una muestra de una batalla crucial de nuestro tiempo por la libertad de expresión, de creación y una carrera de resistencia durante nueve años por no rendirse y continuar su labor intelectual. Algunos episodios parecen sacados de una novela policiaca, pero otros conmueven por la franqueza con que el autor cuenta su desesperación e impotencia para defender lo único que le dio fuerzas para sobrellevar este drama: la palabra.

Memoria por correspondencia

Emma Reyes (Laguna Libros)

Ni uno solo de aquellos que ya han leído Memoria por correspondencia de Emma Reyes han salido indemnes. No cabe duda de que este es el libro del año en Colombia. Las cartas que en la década de los sesenta escribiera la pintora colombiana desde París a su amigo Germán Arciniegas tienen la rara cualidad de conmover a todo aquel que se aproxime a ellas. Con una escritura urgente, que apenas si repara en adjetivos, Reyes imprime una fuerza prodigiosa a la narración de su tristísima infancia. Las páginas respiran tanta verdad que casi podemos tocar a la niñita desamparada que fue. La autora logra sortear la autoconmiseración y compartir con el lector escenas realmente inolvidables. De recursivos juegos infantiles en barriadas miserables a encierros oscuros en un rancho sin ventanas ni luz, el lector no puede más que seguir de la mano de Reyes su viaje al pasado. Y las estaciones pasan por una mudanza a Guateque en busca de una vida mejor que acaba en fracaso; por el infame abandono al que su hermana mayor y ella son sometidas por una mujer innominada que nunca logramos saber –como tampoco lo supo la autora– si era su propia madre, y por el ingreso a un convento-orfelinato en el que el trabajo infantil era mucho más abundante que la educación o la comida. Qué historia. Y sin embargo, una gracia y la ligereza que caracterizan la escritura impide el sentimentalismo. Si Las cenizas de Ángela sedujo a sus lectores con su excepcional calidad literaria, Memoria por correspondencia seducirá doblemente porque sucedió (porque sucede) aquí, en este país, en Bogotá. Si bien en El día del odio Osorio Lizarazo logró pintar el infortunio de los desamparados y la mezquindad de las clases altas locales, es poca la literatura que nos llega sobre la historia social de la ciudad. La joven editorial Laguna Libros merece una sincera felicitación por este admirable hallazgo epistolar que nos recuerda que comienza a consolidarse una nueva generación de editores que ha optado por no estar con las grandes casas. Y serán ellos los responsables de ofrecernos, como ya sucede en España, los mejores descubrimientos a los lectores.

La liebre con ojos de ámbar

Edmund de Waal (Acantilado)

Tras la avalancha de críticas favorables, los lectores de La liebre con ojos de ámbar encontrarán algo menos usual que una sorpresa: la sensación de que las más altas expectativas que se puedan tener sobre un texto quedan satisfechas. En 1994 De Waal recibió como herencia una colección de 264 netsuke, esculturas en miniatura elaboradas en marfil o maderas preciosas que usaban los japoneses de los siglos XVIII y XIX. El heredero de estos objetos se siente abrumado al verse como custodio de una colección que ha estado en poder de su familia por más de un siglo, y decide visitar los lugares en los que se conservaron las miniaturas y seguir los pasos de los antepasados que las adquirieron. Esta crónica familiar recoge historias de un siglo de cambios y tragedias y nos desafía con ideas sobre el arte, el coleccionismo, la inclusión y la familia. Un libro fascinante.

Ocho escenas de Tokio

Osamu Dazai (Sajalín)

Osamu Dazai intentó suicidarse 4 veces hasta que en 1948, a los treinta y nueve años, se arrojó con su amante, unidos con una cuerda, a las turbulentas aguas del río Tama, en Japón. En alguno de sus relatos había escrito: “Puedo parecer presuntuoso, pero lo único que quiero es morir. Desde que nací solo pienso en la muerte”. Desheredado por su padre por haberse enamorado de una geisha, Dazai abandonó sus estudios de literatura francesa y fue comunista, por lo cual fue detenido y torturado. Escribió decenas de relatos y dos novelas: Indigno de ser humano y la póstuma El ocaso. Por el contenido de su obra su vida ha sido leída como una impactante y siniestra reacción al horror y desesperanza de la guerra y la violencia. Por fortuna, la editorial española Sajalín publica una rareza: Ocho escenas de Tokio; libro de nueve relatos de angustioso tono autobiográfico. En todos los relatos el protagonista es el mismo Dazai; un escritor empobrecido, violento, borracho, ladrón o extorsionista, morfinómano o gravemente enfermo que atraviesa una crisis creativa y no es capaz de terminar sus obras. Una lectura intensa e hipnótica que, definitivamente, gana por knock-out.

Abandonarse a la pasión

Hiromi Kawakami (Acantilado)

Por tercer año consecutivo, un libro de Hiromi Kawakami entra a la Lista Arcadia de los mejores libros del año, y no es un exabrupto vaticinar que el año que viene repetirá, ya que una nueva obra suya acaba de ser publicada en España. Primero fue la maravillosa novela El cielo es azul, la tierra es blanca; luego, su segunda novela traducida al español, Algo que brilla como el mar, y ahora, Abandonarse a la pasión, un libro con ocho relatos cortos en los que Hiromi vuelve sobre sus temas predilectos: el sexo y la soledad, el amor y las separaciones. Y es de nuevo ese extraño desprendimiento que destila su escritura, en la que el lector está obligado a estar tan atento a lo que está dicho como a lo que se calla, lo que seduce tan profundamente de esta autora de culto en su natal Japón. Los argumentos y el clima de estos cuentos siempre ponen al lector a oscilar al borde de la melancolía, pero esa capacidad de la autora de mirar todo desde una mesurada distancia, esa discresión estilística de su delicada prosa, logran siempre ponerlo a salvo. Kawakami merece más lectores. Quien comienza, no querrá parar de leerla.

Crímenes

Ferdinand von Schirah (Salamandra)

Estos once relatos están basados en historias reales que von Schirach (Munich, 1964), como abogado penalista, dice haber vivido en su calidad de defensor en más de setecientos casos. Aquí se ocupa de la esencia moral del ser humano, de su miseria, de su culpa y su grandeza. El ritmo y la atmósfera que reproducen estas historias son cautivantes, por lo insólito y a la vez corriente de quienes protagonizan estas sugestivas tramas. Este libro lleva más de un año en la lista de los más vendidos en Alemania y ha sido merecedor del prestigioso Premio Kleist.

Una relación perfecta

William Trevor (Salamandra)

Así como en su novela Amor y verano, en estos magistrales relatos el escritor irlandés William Trevor se ocupa de hacer una minuciosa composición de los hilos que se entretejen en las relaciones humanas, particularmente en las amorosas. Como una pieza de relojería en este libro se ve la extraordinaria destreza de un narrador a quien los entresijos del alma humana no le son ajenos. A los mínimos y cotidianos detalles les saca una luz exquisita pese a la gran tristeza que se refleja en algunos de los relatos. Trevor, considerado actualmente el mejor escritor de relatos de lengua inglesa, convierte a cada uno de sus personajes en una pieza única, modelada casi escultóricamente (efectivamente se desempeñó como escultor hasta los treinta años), en medio de una atmósfera melancólica.

Poesía

Michel Houellebecq (Anagrama)

Esta edición bilingüe reúne cuatro libros de poesía que el escritor francés Michel Houellebecq escribió entre 1991 y 1999. En sus poemas está el hombre vencido e insatisfecho, el erotismo perverso y turbio en una sociedad que se come a sí misma. Está la cotidiana lucha con la muerte: “Para disimular el olor a muerte que sale de nuestras fauces, que inexorablemente sale de nuestras fauces, emitimos palabras”. Su poesía no hace concesión a edulcorados raptos líricos. Antes bien, hay algo de obsceno y hasta cruel en la disección con que el autor inquiere nuestras emociones. Resulta impactante leer a Houellebecq en primera persona: “Y soy el flotador que sostiene al niño muerto, / Los zapatos desabrochados por el sol / Soy la estrella oscura, el momento del despertar / Soy el instante presente, soy el viento del Norte”. Como si buscara una estética de la frialdad, su voz rabiosa y sin lugares comunes captura la epifanía de lo ruin y veleidoso de la condición humana. Una lectura casi que recetada para aquellos que (¡quiénes no!), han querido, aunque fuera por microsegundos, “Reconstruir una sociedad / Que merezca el nombre de humana, / Que conduzca a la eternidad /Como el eslabón tiende a la cadena”.

Great Ideas

Varios autores (Penguin / Taurus)

La colección Great Ideas, publicada entre el 2004 y el 2010 por la editorial británica Penguin, es sinónimo de una cosa: gran diseño. Son cien ensayos cortos escritos por los grandes nombres de la literatura y la filosofía, que han pasado a la historia por sus portadas deslumbrantes. La clave de esta colección, que rompió con la creencia de que los libros de bolsillo debían ser descuidados, está en que quienes los hicieron no solo son grandes diseñadores, sino además estupendos tipógrafos que supieron darle valor semántico a las letras. Las letras acá son la imagen y cambian según el tema del ensayo: en Días de lectura de Proust evocan el Art Noveau; en Un llamamiento a los esforzados, oprimidos y exhaustos pueblos de Europa de Trotsky, el Constructivismo Ruso; y en De los conjuros de Nicolás Maquiavelo, lo Neogótico. Es una suerte que el sello Taurus de Alfaguara haya publicado este año una selección de Great Ideas en Colombia. No es exagerado decir que las portadas de la colección están a la altura de una obra de arte.

Diario ilustrado de viajes por Colombia. 1871-1873

José María Gutiérrez de Alba (Villegas Editores)

Como tantos de los libros de Villegas Editores, este, con introducción de Malcom Deas, es para coger con las dos manos y leerlo sentado a la mesa, porque se trata de un peso pesado de la historiografía nacional: la obra del español José María Gutiérrez de Alba, literato y dramaturgo que dedicó años a viajar por una Colombia indómita y a documentar sus experiencias de viaje en un trabajo que, en 1871, llamó Impresiones de un viaje a América. En trece tomos Gutiérrez de Alba consignó sus “impresiones”, en las que documenta e ilustra toda una épica colombiana con sus indios salvajes, sus fiebres y su flora y fauna casi prehistóricos a los ojos del europeo: un cotidiano amanecer en los Llanos era para él un “grandioso espectáculo de la naturaleza intertropical”. Su relato de esa Colombia virgen que empezaba a trompicones su tímido desarrollo industrial, está impregnado de una gracia contagiosa y sin arcaísmos que nos sumerge en el espíritu de ese siglo XIX tan decisivo e influyente en nuestro presente. Un hallazgo editorial que reproduce ocho de los trece tomos originales, y que agradecen la historia colombiana y sus investigadores.El diseño del libro es sobrio y bien impreso, y la encuadernación es en una bella tela naranja.

Violentología, un manual del conflicto colombiano

Stephen Ferry (Ícono)

Violentología es acaso la obra de no ficción más sesudamente concebida y mejor realizada de este 2012. Es un libro a la vez voluminoso y ligero. Imponente pero no aparatoso. Es de gran formato, apaisado, pero no tiene tapa dura. Eso lo hace flexible y le otorga una cierta modestia premeditada al objeto. Está impreso en tinta de soya y encuadernado a mano. Pocas veces el diseño del objeto tiene tanta coherencia con su contenido. Por varias razones. La más importante es que el tomo, en sí, es un acto de protesta: una experiencia táctil y visual dirigida a contradecir a quienes se empeñan en declarar el fin del papel impreso. Según Ferry, la ventaja de su libro es que no se puede apagar apretando un botón. Y tiene razón. Abrirlo es establecer un compromiso, en primer lugar, con veinticuatro folios de papel bulky, armados en más de ciento ochenta páginas, cada una del tamaño de un periódico tabloide e impresa durante cinco días y bajo estricta supervisión. Es difícil abandonar el libro: no solo por el vínculo material que genera, sino por la historia que revela. Que es la historia de Colombia y, a la vez, el testimonio de un periodista extranjero enamorado de un país invariable, sangriento e injusto. Ferry descubrió su obsesión por los conflictos sociales y por la historia en Estados Unidos, su país natal, cuando vivió las protestas contra la Guerra de Vietnam. Tras el ataque del 11 de septiembre del 2001 contra las Torres Gemelas, del que fue testigo y fotógrafo, decidió radicarse en Colombia, y buscando la guerra contra las drogas, halló una batalla más antigua, más profunda. Armado de su cámara, a bordo de un helicóptero Blackhawk, u oculto en la Comuna 13 de Medellín, o entre los escombros del Club El Nogal de Bogotá, o metido entre un tren carbonero como testigo de la protesta de un grupo de mamos, o encerrado en un cuarto con Mancuso y en otro con la cúpula de las Farc, registró nuestra guerra con miles de extraordinarias y sutiles fotografías, publicadas en medios como National Geographic, The New York Times y The New Yorker. Para Ferry, una buena foto parece ser un recuerdo colectivo, y un buen reportero gráfico, quien entiende que las emociones son una constante histórica, social y política. Ferry es uno de los pocos realmente capaces de capturarlas con una cámara.

Chico & Rita

Javier Mariscal y Fernando Trueba (Rey+Naranjo)

Esta novela gráfica fue primero una película dirigida por el español Fernando Trueba y Fernando Mariscal y musicalizada por el gran Bebo Valdés. Ambas cuentan la historia del romance entre un pianista cubano, Chico, y la cantante Rita. Su amor no llega muy lejos: la fama los separa rápidamente. Lo más fascinante de esta historia son sus escenarios: los paisajes de la Habana actual, decadente y ruinosa, en contraste con la Habana de antes de la Revolución, y las calles de la Nueva York de los años cuarenta, con sus bares subterráneos tronando con el jazz. Un libro para los amantes de la música cubana.

El Silbón

Typozon y Andrés Ospina (La Silueta Ediciones)

Esta serie de seres fantásticos autóctonos inicia con dos reinterpretaciones gráficas de dos viejos conocidos del panorama mitológico nacional: la Madremonte y el Silbón. El primero, en manos de la artista Powerpaola y del dramaturgo Enrique Lozano, le da un inesperado giro poético al mito de este ser musgoso que habita en los ríos y las montañas. De la misma forma, el Silbón, otro viejo conocido de los Llanos Orientales, adopta un look punketo y fronterizo con las ilustraciones de Typozón y los textos de Andrés Ospina, mejor conocido por el diccionario Bogotálogo. Una muy buena apuesta visual que renueva las historias más trilladas del país.

Nietzsche

Maximilien Le Roy y Michel Onfray (Sexto Piso)

Dentro de la línea de biografías gráficas (como por ejemplo, Logicómix de Apostolos Doxiadis et. al., una magnífica biografía de Bertrand Russell publicada originalmente en el 2008 y recién llegada al país) se inserta esta impresionante adaptación gráfica de la vida de Friedrich Nietzsche, basada en la biografía escrita por Michel Onfray. En este libro de gran formato, el artista francés Maximilien Le Roy recorre la vida del filósofo desde su infancia hasta su muerte en el año 1900. Aunque el inicio es un poco fragmentado, la historia adquiere el ritmo y el dramatismo gráfico necesarios para contar el tránsito entre la lucidez y la locura que atormenta a Nietzsche hasta su muerte.

Maldito planeta azul

Joni b (Periférica)

Desde 2007 el artista antioqueño Joni b mantiene juiciosamente su blog Podría ser que sí en el que publica cómics, ejercicios gráficos, noticias. Este año la editorial española Periférica recoge en Maldito planeta azul cuatro historias publicadas en este blog, protagonizadas por personajes un poco abstraídos, un poco aburridos, un poco fuera de este planeta (o más bien, literalmente fuera de este planeta). La publicación se consigue de a pocos este año y en mayor volumen el próximo. El libro de Joni b llega justo cuando el cómic colombiano recibe la mejor noticia: el fallo de la Corte Constitucional que saca al cómic de la humillante exclusión impuesta por la Ley del Libro. No más IVA para el cómic.

La distancia entre extraños

Mónica Naranjo (Editorial Robot)

Uno de los libros que más comentarios ha suscitado este año es este silencioso cuaderno de dibujos de la artista colombiana Mónica Naranjo. Los dibujos se inspiran en escenas del metro de Londres, lleno de personas solitarias que rehúyen el contacto con los demás. Un poema visual melancólico y sencillo que recuerda también otro gran libro de dibujo publicado este año por la editorial Tragaluz: Paraguas, de María Villa.

Dibujos con renglones

José Antonio Suárez (Tragaluz y Galería Casas Riegner)

La editorial Tragaluz irrum- pió en el mercado del libro colombiano con libros que parecían pequeñas obras de arte. Encuadernaciones intonso, papeles verjurados, tapas duras y cajas hechas con primor. Sus ediciones han seguido siendo tan cuidadas y hermosas que lo correcto sería ponerse guantes para pasar las páginas. El que el discreto artista antioqueño José Antonio Suárez se haya lanzado a la aventura de editar con Tragaluz esta joya bibliográfica habla de una perfecta comunión de espíritu entre artista y editor. Exquisitos y maravillosos ambos.

Carelibro

Mateo Rivano (La Silueta Ediciones)

El dibujante colombiano Mateo Rivano diseñó un magnífico libro-juquete compuesto por una serie de máscaras que recuerdan los rostros monstruosos del artista renacentista Giuseppe Arcimboldo. Carelibro, como lo indica su nombre, está diseñado con un par de orificios para mirar el mundo a través de la cara de un oso, un robot, un bucanero, una sopa de culebras…

La felicidad

Kevin Simón Mancera (Jardín)

El artista Kevin Simón Mancera hizo un peregrinaje por siete países de latinoamerica en busca de la felicidad, o más bien, de los lugares llamados La Felicidad. El libro reúne las libretas del viaje, apuntes, textos y fotos. Una curiosa colección de imágenes que evocan un continente donde la felicidad puede ser esquiva o simplemente confusa.