Imagen de 'El círculo de cal'. Foto: Sergio Carreón Ireta / Compañía Nacional de Teatro de México.

El reflejo mexicano

El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB) quiso celebrar su décimo quinta versión con un invitado muy especial. México ha tenido una fuerte cercanía con Colombia. ¿Qué podemos aprender en la capital del teatro de ese país?

2016/03/11

Mexico y Colombia han sido dos culturas muy cercanas. Los dos países, a su manera, han vivido la violencia. Sus tierras han sido sinónimo de riqueza y paralelamente de lucha. El teatro como representación de la realidad, se cuestiona constantemente por los enigmas de la existencia. Estos dos países han reflejado a través de este arte las preguntas y emociones de unas sociedades que han visto de cerca el rostro del sufrimiento.

La elección de México como país invitado no fue azarosa, respondió al estudio de innumerables obras teatrales de varias partes del mundo. Para realizar esta elección Anamarta de Pizarro, directora del FITB, vio alrededor de 8 obras diarias durante cinco días en la Muestra Nacional de Teatro de México. “Consideramos que lo que está pasando en este país en este momento, es decir, el periodo violento por el que están atravesando, y que Colombia también ha vivido, se plasma muy bien en el teatro. Hay obras crudas, que hacen que los pelos se pongan de punta, pero a la vez no son agresoras, el espectador queda con la sensación de que el sufrimiento no puede repetirse”, dice.

Son más de 50 obras las que van a representar a ese país durante esta edición del Festival. Por un lado, El Ballet Folclórico de Guadalajara, que cumple 50 años, será el encargado de abrir el primero de 17 días que restarán para vivir esta fiesta del teatro. Con una producción de más de 60 personas, dentro y fuera de escena: los sones, danzones, corridos y rancheras se complementan con los mariachis. La música es interpretada en vivo y el coro conformado por aproximadamente 25 personas es dirigido por Juan José Ávila. Este grupo que ha visitado algunos países de Latinoamérica como Chile y Brasil, ha estado en el país cinco veces. “Colombia en la parte folclórica es otro México” dice Carlos Ernesto Ochoa, director del ballet, al caer en la cuenta de las varias visitas que han hecho.

Por otro lado, una de las obras que llega bajo la cuota del teatro contemporáneo es Tristán e Isolda. Su director, Juan Manuel Aguilar “Mosco”, ha ganado varios reconocimientos por su trabajo en maquillaje, escenografía, vestuario, iluminación y dirección. Una pareja desnuda entre el barro representa a estos amantes quienes hablan sobre los recuerdos y el olvido. Para su director, “el tema del amor se representa aquí alejado de los aspectos morales, sin las condiciones que pone la sociedad.”

Los relatos para esta edición del Festival son muchos. Una de las figuras más representativas del teatro mexicano es el maestro Luis de Tavira, director artístico de la Compañía Nacional de Teatro de México que ha dirigido más de 70 obras teatrales y quien llega al Festival con la obra Círculo de cal. Este espectáculo, dedicado a una comunidad indígena del estado de Michoacán, representa un acto de bondad. Su director narra el argumento detrás de esta obra: "la fábula es la de un niño abandonado por su madre que es encontrado por una cocinera, quien sucumbe a la terrible tentación de la bondad: al ver al niño, se detiene, comete un error: lo mira; después, comete otro error, lo sigue mirando; se da cuenta de que lo ama y no puede dejarlo. Lo recoge, se hace cargo de él y atraviesa las montañas, atraviesa la guerra".

El teatro mexicano no ha sido indiferente a la violencia de su país. “Yo estoy convencido de que un teatro que es capaz de descubrir la realidad, es un buen teatro. Pero se me ocurre uno mejor, un teatro que además de mostrarnos lo que sucede, es capaz de decirnos por qué sucede. Pero incluso se me ocurre que hay aún uno mejor, y es el que es capaz de mostrar que las cosas pueden cambiar porque solo sabiendo que es posible el cambio, es posible la esperanza”, sentenció de Tavira. El director agrega que Círculo de cal también habla de la reconciliación dentro de una comunidd en un contexto de conflicto.

Y esa es una de las razones para traer a México como país invitado. La idea es tratar un tema coyuntural para Colombia, como lo es el proceso de diálogo, en un país que ha pasado por situaciones similares. “El festival es el carnaval de la ciudad y como todos los carnavales es irreverente, queríamos que este festival tocara puntos esenciales, que hoy en día son importantes de hablar en la sociedad como el tema de paz, pero no queríamos que fuera un se convirtiera es un festival mamerto” concluye Anamarta.

México está en Bogotá, para mostrar la diversidad de todo un país, para deleitar con su riqueza cultural, para hablar del amor, de las fronteras, de la bondad, de la violencia, de la amistad, de las interminables y, a veces, no catalogadas complejidades de la realidad.

 

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