Manuel Ravina Martín, director del Archivo General de Indias.

“España se llevó el oro, pero no los documentos”

Por invitación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Manuel Ravina Martín, director del Archivo General de Indias, asistió a una serie de charlas en el país. Arcadia habló con él sobre el papel que juega el segundo archivo más importante del mundo.

2015/09/15

Por Christopher Tibble

El Archivo General de Indias ha sido descrito como “la meca del americanismo”. ¿Por qué?

Bueno, el apodo es porque efectivamente guarda toda la información desde 1492 hasta 1810, en países como Colombia, o hasta 1898, en el caso de Cuba. Tiene toda la documentación de la historia. Pero lo importante es que no se llama el Archivo de las Indias, sino de Indias. ¿Por qué? Porque Indias fueron dos: las occidentales, el continente americano, y las orientales, que es Asia. Las dos capitanías eran Cuba y Manila, Filipinas. Para escribir la historia de América o de Asia el archivo es imprescindible.

El archivo contiene 80 millones de documentos…

Sí. El único archivo universal es el del Vaticano porque la Iglesia Católica ha llegado a todos los países del mundo. Pero tienen una documentación solamente eclesiástica. Y debajo del archivo del Vaticano en nivel de importancia en el ámbito geográfico está el de Indias. Pero éste le supera porque tiene todo: puedes investigar ahí de minería, construcción, agricultura, hacienda, todo. Ellos solo tienen el archivo religioso.

¿Cuándo empezó la digitalización del archivo?

Empezó en 1986. Ahora mismo tenemos entre el 13 y 15 por ciento digitalizado. Cuando se empezó a hacer no existía Internet. No empezó por esa razón. Se entiende mejor si se dice que el Archivo es un tesoro. Si tú tienes un traje que es un tesoro, no te lo pones todos los días. Y si consideras los archivos un tesoro, tienes que procurar protegerlo. Por culpa de los investigadores se empezaron a deteriorar los archivos y por eso se empezó la digitalización. Desde entonces, todos los archivos que se digitalizan reemplazan a los originales y estos últimos ya no se pueden ver.

¿Por dónde empezaron al digitalización?

Se empezó por lo más importante y por lo más utilizado. Las cartas de Colón, el Tratado de Tordesillas. Ya nadie puede ver el original.

Me imagino que hay muchos archivos que nadie jamás ha visto.

No, eso no es así. Solo hay una sección, la que lleva la contabilidad de Cuba y Puerto Rico en el Siglo XIX. Son solo cuentas, comprobantes. Esa en 25 años nadie la ha consultado. El resto todo ha sido consultado. El archivo tiene 48 mil legajos y el año pasado servimos 17 mil. 17 mil que no estaban digitalizados.

En Inglaterra hay unos archivos restringidos al público sobre el trato que ellos tuvieron con los nativos en sus colonias. ¿Ocurre lo mismo en España?

No. España se dejó consultar todos los archivos y cada uno saca su propia interpretación. ¿Por qué España va a hacer eso? Si sin consultar los archivos ya se habían metido con ella. La literatura contra España es enorme, y ahí está precisamente el origen del Archivo de Indias. Desde el principio hubo una literatura inglesa y holandesa contra España. Pero en el siglo XVII hubo dos libros que molestaron al rey. Uno era en inglés, de William Robertson. Entonces un ministro y el rey, que era Carlos III, decidieron responder a la Historia de América de Robertson con otra historia de América. Pero documentada.

Robertson no había visto ni un solo documento. Entonces encargaron a una persona un libro. “Si usted va a escribir la historia, le vamos a poner todos los documentos a su disposición”, le dijeron. Pero los documentos estaban repartidos en varios sitios: Valladolid, Madrid, Sevilla y Cádiz. El señor entonces propone reunir todos los documentos para que pudiera trabajar más cómodo. Y los convenció. Entonces se tomó la orden de reunir todos en Sevilla. Fue la primera vez en el mundo que se generó un archivo por una materia para escribir un libro para contestar a otro libro.

¿Y por qué se instaló en Sevilla, y no en Madrid?

Entonces se hizo una cosa muy curiosa. La monarquía pretendió hacer un acto de propaganda. Es decir, no solo vamos a responder a Robertson, sino una especie de exaltación de lo que había sido la política de España en América. Entonces se preguntan, “¿dónde los ponemos?”.

Se pensó en Madrid, que era lo lógico. Pero dicen no, lo vamos a poner en Sevilla, a la orilla del río Guadalquivir, de donde habían salido casi todas las expediciones a América. Como un símbolo, como exaltando la labor de España. Y deciden poner los edificios y se gastaron ingentes cantidades de dinero para arreglarlo. Y es espectacular. Se trajo la madera de Cuba y materiales de muchos otros lugares. Es muy impactante.

¿Cuál es la importancia del archivo para los españoles?

España siempre ha tenido el Archivo de Indias como un símbolo de lo que es el país, con sus defectos y sus virtudes. Un ejemplo curiosísimo es que cuando se construye se ordena que trasladen los legajos de Valladolid a Sevilla. Lo hicieron en dos tandas. La primera vino en 27 carrozas cubiertas de hule y lo acompañó un regimentó del ejército. Hoy día, el archivo tiene 24 guardias de seguridad, aparte de que tienen todo con cámaras.

Desde que usted está como director del archivo, ¿le ha cambiado su perspectiva de esa época?

Yo siento que yo soy como un médico. Tengo un enfermo adelante y entonces lo curo. No le pregunto nada. Nosotros tenemos adelante unos documentos y una historia. Y lo que tenemos que hacer es curarla para que la puedan estudiar. Si al hacerlo el resultado es positivo o negativo, pues eso ya depende de cada uno. Hay gente que entra en el archivo con la idea de lo que quiere encontrar. Y eso es un error de los historiadores. Tienen que primero estudiar y a partir de lo que descubren ver si su visión es negativa o positiva.

Yo no lo preguntaba tanto en el espectro de que si fue negativo o positivo, sino más bien del conocimiento que usted ha adquirido sobre la historia en este tiempo.

He aprendido que la historia es una mezcla extraordinaria de crueldad, sadismo, y de grandeza. Nos culpan de que matamos a Atahualpa. Y efectivamente lo hicimos. Pero también cuando Colón llega en el primer viaje, y los españoles no habían hecho nada, dejó a cuarenta hombres en el Fuerte de Navidad y se devolvió a España. Cuando volvió se los habían comido a todos. A mí me da igual que sea bueno o malo. Esto es un hecho y lo que tienes que decir es cómo fue el hecho, y después que otras personas saquen las conclusiones. Algunos dirán que los indios eran buenísimos y los españoles malísimos. Otros lo contrario.

Me imagino que también hay información sobre las culturas precolombinas.

Hay, por el problema de la lengua. Cuando Colón viene en el primer viaje se lo cuenta a los reyes, que estaban en Barcelona. Entonces hay un debate en el gobierno español de qué derecho tenía España de estar ahí. El país se preguntó a sí mismo: cómo era posible llegar a otro país y conquistarlo. ¿Qué hicieron entonces? Acudieron a la máxima autoridad del mundo: van al Papa, la representación de Jesús y Dios en la tierra. Y el Papa da una bula, que se llama la bula Inter caetera, que dice: yo le doy al Rey de España todos los territorios descubiertos y por descubrir en América. Claro, ¿qué ocurre? España tenía la obligación de cumplir, porque si no, no tendría la justificación para estar ahí. Entonces, si tú quieres evangelizar, tú tienes que acabar con los dioses anteriores. Y dio resultado, porque toda América fue católica.

En cuanto a la lengua, los misioneros fueron muy inteligentes. Comprendieron que no se podría evangelizar en español, y entonces lo que hicieron fue aprender las lenguas indígenas. Y hoy día se conocen esas lenguas porque los misioneros hacían vocabularios y diccionarios para que los demás las pudieran aprender. Y lo hacían con los niños, con quienes jugaban. Entonces el archivo tiene una información inmensa sobre las lenguas indígenas.

¿Existe algún periodo mejor documentado que los demás? ¿Uno específicamente detallado?

Creo que la historia interesante de América es la primera, la del siglo XVI. Es que el choque entre las dos culturas es increíble, y del XVI hay muchísima información. Lo otro ya es administrativo. La conquista de México y Perú son epopeyas. Lo fascinante es la conquista, pero para entenderla hay que conocer la historia de España.

Después de los romanos, llegaron los visigodos, y después nos invadieron los musulmanes. Entonces España se dedicó durante ocho siglos a luchar contra los árabes. Y los echa el 2 de enero de 1492. El 3 de agosto de ese año salen las naves de Colón y para mucha gente de la época era una continuación. Si llevas 8 siglos pegándoles tiros a los moros, llegas a América a hacer lo mismo. Lo primero es la reconquista. Lo segundo la conquista. Es una continuidad. Era un pueblo bélico.

¿Han descubierto archivos recientes de gran interés?

No es una pregunta fácil. Siempre aparecen cosas. Porque si bien el rey quería que todos los documentos estuvieran en el archivo, no se logró. Entonces nosotros hacemos compras periódicas. Pero no es fácil. Hay cartas de Colón que se han intentado vender en Sotheby’s por 21 millones de euros. Nosotros tenemos 17 de sus cartas. Pero en un momento de su genealogía sus cartas se separaron y muchas les tocó a la Duquesa de Alba, que fue la que intentó vender una en Sotheby’s. El archivo se partió. Sus herederos tienen 19 cartas.

¿Cómo son las relaciones del Archivo General de Indias con los archivos latinoamericanos?

Antes de la era de la informática hubo relaciones tensas, en especial con México. Hay una imagen equivocada en América. Acá se cree que España se llevó los documentos. España se llevó el oro y todo lo que tú quieras, pero no los documentos. El presidente mexicano pretendió que nosotros fotocopiáramos todos los documentos e incluso pidió que cada mexicano aportara un peso para lograrlo. Pero llegó la informática, y nosotros pusimos todos los documentos gratuitos en Internet.

¿Cómo ve el futuro del archivo?

En la página de PARES [Portal de archivos españoles] se ha creado una cosa llamada los micrositios. Se ha hecho un experimento fantástico llamado Movimientos Migratorios Iberoamericanos, donde se han volcado imágenes y fichas de varios países: España, Uruguay, México, Argentina y la Republica Dominicana. Hoy no es importante el lugar donde están los monumentos, sino el portal. El año pasado hubo 2 millones de consultas en Internet. Y eso es solo sobre el 13 por ciento: lo digitalizado.

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