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Un mecenazgo de verdad

Julio Mario Santo Domingo donó 17 millones de dólares para la construcción de la nueva Biblioteca de Suba que beneficiará a dos millones de bogotanos. ¿Se está inaugurando una nueva época de verdaderas donaciones para la cultura?

2010/03/15

Por Juan Esteban Osorio

BibloRed se creó en 1998 como un proyecto para articular cuatro megabiobliotecas en igual número de sitios de Bogotá, más diez bibliotecas menores que funcionaran como satélites en diferentes barrios de la ciudad. El objetivo se cumplió en los plazos prometidos, de no ser porque desde hace años la gente venía preguntándose qué sería de de la cuarta biblioteca, en Suba, después de El Tintal, la Virgilio Barco y el Tunal.

La pregunta se despejó el pasado 30 de mayo, cuando comenzó la construcción de la nueva biblioteca Julio Mario Santo Domingo con una ceremonia en la que se puso la primera piedra en presencia de autoridades distritales y la familia Santo Domingo, que donó los recursos de esta biblioteca.

¿Cómo se enmarca la nueva biblioteca Julio Mario Santo Domingo con las demás? Francisco Duque, de BibloAmigos, explica: “Esta siempre estuvo en planes, lo que se está haciendo es simplemente cumplir el plan que se tenía desde un principio. Todos los esfuerzos apuntan a cumplir con lo trazado originalmente. Por sí misma, esta biblioteca ya constituye un éxito”. Que ya haya tres, no quiere decir que una cuarta no pese más, ni cuente. Que la ciudadanía se ha ido acostumbrando a cada uno de estos majestuosos edificios, y los cambios que arrastran en las zonas donde se erigen; que aparentemente ya no sorprendan todas estas historias de readecuación de espacio, reeducación, y conservación de espacios públicos y captación de lectores; todos esos procesos siguen rodando, intactos, y funcionando como desde el principio. Que Bogotá se haya acostumbrado a estos cambios es una buena señal.

La ubicación de esta nueva obra obedece a un diseño de planeación que pretende cubrir la ciudad desde las zonas neurálgicas de Bogotá: estará ubicada en el Parque Zonal San José de Bavaria, en la calle 170 con carrera 64, y cubrirá la zona norte, con un área aproximada de 5,5 hectáreas que construirá el Distrito. Solamente en este punto se localiza un 18% del total de estudiantes distritales. Y además en los alrededores de la biblioteca está situada una buena parte de los colegios del norte de Bogotá.

Con un área de total de 23.000 metros cuadrados, esta nueva construcción tendrá un área casi tan grande de biblioteca (5.945 m²) como de teatros (6.106 m²), además de los tradicionales sectores de servicios. El diseño estuvo a cargo de Daniel Bermúdez, uno de los arquitectos colombianos que más le han aportado al urbanismo bogotano y que ya había diseñado la biblioteca El Tintal. El teatro tiene una capacidad para 1.250 espectadores, y está diseñado para albergar desde espectáculos de ópera y zarzuela, hasta conciertos sinfónicos y de rock. Contrario a algunas versiones que han aparecido en los medios, la Biblioteca se inaugurará en dos años (septiembre del 2009), cuando abrirá oficialmente sus puertas al público.

Aunque desde ya se ha pretendido perfilar el edificio con rótulos exagerados –han aparecido titulares que la describen como “la biblioteca más grande de América Latina”– , Francisco Duque revalúa esos triunfalismos: “No creo que sea la más grande, y la verdad, no nos importa, no es relevante. Lo que de verdad cuenta, es la biblioteca en sí y todo el trabajo detrás, y lo que tenemos que trabajar a futuro”.

Buena parte del logro de esta nueva construcción para Bogotá, tiene nombre propio. BibloAmigos es la Asociación de Amigos de BibloRed, que trabaja como una entidad de apoyo a la red. Es una organización privada, sin ánimo de lucro, que nació con el único objetivo de lograr que todos estos mega proyectos de bibliotecas de Bogotá, se ejecuten de la mejor manera. Que todas las promesas y planes que bailan en el papel, se concreten en el terreno. BibloAmigos es entonces, la fundación que acompaña los proyectos de BibloRed, como entidad veedora, como el intermediario de alianzas entre la red y otras instituciones, desde públicas hasta privadas.

En el 2002, la asociación ganó el premio Access to Learning de la Fundación Bill y Melinda Gates, que donó un millón de dólares para invertir en el programa, que de hecho, ya se está ejecutando en adelantos tecnológicos en la BibloRed. Entre sus múltiples frentes, la fundación ya está en medio de la aplicación a un concurso similar de la misma organización.

Por ahora, siguen al frente de su última gestión, la Biblioteca Mayor de Suba, gracias al aporte de 17 millones de dólares de la familia Santo Domingo, que cubren los 36.000 millones de pesos que cuesta el proyecto total. Aunque para el observador común aquí termina la gran obra, para los implicados en la misma, hasta ahora comienza. La categoría de “pendientes” sigue siendo la misma, solo que sin el edificio: hay que conseguir los recursos para las colecciones; la dotación de una biblioteca de este porte es otra obra más, la construcción total no se acaba porque alguien declare la instalación del último ladrillo. (Poner cada libro en una estantería cuesta nueve mil pesos).

Aunque cada vez haya menos sorpresa y menos bombo por cada una de estas construcciones, el efecto real sigue siendo el mismo: todos esos lugares comunes, de apropiación de ciudad, mejoramiento de calidad de vida, lucha contra el analfabetismo y la apatía escolar, participación del tejido humano… todos son ciertos. Lo curioso, como señalan algunas publicaciones internas y personas vinculadas a este proceso, es que afuera del país se cuenta con mayor reconocimiento y más conciencia de lo que traducen todos estos lugares comunes.

Por lo pronto, hay una biblioteca por llenar.

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